ALPHA CENTAURI
ALPHA CENTAURI Isaac Asimov
Título original: Alpha Centauri - The Nearest Star
Año de publicación: 1989
Editorial: Alianza
Colección: El Libro de bolsillo nº 1020
Traducción: Santiago García Conde
Edición: 1991
Páginas: 185
ISBN:
Precio: 4, 50 EUR

Más incluso que como autor de ciencia-ficción tengo que reconocerle a Asimov su capacidad de divulgador.

Aplicando su máxima de escribir con sencillez, consigue comunicar de forma bastante eficaz los temas de los que trata, y ya no sólo temas científicos, historia, religión y filosofía han pasado por sus manos, siendo trituradas y ofrecidas al lector de forma clara y amena.

Quizá por esto se le ha acusado de ser superficial y poco riguroso, pero desde mi punto de vista es uno de los mejores caminos que hay para iniciarse en el conocimiento de la ciencia e historia. No creo que tuviera intención de llegar a ser un Gibbon o un Paul Davies, simplemente la de dar a conocer la ciencia de una forma agradable y comprensible.

En este libro hace lo propio. Tomando como excusa y referencia la estrella (sistema estelar, como se va descubriendo según avanza el libro) más cercana al sistema solar va dando un interesante curso de iniciación a la astronomía e, incluso, algunos comentarios sobre la evolución de las observaciones astronómicas a través de la historia y el continuo cambio del grado de conocimiento del universo según nuevos y más precisos instrumentos y herramientas matemáticas iban facilitando estas obsevaciones.

Todo ello convenientemente aderezado con tablas, cifras y comparativas del Sol con Apha Centauri y el resto de los objetos que llenan el firmamento.

En cualquier caso sólo se centra en lo que se pueden llamar estrellas visibles. Aparte de las mínimas referencias necesarias no habla de agujeros negros, estrellas de neutrones, quarks, etc.

Por último se incluye un interesante capítulo para el aficionado a la ciencia-ficción, en el que especula sobre la probabilidad de vida extraterrestre basándose en calculos razonados, y razonables, de astrónomos como Stephen H. Dole. ¿Y a que conclusión llega? Lo más probable es que no estemos solos, ¡pero nuestro posibles vecinos quedan tan lejos!

© Francisco José Súñer Iglesias, (315 palabras) Créditos