Mientras uno no mirase a las demás personas, éstas no existían.
Estando allí
—Y usted, señor Gardiner, ¿qué opina de la mala época por la que atraviesa
la Calle*?Chance se estremeció. Sintió como si le hubieran arrancado de pronto las raíces de su pensamiento de la tierra húmeda y las hubieran lanzado, hechas una maraña, al aire inhóspito. Finalmente, dijo:
—En todo jardín hay una época de crecimiento. Existen la primavera y el verano, pero también el otoño y el invierno, a los que suceden nuevamente la primavera y el verano. Mientras no se hayan seccionado las raíces todo está bien y seguirá estando bien.
*Wall Street.
Chance trabaja como jardinero en la casa en la que nació, de eso hace bastantes años, se refiere al dueño como el hombre anciano. El nombre de Chance viene por una anécdota ocurrida tiempo atrás y no tiene apellido, su madre murió al nacer él y nadie le dio información sobre quien fue su padre. Aprendió el oficio de jardinero de manera que la jardinería y ver la televisión son sus únicas ocupaciones. De la pequeña pantalla lo ha aprendido casi todo a excepción de lo que aprendió del anterior jardinero. Un día a Chance se le comunica que tiene que abandonar la casa pues la van a cerrar por el fallecimiento del anciano.
Tras revisar toda la documentación los abogados encargados de las gestiones derivadas por el fallecimiento del dueño le comunican a Chance que no consta en ningún sitio, no hay contrato ni recibos que justifiquen un sueldo, no hay ningún documento que le una a la plantilla de la servidumbre. Al no haber estado nunca enfermo no ha ingresado en ningún hospital, no tiene seguro médico y nunca ha recibido un sueldo, vivía en la estancia que da al jardín y nunca ha salido de la casa. Durante años hubo una criada que se jubiló y se mudó a Jamaica, es la que podría atestiguar su estancia desde siempre, pero falleció poco tiempo atrás y la nueva criada no puede dar mucha información aparte de que le llevaba diariamente la comida. Técnicamente Chance no existe.
Dejará la casa con una maleta en la que guarda sus pocas pertenencias, la mayoría ropa que el anciano le daba tras haberla usado. Al intentar cruzar la calle por entre dos coches aparcados uno retrocederá y Chance quedará atrapado con una pierna malherida, la mujer que va en el vehículo ordenará al chófer que haga entrar a Chance en el coche y lo llevará a su casa, ella es la esposa de un conocido financiero retirado del mundo público por la edad y por problemas de salud.
Chance se quedará unos días en casa de los Rand atendido por el médico de la familia, habla poco y usa diversos aspectos de la jardinería para ejemplificar lo que dice y casi siempre sus interlocutores dan un significado más amplio a sus palabras. Por un malentendido con su apellido y su oficio pasará a ser el señor Chauncey Gardiner y por los contactos de Benjamin Rand conocerá al presidente de los Estados Unidos, a embajadores y personas influyentes en el mundo financiero. Ante los periodistas de diarios económicos afirmará que no lee periódicos y que se informa por la televisión, lo que no dice es que no sabe leer.
LA CARRERA DE NIKODEM DYZMA

Las reglas a menudo eran contradictorias y qué hacer entonces, hay que aplicarlas contradictoriamente.
Desde Polonia se alzaron voces acusando a Kosinski, nacido en Polonia y afincado en Estados Unidos, de haber plagiado un clásico de su literatura, el título es LA CARRERA DE NIKODEM DYZMA del escritor Tadeusz Dolega-Mostowicz y publicada por primera vez en 1932. Esta es la historia de Nikodem Dyzma, desempleado y sin dinero y que ha sido despedido de diversos trabajos. Un día recogerá un sobre del suelo e intentará devolverlo a quien se le ha caído y al no conseguirlo se dirigirá a la dirección que se indica pues tal vez reciba una propina, pero el residente está de viaje. Abrirá el sobre y verá que es una invitación para una fiesta a la que acudirán personas de alto nivel y, aunque primero duda, se convencerá a sí mismo que por lo menos podrá comer hasta que le echen pues llevaba ya varios días con lo mínimo. Finalmente vestirá el frac que había comprado para bailar el tango en un restaurante y a partir de aquí, por una serie de sucesos, empezará una rápida ascensión en la escala social.
La secular tradición de la picaresca
Si bien ambos personajes tienen parecidos los tienen también con muchos personajes de la literatura universal, hombres y mujeres que con ingenuidad o clara intención han irrumpido en un nivel social que no es el suyo. El humor acompaña siempre estas narraciones, aunque muchas veces sea un humor agridulce.
Gardiner y Dyzma se parecen en unos aspectos que son comunes a personajes de otros países y reflejan como de crédula puede ser una sociedad. En el caso de LA CARRERA... el único que desde el primer momento identifica a Dyzma como un impostor es alguien a quien nadie cree, un perturbado que vive recluido.
La prosa de DESDE EL JARDÍN es en muchas escenas poéticas pues el punto de vista de Gardiner lo contempla todo así, como un jardín al que cuidar es el mundo y con su ingenuidad, de la que el autor comenta cercana a un tipo de discapacidad mental, da respuestas que en cada momento encajan con la situación.
—Bueno, vale —rió, contenta de la respuesta—, ahora leamos. ¿Quiere LA LLAMADA DE LO SALVAJE?
—Perfecto.
Comenzó a leer. Era la historia de un perro grande que había sido robado. Dyzma esperaba a cada página que por fin aparecería la policía, pero la historia fue por otros derroteros.
Dyzma en este sentido es distinto, es un hombre de provincias y su lenguaje es muy básico y si en alguna ocasión parece poco cortés se le excusa y se le venera por ser un hombre de carácter, el tipo de carácter que los nuevos tiempos requieren. Por otra parte él advertirá que los hombres y mujeres de la clase superior no se diferencian en su intimidad de los hombres y mujeres de su pueblo natal.
La obra de Kosinski añade un elemento nuevo a la tradición de la picaresca y es cómo la televisión, con sus películas, documentales, noticieros, anuncios y series, ofrece una visión de las sociedades y cómo de popular puede ser alguien por el mero hecho de haber aparecido en la pequeña pantalla. En 1979 DESDE EL JARDÍN fue llevado al cine dirigido por Hal Ashby y con Peter Sellers en el papel protagonista. Como es habitual libro y película difieren un poco en detalles sobre el personaje y también en el final que es distinto.
Si bien Dyzma tiene la certeza que en algún momento todo se descubrirá la situación de Gardiner es kafkiana y el presidente de Estados Unidos llegará a preguntarse cómo puede haber citado a alguien que no consta en ningún registro. Los personajes de Gardiner y de Dyzma, cada uno a su manera, son universales. En ambas obras el lector fácilmente se puede hacer cómplice del protagonista que, tal vez no sea un dechado de virtudes, pero es divertido contemplar cómo de bien le va saliendo todo.
Pero claro, toda ascensión llega a un peldaño final.
Jerzy Kosinski