Sinopsis
A Elizabeth Lane, famosísima columnista, que pasa por ser la mejor ama de casa de América, se le plantea un gravísimo problema. Alexander Yardley, propietario de la revista en la que trabaja, y que es un fanático de la verdad, le pide que acoja en su casa, durante las fiestas navideñas, a Jefferson Jones, un héroe de guerra. Yardley, como todo el país, cree que Elizabeth está casada, que es una excelente cocinera, tiene un hijo y posee una granja en Connecticut. Pero todo es falso, una elaborada invención de Dudley Beecham, editor y amigo de la escritora. Cuando Yardley no sólo la fuerza a aceptar su propuesta, sino que además se auto invita a su cena de Navidad, Elizabeth lo da todo por perdido, pues sabe que cuando su jefe descubra la verdad la despedirá ipso facto. Desolada, acepta casarse con el prestigioso arquitecto John Sloan, que lleva tiempo rondándola y al que, en realidad, no ama. Beecham, que también teme perder su trabajo, suplica a Elizabeth que lo ayude. Como Sloan tiene una granja en Connecticut, y el chef Felix Bassenak, buen amigo de la mujer, se presta a ayudarlos, urden un plan para engañar a Yardley. Pero las cosas empezarán a complicarse, cuando aparezca Jones y Elizabeth se enamore de él.
Este cinéfilo clasifica el cine navideño en tres apartados principales. El primero es el de las películas navideñas puras, por así decirlo, que narran historias donde los valores religiosos y humanistas, propios de esas fechas tan entrañables, son protagonistas absolutos. Hablo de films tan maravillosos como ¡QUÉ BELLO ES VIVIR! (IT´S A WONDERFUL LIFE, Frank Capra, 1946); LA MUJER DEL OBISPO (THE BISHOP´S WIFE, Henry Koster, 1947); EL MILAGRO DE LA CALLE 34 (MIRACLE ON 34TH STREET, George Seaton, 1947) o cualquiera de las numerosas adaptaciones, tanto cinematográficas como televisivas, del inmortal CUENTO DE NAVIDAD de Charles Dickens. Luego está el que presenta comedias románticas, de enredo e incluso melodramas, que acontecen en época navideña, caso de EL HOMBRE QUE VINO A CENAR (THE MAN WHO CAME TO DINNER, William Keighley, 1942); TE VOLVERÉ A VER (I´LL BE SEEING YOU, William Dieterle / George Cukor, 1944); NEGOCIO EN VACACIONES (HOLYDAY AFFAIR, Don Hartman, 1949); NO SOMOS ÁNGELES (WE´RE NO ANGELS, Michael Curtiz, 1955); MIENTRAS DORMÍAS (WHILE YOU WERE SLEEPING, Jon Turteltaub, 1995) o esta misma CENA DE NAVIDAD. Y, por último, tenemos aquellas películas en que la Navidad forma parte de la ambientación, sin mayor relevancia, como en ARMA LETAL (LETHAL WEAPON, Richard Donner, 1987) o JUNGLA DE CRISTAL (DIE HARD, John McTiernan, 1988) y JUNGLA DE CRISTAL 2: ALERTA ROJA (DIE HARD 2, Renny Harlin, 1990).
CENA DE NAVIDAD es una hilarante comedia romántica, pero también una estupenda screwball comedy, no tan disparatada como algunos de los títulos más memorables de este subgénero (en la mejor acepción del término), pero llena de equívocos y situaciones rocambolescas que hacen de ella la cinta más desternillante estrenada en 1945.

La protagonista del film es Elizabeth Lane, columnista de la revista Ama de casa inteligente, que, a través de sus artículos, en los que exalta los valores matrimoniales y hogareños clásicos, ha logrado convertirse en una auténtica celebridad nacional. Para las decenas de miles de mujeres estadounidenses suscritas a la publicación, Elizabeth Lane es un ejemplo a seguir. El problema es que todo lo que cuenta en sus artículos es pura ficción. Sus admiradoras creen que está felizmente casada con un hombre rico, que acaba de tener un bebé, que vive en una idílica granja en Connecticut y que es una cocinera fabulosa. El sueño de cualquier mujer de aquel tiempo hecho realidad. Pero está soltera, vive en un modesto apartamento neoyorkino y ni siquiera sabe freír un huevo. Las elaboradas recetas que publica semanalmente se las proporciona su buen amigo Felix, inmigrante húngaro al que ayudó en el pasado y que ahora regenta un prestigioso restaurante.
Las cosas se complican cuando el propietario de la revista, Alexander Yardley, a raíz de una carta que le escribe cierta enfermera, decide que la señora Lane es la indicada para proporcionarle a ese solitario héroe de guerra, que nunca ha tenido un hogar propio, unas Navidades como es debido. Beecham, editor de Ama de casa inteligente y amigo de Elizabeth, comunica a la muchacha las intenciones de Yardley. Al principio, la mujer intenta salir del embrollo, diciéndole a Yardley que su hijo está enfermo de tosferina y no puede recibir invitados, pero el magnate de la prensa no da su brazo a torcer, e incluso se las arregla para auto invitarse a la cena de Navidad en casa de Elizabeth. Asumiendo que todo está perdido, la columnista acaba accediendo a casarse con el arquitecto John Sloan, buen amigo al que quiere, pero del que no está enamorada. Sin embargo, también Beecham puede perder su empleo, de modo que Elizabeth logra convencer a John para ayudarle. Puesto que Sloan posee una granja en Stanfield, Connecticut, que Elizabeth ha descrito en la revista, pergeñan un plan para engañar a Yardley.
Las cosas comienzan bien, pero pronto empiezan a torcerse. La intención de Sloan es casarse cuanto antes, por lo que convoca al juez de Stanfield en su casa para que celebre la ceremonia el mismo día de Nochebuena. Pero como Yardley cree que llevan años casados, él y Elizabeth se las ven y se las desean para ocultarle la verdad al orondo magnate. Por otra parte, Felix no ve con buenos ojos el matrimonio de Liska, como llama cariñosamente a Elizabeth, con un tipo tan insulso y pedante como Sloan, y a su modo trata de boicotear la boda; sobre todo, cuando entra en escena Jones y el chef se percata del vínculo romántico que se ha establecido entre la mujer y el marino.
Con estos mimbres, Peter Godfrey, otro de esos estupendos directores de los que sólo nos acordamos los cinéfilos, teje una divertidísima trama, cuyo interés no decae en ningún momento.

Aileen Hamilton escribió el argumento pensando en Bette Davis para encarnar a Elizabeth, y, de hecho, la Abeja Reina de Warner Bros fue la primera opción para el personaje. Pero Jack L. Warner decidió que Barbara Stanwyck encarnaría más convincentemente a la protagonista, lo que parece que no agradó demasiado a Bette.
La elección de Dennis Morgan para interpretar a Jefferson Jones fue otra decisión del Gran Jefe del Estudio. Bajo contrato en la Warner desde unos años antes, Jack se preocupó de colocarle en cintas en las que pudiera lucir su apostura, pues era muy atractivo, y, además, en la época en que trabajó en la película que nos ocupa, recibía más cartas de fans, mujeres principalmente, que cualquier otro actor del Estudio. Si bien era un buen intérprete, siempre fue un galán de segunda fila, al que Warner recurría para las producciones protagonizadas por las estrellas femeninas de la casa. Este cinéfilo considera que su mejor interpretación la hizo en COMO ELLA SOLA (IN THIS OUR LIFE, 1942), lujoso melodrama en que dio la adecuada réplica a las dos actrices más importantes de Warner Bros, Bette Davis y Olivia De Havilland. Sería la segunda película dirigida por John Huston, tras esa obra maestra indiscutible del cine negro que es EL HALCÓN MALTÉS (THE MALTESE FALCON, 1941).
Para el papel de Sloan se pensó, en principio, en John Alexander, cuya creación más celebrada es la del perturbado que se cree Teddy Roosevelt en ARSÉNICO POR COMPASIÓN (ARSENIC AND OLD LACE, Frank Capra, 1944), una de las mejores comedias de Cary Grant. Por problemas de disponibilidad de Alexander, el personaje recayó en el británico Reginald Gardiner, el inolvidable Schultz de EL GRAN DICTADOR (THE GREAT DICTATOR, Charles Chaplin, 1940). Si nos fijamos bien, apreciaremos que en la mayor parte de sus escenas tiene la mano izquierda en el bolsillo. Esto se debió a que, poco antes de empezar el rodaje, tuvo un accidente que le lesionó esa mano, de modo que, para evitar que las cicatrices se notaran en pantalla, y a sugerencia del director, optó por ocultarla a la cámara.
Sidney Greenstreet y S. Z. Sakall interpretan a los que este cinéfilo considera los personajes más divertidos de la película. El orondo Greenstreet está inmenso como Alexander Yardley, el magnate de la prensa que rinde culto a la verdad y no tolera ni la más insignificante mentirijilla por parte de sus empleados, lo que provoca todo el lío. Pero el que se lleva el gato al agua es Sakall como el tío Felix, siempre dispuesto a ayudar a Liska. Es un personaje entrañable, que se convierte en el protagonista principal de cada escena en la que aparece, pues, al igual que otros memorables secundarios, casi eclipsaba a las estrellas con su presencia. Él y Greenstreet habían coincidido en CASABLANCA (Ídem, Michael Curtiz, 1942), para muchos la mejor película de la historia.
Dada su trama, en que la Navidad tiene una presencia más que relevante, uno imaginaría que fue estrenada en noviembre o diciembre de 1945. Pero no. Terminada en junio de ese año, se estrenó de inmediato, el sábado 11 de agosto, para rentabilizarla cuanto antes. Cosechó críticas dispares, pero al público le encantó, generando una recaudación de 3.273.000 dólares en USA, y casi un millón en el extranjero.

Incluso un film tan inocente como CENA DE NAVIDAD fue blanco de la morralla bien pensante; ya saben, esa clase de gente que se preocupa muchísimo por la moralidad ajena, pero no tanto por la propia.
Así, por ejemplo, hubo descerebrados cantamañanas que despotricaron contra la cinta por ser peligrosa para la moral del pueblo estadounidense
. En varias publicaciones de la época, e incluso en algún instituto de educación secundaria, así como en no pocos púlpitos religiosos, se arremetió contra una película en la que eran presentadas como encantadoras personas que engañaban y mentían constantemente, y que, al final, lejos de ser castigadas, se salían con la suya. También se dijo que el film mostraba a la gente honesta como simplemente estúpida.
Por suerte, como solía ocurrir, la mayoría de los espectadores de aquel tiempo se pasó la santurronería idiota por el Arco de Triunfo, y optó por disfrutar de la mejor comedia del año. A título personal, he de decir que, desde que la descubrí, en la Nochebuena de 1991, cuando fue emitida en su versión coloreada por Antena 3, es una de mis cintas navideñas de cabecera.
NAVIDADES ARRIESGADAS (CHRISTMAS IN CONNECTICUT, Arnold Schwarzenegger, 1992), fue un penoso telefilm que trataba de poner al día, adaptándola al dudoso gusto del espectador de los años 90, la historia contada en CENA DE NAVIDAD. Un despropósito, que ni siquiera funcionó como versión libre del clásico de Godfrey. Me encanta Schwarzenegger desde que le vi en TERMINATOR (THE TERMINATOR, James Cameron, 1984); pero como realizador deja mucho que desear.
Barbara Stanwyck ya había protagonizado RECUERDO DE UNA NOCHE (REMEMBER THE NIGHT, Mitchell Leisen, 1940), un film navideño más romántico y melancólico, junto a Fred MacMurray.
Notas
Comedia loca o disparatada. Subgénero de la comedia cinematográfica, muy popular durante la década de 1930 y parte de la de 1940. Se considera que la primera Screwball Comedy fue SUCEDIÓ UNA NOCHE (IT HAPPENED ONE NIGHT, Frank Capra, 1934). Si bien el periodo clásico de la Screwball Comedy terminó a mediados de los 40, su influencia en el cine posterior es muy notable. El genial Billy Wilder la homenajeó en su celebérrima CON FALDAS Y A LO LOCO (SOME LIKE IS HOT, 1959). N del A.
1899-1970. Director de origen británico, afincado en Hollywood desde 1939. Su primer trabajo en el cine americano fue como escritor y director de diálogos en RKO Radio Pictures y Columbia Pictures, donde también dirigió algunas cintas, pasando después a Warner Bros. En su tiempo fue un realizador muy apreciado por los Estudios para los que trabajó, pues, al haber sido actor, era muy hábil a la hora de tratar con el reparto de sus películas. A partir de 1950, se concentró en la televisión, dirigiendo episodios de diversas series. N del A.
EE. UU., 1945