LA MALDICIÓN DEL HOMBRE SIN CARA
LA MALDICIÓN DEL HOMBRE SIN CARA EE. UU., 1958
Título original: Curse Of The Faceless Man
Dirección: Edward L. Cahn
Guión: Jerome Bixby
Producción: Robert E. Kent para Vogue Pictures, INC
Música: Gerald Fries
Fotografía: Kenneth Peach
Duración: 67 min.
IMDb:
Reparto: Richard Anderson (Dr. Paul Mallon); Elaine Edwards (Tina Enright); Adele Mara (María Fiorillo); Luis Van Rooten (Dr. Fiorillo); Gar Moore (Dr. Enrico Ricci); Felix Locher (Dr. Emanuel); Jan Arvan (Inspector Renaldi); Bob Bryant (Quintillus)

Sinopsis

Durante unas excavaciones en Pompeya, uno de los trabadores desentierra un cuerpo fosilizado y un medallón con unas extrañas inscripciones. Después de unos sorprendentes sucesos, el arqueólogo italiano Carlo Fiorillo especula con la posibilidad de que, de algún modo inexplicable, el hombre desenterrado siga vivo. El investigador médico americano doctor Paul Mallon se muestra escéptico ante lo que considera un disparate, pero se ve forzado a cambiar de opinión cuando su prometida, Tina Enright, comienza a tener extrañas pesadillas relacionadas con el hombre fosilizado.

En los años 1950 del siglo pasado, aunque la televisión representaba ya una seria competencia para el cine, aún no era el medio de masas en que se convertiría en la década siguiente. De modo que todavía había mercado para las películas de Serie B, modestísimas producciones destinadas a los cines de barrio, los de poblaciones rurales o los entonces muy populares en USA autocines.

No obstante, incluso en el cine B había categorías, dependiendo de la pujanza y salud financiera de las productoras centradas en este nicho del mercado cinematográfico. La historia y desarrollo del cine de Serie B es muy interesante y la trataré en profundidad en un futuro ensayo. Por ahora, baste decir que Vogue Pictures, INC, en cuyo seno se realizó la cinta que nos ocupa, era una de las productoras menos importantes entre las de su clase.

El argumento del film, un mediometraje porque ni siquiera llega a los 70 minutos de duración, puede parecer tópico, y en gran medida lo es. Con otro director tras la cámara, no hubiera pasado de ser una película de tema fantástico muy barata e incluso un tanto cutre. Pero Edward L. Cahn (1899-1963) siempre conseguía elevar el nivel argumental y hasta artístico de cualquier historia que cayera en sus manos. Artesano del cine, en la más respetuosa de las acepciones del término, su objetivo primordial, el que daba sentido a su carrera, era entretener al público, cosa que siempre conseguía. Como le ocurría a su colega Edgard G. Ulmer, las precariedades técnicas y presupuestarias eran un acicate para él. Profundamente realista y conocedor de sus limitaciones, jamás tuvo veleidades artísticas, pero, sin embargo, con su buen hacer tras la cámara consiguió, sin proponérselo, que algunos de sus trabajos, como EL TERROR DEL ESPACIO EXTERIOR (IT! THE TERROR FROM BEYOND SPACE, 1958) se convirtieran en películas de culto, que tendrían una considerable influencia en las siguientes generaciones de cineastas.

En lo que LA MALDICIÓN DEL HOMBRE SIN CARA se refiere, es una cinta fantástica excelente entre las de su tipo, cuyo mayor mérito reside en que, a pesar de lo manido de la situación que plantea, consigue atrapar al espectador desde el minuto uno, hasta su lograda conclusión.

La acción se sitúa en Nápoles, Sicilia, pero, como es obvio, se rodó en California, no muy lejos de Los Ángeles. Las tomas de Sicilia que se ven procedían de películas documentales. Llama la atención también, y arranca una sonrisa al cinéfilo, el empleo de dos automóviles Renault Dauphine, conocido en España como Gordini o El coche de las viudas, como coches patrulla de la policía italiana. Los autos pertenecían a una compañía de Los Angeles, que alquilaba vehículos extranjeros para rodajes cinematográficos. La película se filmó en tan sólo ocho días.

© Antonio Quintana Carrandi,
(462 palabras) Créditos