LA MUJER MARCADA
LA MUJER MARCADA EE. UU., 1937
Título original: Marked Woman
Dirección: Lloyd Bacon
Guión: Robert Rossen, Abem Finkel
Producción: Warner Bros, First National Picture
Música: Harry Warren, Al Dubin. Dirección musical de Leo F. Forbstein
Fotografía: George Barnes en B/N
Duración: 96 min.
IMDb:
Reparto: Bette Davis (Mary Dwight Strauber); Humphrey Bogart (David Graham); Lola Lane (Dorothy Gabby Marvin); Isabel Jewell (Emmy Lou Eagan); Rosalind Marquis (Florrie); Mayo Methot (Estelle); Jane Bryan (Betty); Allen Jenkins (Louie); Eduardo Ciannelli (Johnny Vanning); John Litel (Gordon); Ben Welden (Charlie Delaney); Damian O´Flynn (Ralph Krawford); Henry O´Neill (fiscal del distrito); Raymond Hatton (abogado); Carlos San Martín (Maitre); William B. Davidson (Bob Crandall); Robert Strange (George Beler); Arthur Aylesworth (John Truble); Edwin Stanley (detective Casey); Gordon Hart (primer juez); Pierre Watkin (segundo juez)

Sinopsis

Johnny Vanning, uno de los mafiosos más poderosos de Nueva York, adquiere un ostentoso club nocturno en el que trabaja un grupo de amigas, a las que el gánster explota sin misericordia. Las mujeres son utilizadas como cebo, para inducir a los clientes a gastar cuanto más mejor, ya sea en bebidas o en el juego. Mary cree que el acompañante que le ha tocado en suerte una noche es un potentado, pero resulta ser un pobre hombre sin dinero, que ha pagado a Vanning con un cheque sin fondos. Apiadándose de él, la chica le aconseja que abandone la ciudad cuanto antes, pero poco después el cadáver del hombre es encontrado flotando en el río. Las investigaciones corren a cargo de Dave Graham, un joven ayudante del fiscal del distrito, que presiona a Mary porque desea atrapar a Vanning, que lleva años riéndose de la justicia. El abogado del mafioso utiliza a Mary para, recurriendo a una estratagema legal, salvar a su cliente y dejar en ridículo a Graham. Mary se presta a ello y Vanning esquiva a la ley una vez más. Pero la repentina aparición de Betty, la hermana de Mary, que se involucra con Vanning y acaba siendo asesinada por éste, decide a la mujer a hacerle frente al mafioso, ofreciéndole su ayuda a Graham.

Bette y Humprey
Bette y Humprey

Bogart se pasó la década de 1930 interpretando papeles de gánster en las producciones policiacas de Warner Bros, en la mayoría de las cuales acababa cosido a balazos por el héroe de turno, ya fuera este James Cagney, Edward G. Robinson o cualquier otro. El mismo año que dio vida a Baby Face Martin en CALLE SIN SALIDA (DEAD END, William Wyler, 1937), tuvo la rara oportunidad de encarnar un personaje positivo en LA MUJER MARCADA, uno de los mejores melodramas negros de la época.

Vehículo para el lucimiento de Bette Davis, estrella indiscutible del Estudio, el film narra la odisea de la chica de alterne Mary Dwight Strauber y sus compañeras, que ejercen su profesión en el club Intimate, propiedad de Johnny Vanning, un gánster que hace y deshace a su capricho en una ciudad marcada por la corrupción. Forzadas por las circunstancias de la vida, esas muchachas de vida alegre llevan, en realidad, una existencia desdichada, de la que no pueden escapar. Mary ha procurado adaptarse a ella lo mejor posible, como revela su primer encuentro con Vanning y la conversación que mantiene con éste. Pero cuando entra en juego su en principio inocente hermana pequeña, que es arrastrada a ese mundo de degradación por la inconsciente Emmy Lou, y cuya muerte provoca un enfurecido Vanning, se rebela contra esa situación y jura hacer pagar al gánster el asesinato de Betty y la brutal paliza que ella misma ha recibido de sus matones.

LA MUJER MARCADA es una película dura, seca, descarnada, lo que se debe en gran medida a Robert Rossen, que ejerció labores de coguionista, y a la inteligente puesta en escena de Bacon. Los cuidadosos encuadres resaltan la sordidez de la vida de las muchachas, aunque ésta se desarrolle durante la mayor parte del tiempo en el lujoso club. Aunque Mary y sus compañeras son presentadas al espectador como chicas de alterne o acompañantes, y no hay en todo el metraje ninguna alusión directa al sexo, está claro que, en realidad, son prostitutas.

Vista hoy, esta cinta de Bacon podría antojársenos una más de las muchas películas de gánsteres que produjo Warner durante los años 30 del siglo pasado. Pero en su tiempo levantó cierta expectación, ya que gran parte del magnífico guión se inspiró en un hecho real muy reciente: el arresto, enjuiciamiento y condena del célebre capo mafioso Charles Lucky Luciano. De hecho, salvo en puntos muy concretos, lo que narra el film es casi lo mismo que ocurrió en la vida real. Luciano pudo ser condenado gracias al testimonio de un grupo de prostitutas que formaban parte de su cuadra, adecuadamente aleccionadas por el entonces fiscal especial para la lucha contra la corrupción y el crimen organizado de Nueva York, Thomas E. Dewey. Esto sucedió apenas un año antes del estreno de la película. Para evitarse problemas, fue el mismísimo Jack L. Warner el que decidió incluir la nota del principio, en la que se afirma que cualquier parecido con personas u hechos reales es pura coincidencia.

El film destaca por su decidido alejamiento de los registros moralistas omnipresentes en el cine de entonces, algo que lo diferencia de producciones similares, demasiado cargadas de sentencias tan ejemplarizantes como hipócritas. En ningún pasaje se critica el comportamiento de las chicas, que Bacon se preocupa en presentar en todo momento como víctimas de las circunstancias. De hecho, sorprende agradablemente la comprensión con que el director retrata a este grupo de mujeres de vida supuestamente alegre, prestándoles una afectividad que, sin duda, escandalizó a los fanáticos de la moralidad. Desde el primer minuto de metraje queda claro cuál es su profesión, a qué se dedican; pero también se enfatiza que no son malas personas, sino sólo unas pobres mujeres que, por los avatares de la vida (estamos en los peores años de la Gran Depresión, no lo olvidemos), se han visto forzadas a ejercer una profesión que, en el fondo, aborrecen.

Una historia como la que cuenta el film, con unas protagonistas tan singulares, no podía tener de ninguna manera ese final feliz que tanto gustaba entonces. A Vanning y sus secuaces les cae encima todo el peso de la justicia. Pero, aunque se sugiere que entre Dave y Mary ha surgido un vínculo emocional, la mayor parte del público de entonces, mediatizado por Will Hays y su séquito de meapilas, además de por la presión de las iglesias católica y protestante, hubiera considerado escandaloso e inadmisible un The End en el que el ayudante del fiscal y la chica de alterne acabaran juntos. Por eso, tras despedirse tristemente del atribulado Dave, Mary y sus amigas se alejan del palacio de justicia, fundiéndose con la densa niebla que cubre las calles, en una de las conclusiones más desoladoras del cine clásico.

Lloyd Bacon fue un estupendo director, que se desenvolvía a las mil maravillas en cualquier género, como demuestra su interesante filmografía. En Hollywood tenía fama de ser bastante amable con los actores, quizás porque él mismo fue actor, antes de dedicarse a la dirección. En sus primeras apariciones en el cine llegó a trabajar en varias ocasiones con Charles Chaplin. No muy apreciado por cierta categoría de críticos, se llegó a decir que LA MUJER MARCADA fue realizada en su mayor parte por Michael Curtiz, lo que no es más que una falacia. Lo que ocurrió fue que Curtiz le sustituyó durante unos días, mientras el recién casado Bacon disfrutaba de una corta luna de miel. El propio Curtiz dijo que él tan sólo había dirigido media docena de secuencias de la película.

Mayo Methot, que encarna a Estelle, fue la tercera esposa de Humphrey Bogart. El actor, casado entonces con la también actriz Mary Philips, intimó con Mayo durante la filmación de la cinta que nos ocupa. Al año siguiente se divorció de Mary, casándose con Mayo una semana después. Fue un matrimonio infeliz, que duró siete tormentosos años, hasta que Humphrey encontró la estabilidad emocional junto a Lauren Bacall.

LA MUJER MARCADA no sería ni siquiera nominada a los Oscars, pero Bette Davis fue premiada como mejor actriz en el festival de Venecia de 1937.

© Antonio Quintana Carrandi,
(1.023 palabras) Créditos