LA MASACRE DE HAMAS Y LA PÉRDIDA DE LA BRÚJULA MORAL
por Antonio Quintana Carrandi
Manifestación pro-palestina de la Crida LGTBI ante el ayuntamiento de Barcelona
Manifestación pro-palestina de la Crida LGTBI ante el ayuntamiento de Barcelona

Como cada vez que se produce un atentado terrorista islámico contra Israel, la extrema izquierda hispana trata de justificar lo injustificable, posicionándose de inmediato al lado de lo que llaman el pueblo palestino. Nada nuevo bajo el Sol, pues su antisemitismo es proverbial. De hecho, históricamente el comunismo ha sido y es antisemita, no hay más que leer los dicterios contra los hebreos que figuran en las obras de Karl Marx , paradójicamente descendiente de conversos. En las primeras décadas de existencia de la Unión Soviética, si bien el bolchevismo derogó las leyes zaristas antijudías, se llevaron a cabo varios pogromos, que nada tuvieron que envidiar a los perpetrados en tiempos de los zares. Aunque la violencia contra la población judía de la URSS iría remitiendo en el tiempo, hasta casi desaparecer, lo cierto es que en el marco del laicismo forzado de los comunistas el judaismo fue reprimido, cualquier persona de ascendencia hebrea, o con algún antepasado de esta raza, era mirado con desconfianza por el aparato bolchevique, y, en consecuencia, era marginado por el estado soviético. Por su especial talento para los negocios, los judíos siempre fueron considerados por los comunistas agentes del capitalismo. Y eso a pesar de que muchísimos de ellos abrazaran con entusiasmo el marxismo.

Durante la II Guerra Mundial, los judíos, por orden expresa de Stalin, estuvieron segregados en el Ejército Rojo. Las unidades judías eran empleadas como tropas de choque, siendo lanzadas al combate en primera línea, pues, según declaraciones del padrecito Iosif, la vida de un judío, aunque sea bolchevique, es menos valiosa que la de un eslavo. Terminada la contienda, gran número de líderes partisanos judíos cayeron en las purgas organizadas por el NKVD. En parte presionado por los estadounidenses, y en parte por librar a la URSS de lo que definía como lastre hebreo, Stalin permitió que miles de rusos de esa religión emigraran a Palestina.

Tras los salvajes atentados de hace unos días, en el que más de un millar de personas, sin importar edad o condición, fueron masacradas por los terroristas de Hamas, toda la izquierda internacional, pero en especial la española más extremista, se ha consagrado a la defensa de los palestinos, repitiendo machaconamente los mantras de siempre, mientras callan ante la magnitud de los crímenes cometidos por los comandos islámicos, o, simplemente, tratan de obviarlos para no llamar a esas alimañas lo que son: terroristas.

El espectáculo que está dando la ultra izquierda española es vomitivo, pero también esperpéntico. Porque sólo de esperpénticas pueden definirse esas manifestaciones contra Israel en las que ondean, para pasmo de aquellos que conocen bien la historia, la bandera de Palestina y ese trapo multicolor que pasa por el estandarte LGTBI. Que gente que se significa por defender las sexualidades no normativas y el feminismo se decante a favor de los islamistas clama al cielo. Pero ésas son las peculiaridades la izquierda radical española. No olvidemos que, como comentó en alguna ocasión: cierto profesor suplente de la Universidad Complutense de Madrid: En política hay que cabalgar contradicciones. Por cierto, conviene recordar cómo comenzó su andadura política y de donde provenía la financiación del programa-panfleto televisivo que presentaba.

Pero una cosa son las contradicciones, y otra la insensatez de la que hace gala la extrema izquierda española. Para que puedan ustedes apreciar hasta donde llega la idiocia de esta gente, basta con enunciar unas cuantas verdades básicas.

Hamas es una organización terrorista, cuyo credo es el fundamentalismo islámico. Está financiada por el Irán de los ayatolás, una dictadura teocrática, que nunca ha ocultado que busca la completa destrucción de Israel y el exterminio físico de los judíos. Por tanto, lo que Hamas pretende es aniquilar a los hebreos, a todos, mujeres y niños incluidos, para convertir la zona en un estado teocrático a imagen y semejanza del iraní. Así que nada de democracia y libertad para el pueblo palestino. Si Hamas alcanzase sus objetivos, Dios no lo quiera, en Palestina se impondría la Sharia o ley islámica con todo su peso.

¿Y qué significaría algo así? Para empezar, la supeditación absoluta de la mujer a los deseos del hombre; lo que, si no me equivoco, choca frontalmente con el feminismo radical e iluminado de la ultra izquierda. En los países islámicos, incluso en aquellos que los ingenuos tachan de moderados, la mujer no tiene, ni de lejos, los mismos derechos que el hombre. Así, por ejemplo, una mujer no puede decidir libremente con quién desea unirse en matrimonio. La palabra de una mujer carece de valor ante un tribunal, si un hombre, por el mero hecho de serlo, declara lo contrario que ella, aunque sea una falsedad. La infidelidad de la musulmana casada se condena con la muerte, en la mayoría de los casos por lapidación, aunque también se utiliza con prodigalidad el látigo o la decapitación. En realidad, no hace falta que dicha infidelidad sea probada, más allá de cualquier duda. Basta una simple sospecha de su esposo, o de cualquier hombre de su familia, o incluso de fuera de la misma, incluidos niños, para que sea ejecutada. Por el contrario, la infidelidad masculina no está considerada un delito. En las naciones en las que impera la Sharia, las mujeres también pueden ser azotadas o condenadas a la pena capital por cualquier otra cosa, desde no mostrar el respeto debido a su esposo, hasta realizar declaraciones públicas que contradigan las enseñanzas del sacrosanto Corán. Los supuestos en que una mujer musulmana, independientemente de su edad o condición social, puede terminar en las garras de un verdugo son infinitos.

En Internet hemos visto a varios homosexuales despotricando contra Israel. Siendo la homosexualidad algo perfectamente respetable en el occidente civilizado lo grave es que, llevados por la ignorancia o el sectarismo político, se erijan en defensores de aquellos que, allí donde logran gobernar, por lo pronto los reprimen, y donde el radicalismo se hace fuerte condenan a los pertenecientes al colectivo LGTBI a muerte, ahorcándolos de grúas en las ciudades, y despeñándolos por precipicios en las zonas rurales. Después de verlos defender a los adalides de la Sharia, uno no puede más que concluir que ciertos miembros del colectivo han sufrido una pérdida agresiva de neuronas.

¿Para qué seguir? El bochorno y la vergüenza ajena que se experimenta, al ver cómo el progresismo de este país defiende a los que, por pura lógica, debería aborrecer, son indescriptibles, y revelan hasta que punto la izquierda radical española ha perdido la brújula moral.


Notas

SOBRE LA CUESTIÓN JUDÍA, Marx, Karl, 1843.

Saqueo y matanza de judíos indefensos, perpetrada por un ejército o una masa de civiles. N del A.

https://www.elincorrecto.mx[...]s-y-valores-de-la-sociedad/.

© Antonio Quintana Carrandi,
(1.113 palabras) Créditos