Monstruos del siglo XX, 17
HIRO-HITO, QUINTA PARTE
por Antonio Quintana Carrandi

A principios de 1942, Estados Unidos ya estaba transformando su potencia industrial para producir todo tipo de pertrechos bélicos. La sociedad estadounidense se proponía afrontar con decisión el tremendo desafío que tenía ante ella, pero el pesimismo era la tónica general, ante las continuas noticias sobre el imparable avance japonés en Asia y el Pacífico. Roosevelt, muy consciente de que el pueblo americano necesitaba al menos una buena noticia que elevara su moral, instó a los militares a encontrar la forma de atacar directamente el corazón de Japón.

Fue el capitán Francis Stuart Low, oficial de submarinos adscrito al Estado Mayor del almirante Ernest King quien ideó la operación. Su idea era muy revolucionaria, e incluso hubo quien la motejó de disparate. Low propuso atacar Tokio con bombarderos del ejército, que despegarían de la cubierta de un portaaviones, situado a unas 400 millas marinas de la costa japonesa. Según el plan de Low, una vez cumplida su misión los aparatos no podrían regresar al buque, porque éstos necesitarían demasiado espacio para aterrizar. Por tanto, la única alternativa viable era que prosiguieran vuelo hasta China, aterrizando en los aeródromos controlados por las fuerzas de Chang Kai-shek

Teniente coronel James Doolittle
Teniente coronel James Doolittle

El designado para organizar la operación y dirigirla en persona fue el teniente-coronel James Jimmy Doolittle , el único oficial no regular del arma aérea. Buen conocedor de todos los aviones en servicio en la USAAF (United States Army Air Force / Fuerza Aérea del Ejército de los Estados Unidos), decidió que sólo existía un aparato capaz de llevar a cabo la misión: el bombardero medio North American B-25 Mitchell , recientemente puesto en servicio.

Doolittle en persona seleccionó a las tripulaciones, que durante un mes fueron sometidas a un intenso entrenamiento en la base aérea de Eglin Field (Florida). La parte más importante de dicho entrenamiento consistió en que los pilotos consiguieran despegar en una pista mucho más corta de lo normal, que tenía la longitud exacta de la cubierta de vuelo del USS Hornet, buque escogido para la operación y que ya estaba en San Francisco esperando a los bombarderos. El 1 de abril de 1942 los Mitchell fueron embarcados en el Hornet. Puesto que eran aviones de considerable envergadura y con alas fijas, tuvieron que ser convenientemente estibados en la popa de la cubierta. A Doolittle le habría gustado contar con al menos 20 aparatos, pero en el barco sólo cabían 16. Mientras el portaaviones se dirigía a alta mar, encontrándose poco después con el USS Enterprise y otras unidades encargadas de escoltarle, Doolittle y sus hombres siguieron trabajando a marchas forzadas, retirando de los aviones todo aquello que no fuera absolutamente imprescindible, para aligerarlos y que pudieran cargar latas de combustible extra.

Los japoneses no tenían radares por entonces, de modo que Yamamoto había establecido una línea de vigilancia en torno a las islas niponas, utilizando pequeños pesqueros ligeramente artillados, que debían dar el aviso si detectaban buques americanos aproximándose a Japón. La agrupación naval estadounidense fue avistada por uno de esos barcos, el Nitto Maru, la madrugada del 18 de abril. El pesquero nipón fue hundido por el crucero USS Nashville, pero no antes de que pudiera alertar por radio a sus fuerzas. La fuerza naval americana estaba bajo el mando del almirante Halsey , quien comprendió que habían perdido el factor sorpresa. Sólo quedaban dos opciones: cancelar la operación, o arriesgarse a hacer despegar de inmediato a los bombarderos. La segunda opción era muy comprometida, porque todavía estaban bastante lejos de las costas japonesas, y existía el riesgo de que, una vez consumado el ataque, los aviones no tuvieran suficiente combustible para alcanzar los aeródromos chinos. Doolittle se lo jugó todo a una carta, ordenando que los aparatos despegaran. En menos de una hora, y pese al mal tiempo reinante, los 16 B-25 estaban en el aire. Mientras tanto, Halsey ordenó a la pequeña flota invertir el rumbo, para regresar a Pearl Harbor.

La mañana de ese 18 de abril de 1942 el cielo de Tokio estaba despejado. La gente vio los aviones de Doolittle volando bajo, pero, como unas horas antes había sobrevolado la ciudad una escuadrilla japonesa, los civiles nipones asumieron que aquellos aparatos también eran de los suyos. A pesar de la alerta dada por el Nitto Maru, la sorpresa para los habitantes de Tokio fue total. Las defensas antiaéreas abrieron un fuego errático, no causando daños considerables a los B-25.

El raid sobre Tokio no duró más que 30 segundos. Los daños materiales fueron pocos, en realidad, casi insignificantes. Pero que aviones americanos bombardearan la capital de su imperio, tan sólo cuatro meses después del ataque a Pearl Harbor, y habiéndose jactado el primer ministro Tojo de que los estadounidenses jamás lograrían atacar sus islas, significó un mazazo terrible para la moral nipona. Además de la capital, las tripulaciones de Doolittle bombardearon también Yokosuka, Nagoya y Kobe.

Los nipones no consiguieron derribar ninguno de los B-25. De los 80 aviadores que tomaron parte en la operación, 64, Doolittle entre ellos, lograron llegar a China, siendo ayudados por los guerrilleros que luchaban contra la ocupación nipona. Uno de los B-25 alcanzó territorio soviético. A pesar de que, al menos teóricamente, la URSS era aliada de USA, los cinco hombres de Doolittle fueron encarcelados. Todas las gestiones que hizo el gobierno estadounidense para obtener su liberación fueron en vano, lo que da idea del talante comunista. Por suerte, un oficial soviético les ayudó a escapar a la cercana Persia, el actual Irán. Tres hombres más murieron en aterrizajes de emergencia. Los japos capturaron a ocho, tres de los cuales fueron fusilados de inmediato y uno más murió en cautiverio por las privaciones y los malos tratos. Los otros cuatro sobrevivieron a la guerra.

La incursión de Doolittle salió mejor de lo que el mismo teniente-coronel esperaba, pues, durante su planificación, se había estimado que las bajas, incluso si tenían éxito, serían superiores al 50 por ciento. A su regreso a los Estados Unidos, Doolittle estaba convencido de que lo someterían a consejo de guerra por haber perdido todos sus aviones. Pero fue recibido como un héroe y posteriormente condecorado por el presidente Roosevelt.

El lado oscuro de esta exitosa misión fue la reacción nipona a la misma. Docenas de aldeas chinas fueron incendiadas por las tropas japonesas, en represalia por la ayuda que los guerrilleros habían prestado a los aviadores americanos. Más de 200.000 chinos, hombres, mujeres, ancianos y niños, fueron exterminados en venganza en apenas un par de meses, un dato que revela la vesania genocida del régimen militarista nipón. Esa operación de castigo fue ordenada por Tojo en persona, con la aquiescencia del emperador.

La audaz operación de Doolittle elevó la moral del pueblo estadounidense, además de desconcertar momentáneamente a los japoneses. Yamamoto tomó buena nota de lo ocurrido, concluyendo que era imprescindible destruir la flota estadounidense del Pacífico de una vez por todas, para forzar a USA a negociar. El primer paso para alcanzar ese objetivo era cortar las comunicaciones entre Estados Unidos y Australia. Yamamoto y su estado mayor diseñaron el denominando Plan MO, que preveía un avance sobre las islas Salomón para conquistar Tulagi y establecer allí una base de hidroaviones. Esta operación se complementaría con un desembarco en el sureste de Nueva Guinea y la captura de Port Moresby. De lograrse estos objetivos, la costa oriental de Australia quedaría al alcance de los bombarderos japoneses.

Para la Operación MO se dispuso un convoy compuesto de cinco transportes de tropas, más una fuerza de apoyo directo naval, bajo el mando del almirante Inouye, e integrada por el portaaviones ligero Shoho, seis cruceros y siete destructores. El almirante Takagi mandaría la fuerza de choque principal, con los portaaviones Shokaku y Zuikaku, que habían intervenido en el raid sobre Pearl Harbor, más tres cruceros pesados y cinco destructores.

El problema radicaba en que las unidades mencionadas se encontraban dispersadas en una amplia zona del océano. Por tanto, las órdenes de la operación tuvieron que ser transmitidas por radio, debidamente cifradas. Lo que los nipones ignoraban es que, varios meses antes, el equipo de criptoanalistas de la inteligencia naval americana había logrado descifrar la clave utilizada por la armada japonesa. Gracias a esto, el almirante Nimitz supo con tiempo las intenciones del enemigo. Con esta decisiva ventaja a su favor, Nimitz procedió a desplegar sus fuerzas, con vistas a evitar el desembarco previsto por Yamamoto.

La fuerza naval estadounidense, que debía frustrar la Operación MO, estaba el 1 de mayo de 1942 en Espíritu Santo, en el archipiélago de las Nuevas Hébridas, a unas 1.500 millas náuticas al sureste de Port Moresby. La comandaba el almirante Fletcher y estaba formada por los portaaviones Yorktown, de 20.000 toneladas, y Lexington, de 36.000, a los que apoyarían ocho cruceros y seis destructores. La fuerza arrumbó hacia las Salomón el 2 de mayo.

Prolegómenos de la batalla del Mar del Coral
Prolegómenos de la batalla del Mar del Coral

La fuerza nipona de apoyo de Inouye consiguió tomar la isla de Tulagi el día 3. Al día siguiente, Fletcher lanzó un contraataque aéreo, empleando los aparatos basados en el Yorktown. Los torpederos TBD Devastator y los bombarderos SBD Dauntless escoltados por cazas F4F Wildcat consiguieron hundir un destructor, el Kikusuki, y varias lanchas de desembarco cargadas de tropas, además de averiar un buque minador. No obstante, esas pérdidas no fueron decisivas ni mucho menos. El 6 de mayo, el convoy japonés de apoyo se dirigió hacia el Mar del Coral, aproando hacia Port Moresby. La tarde de ese mismo día fue descubierto por bombarderos Boeing B-17 , basados en el mismo Port Moresby y que atacaron a las fuerzas japonesas, aunque sin provocarles daños de consideración.

Llegó el 7 de mayo, y a las nueve de la mañana el convoy de Inouye fue descubierto por aparatos de reconocimiento americanos. De inmediato, Fletcher ordenó un ataque de bombarderos y torpederos, que lograron hundir el portaaviones Shoho y dañar algunos transportes. El resto del convoy nipón invirtió rumbo, dirigiéndose hacia el norte. Pero el grueso de las unidades japonesas, la fuerza de choque mandada por Takagi, no fue detectada, y, tras rodear la isla de San Cristóbal, al sur de las Salomón, se acercaba peligrosamente por la popa de los buques americanos.

Aparatos torpederos, lanzados por los portaaviones de la fuerza de choque nipona, destruyeron dos buques estadounidenses, el petrolero Neosho y el destructor USS Sims. Americanos y japoneses se buscaron mutuamente, pero sus aviones de reconocimiento no consiguieron localizar los buques adversarios. Sin embargo, al amanecer del 8 de mayo de 1942, ambas fuerzas se detectaron casi a la vez, a unas 235 millas una de otra. Los nipones lanzaron un primer ataque con 70 aviones. El USS Lexington encajó dos bombas y dos torpedos. El USS Yorktown, más ligero y por tanto más maniobrable, eludió los torpedos, pero resultó averiado por dos bombas.

Simultáneamente, 82 aparatos americanos caían sobre la fuerza japonesa, pero sólo lograron localizar al portaaviones Shokaku, ya que el Zuikaku quedó oculto por un providencial chubasco. El Shokaku recibió una lluvia de bombas sobre su cubierta de vuelo, que quedo inutilizada por completo, de modo que sus aviones tuvieron que ser recogidos por el Zuikaku.

En el otro bando, el Yorktown hubo de recuperar los aparatos del Lexington, que estaba ardiendo en pompa. A pesar del heroísmo de su tripulación, que luchó denodadamente contra los incendios, avivados por la gasolina de aviación, no fue posible salvarlo. Esa misma tarde, y consciente de que el portaaviones no duraría mucho a flote, el almirante Fletcher ordenó que fuese evacuado y después hundido con un torpedo por uno de los destructores de su escolta.

La batalla del Mar del Coral concluyó en tablas, aunque se debe matizar este resultado. Ninguno de los bandos en liza fue derrotado por completo, pero los estadounidenses obtuvieron una nada desdeñable ventaja sobre el enemigo, ya que consiguieron impedir el desembarco previsto por Yamamoto en el sur de Nueva Guinea. Después de cinco meses de encajar una humillante derrota tras otra, los norteamericanos lograron detener el avance nipón en el Pacífico. Yamamoto suspendió la operación naval contra Port Moresby. Esta posición, clave para neutralizar Australia, se llevaría a cabo en el mes de julio y con tropas terrestres, previamente desembarcadas en Buna.

Los Estados Unidos perdieron el Yorktown, un petrolero, un destructor y 66 aviones. Sus bajas mortales alcanzaron la cifra de 534 hombres, y algo más del doble de esta cantidad resultaron heridos de diversa consideración. Los nipones, por su parte, encajaron la pérdida del portaaviones ligero Shoho, un destructor, cuatro lanchas de desembarco y 80 aviones. Tuvieron 900 muertos y más de 1.000 heridos.

Esta batalla cambió el concepto de enfrentamiento naval para siempre. Los buques de uno y otro bando jamás llegaron a enfrentarse directamente, pues la distancia media entre ellos fue de más de diez veces el alcance del cañón naval más potente entonces existente. El arma decisiva fue la aviación.

Yamamoto se mostró muy preocupado por los pobres resultados obtenidos. La flota americana del Pacífico no había sido aniquilada, ni mucho menos. El almirante nipón, que conocía muy bien Estados Unidos, sabía que, si no lograba destruir la fuerza naval americana cuanto antes, Japón acabaría perdiendo la guerra. Así pues, y a pesar del fracaso parcial de la Operación MO, decidió emprender sin dilación la segunda fase de la misma, que comprendía la conquista de Midway y de las Aleutianas occidentales para expandir el perímetro defensivo japonés.

(Continuará).


Notas

Ernest J. King (1878-1956). Comandante supremo de la US Navy durante la II Guerra Mundial. https://www.eurasia1945.com[...]tas/personajes/ernest-king/

Chang Kai-shek (1887-1975). Militar y estadista chino sucesor de Sun Yat-Sen en la presidencia del partido nacionalista. En 1949, ante el imparable avance comunista, se exilió en la isla de Formosa, actual Taiwan, donde creó un estado autoritario, aliado de USA y frontalmente enfrentado a la China comunista. N del A.

James Harold Doolittle (1896-1993) Aviador estadounidense que además de sus éxitos militares, contribuyó activamente al desarrollo de la industria aeronáutica de su país. https://www.lasegundaguerra.com/viewtopic.php?t=13799

North American B-25 Mitchell. Bombardero medio bimotor: https://www.lasegundaguerra.com/viewtopic.php?t=60 Los aparatos escogidos por Doolittle para su misión sobre Japón eran de la variante B-25B.

William Frederick Halsey hijo (1882-1959). Alto oficial de la US Navy, en 1941, con el rango de vicealmirante, estaba al mando del portaaviones USS Enterprise cuando se produjo el raid nipón sobre la base aeronaval de Pearl Harbor. https://worldofwarships.com/es-mx/news/history/halsey-story/

Chester William Nimitz (1885-1966). Posiblemente, el marino más famoso de la II Guerra Mundial. El presidente Roosevelt le nombró comandante en jefe de la flota del Pacífico el 31 de diciembre de 1941. https://www.eurasia1945.com[...]/personajes/chester-nimitz/

Frank Jack Fletcher (1885-1973). Comandó las flotas que participaron en las batallas del Mar del Coral, Midway y las Islas. impidiendo que los japoneses se adueñaran de Australia, Nueva Zelanda y el archipiélago de las Midway. https://es.alegsaonline.com/art/36171

Douglas TBD Devastator. Avión torpedero embarcado: https://soldadosyuniformes.[...]/11/douglas-tbd-devastator/

Douglas SBD Dauntless, El bombardero en picado estadounidense por excelencia. Conocido en la USAAF como Douglas A-24 Banshee: https://www.lasegundaguerra.com/viewtopic.php?t=1231

Grumman F4F Wildcat Primer caza embarcado moderno de la US Navy: https://www.lasegundaguerra.com/viewtopic.php?t=1607

Boeing B-17 Flying Fortress. Uno de los bombarderos pesados más ampliamente utilizados por la USAAF durante la II Guerra Mundial: https://www.lasegundaguerra.com/viewtopic.php?t=11025

© Antonio Quintana Carrandi,
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