Sinopsis
Glyn McLyntock, un hombre que trata de enmendar su turbio pasado, está al frente de una caravana que se dirige a Oregón. En el camino salva la vida de un hombre que va a ser ahorcado por robar caballos, y que resulta ser Emerson Cole, un pistolero de negra fama que se une a la caravana. Laura Baile se siente muy atraída por Emerson. La chica resulta herida durante un ataque de los indios, de modo que, una vez llegan a Portland para comprar provisiones para el invierno, debe quedarse en la ciudad hasta que se restablezca. Cole también se queda en la ciudad. El resto de la caravana prosigue viaje hasta un fértil valle, donde los colonos piensan establecerse. El invierno se aproxima y no acaban de llegar las vitales provisiones que adquirieron, por lo que McLyntock regresa a Portland en su busca, encontrándose con que el reciente descubrimiento de oro en las montañas ha desatado la histeria en la población. El comerciante que había vendido las provisiones a los colonos, cobrándolas por anticipado y comprometiéndose a enviarlas cuanto antes, exige ahora muchísimo más dinero por ellas, o se las venderá a un grupo de famélicos mineros, dispuestos a pagar la cantidad que se les pida por las mismas. McLyntock, con la ayuda de Cole, Laura, el capitán de un barco de río y Trey Wilson, un apuesto jugador que se ha prendado de Marjie Baile, consigue recuperar el cargamento. Pero Cole sucumbe a la obsesión por el oro y se propone llevárselo no a sus legítimos propietarios, sino a los mineros.

El director Anthony Mann y el actor James Stewart, dos leyendas de Hollywood, colaboraron en un puñado de espléndidas películas del Oeste, como también hicieron Bud Boetticher y Randolph Scott. No obstante, conviene precisar que, además, Mann también dirigió a Stewart en interesantes films de otros géneros, como por ejemplo BAHÍA NEGRA (THUNDER BAY, 1953), MÚSICA Y LÁGRIMAS (THE GLENN MILLER STORY, 1954) y ACORAZADOS DEL AIRE (STRATEGIC AIR COMMAND, 1955). Sin embargo, WINCHESTER 73 (Ídem, 1950), HORIZONTES LEJANOS (BEND OF THE RIVER, 1952), COLORADO JIM (THE NAKED SPUR, 1953), EL HOMBRE DE LARAMIE (THE MAN FROM LARAMIE, 1955) y TIERRAS LEJANAS (THE FAR COUNTRY, 1955) componen una serie extraordinaria de westerns clásicos que, en cierto modo, han eclipsado un tanto el resto de las colaboraciones entre actor y director.
El título del que me ocupo hoy, HORIZONTES LEJANOS, destaca por su estupenda puesta en escena. Sacándole el máximo partido posible al Technicolor de tres bandas, Mann recrea su cámara en el agreste paisaje, un protagonista más en cualquier western que se precie, ofreciéndonos estampas casi pictóricas de la nieve, las montañas, los terrenos áridos y pedregosos... La cinta fue rodada en la región cercana al Mount Hood, así como en las estribaciones de los ríos Columbia y Sandy, una zona de gran belleza natural.
Aunque el protagonista de cada una de las cintas antes citadas ostenta distinto nombre, en realidad sus rasgos básicos son siempre los mismos, con ligeras variaciones: un hombre endurecido por las circunstancias del pasado, que busca en unos casos venganza (WINCHESTER 73, EL HOMBRE DE LARAMIE), y en otros redimirse de algún modo (HORIZONTES LEJANOS, TIERRAS LEJANAS). Es, en cierta forma, una especie de falible e imperfecto antihéroe, y ahí reside, en mi opinión, la atemporalidad de los westerns del tándem Stewart / Mann, que se ven con agrado setenta años después de que se estrenaran, cuando otras producciones contemporáneas de los mismos han envejecido demasiado. Aquí Stewart está sencillamente inmenso en el rol de Glyn McLyntock, un antiguo forajido dispuesto a cambiar de vida.
Arthur Kennedy encarna a uno de los villanos más memorables del western, Emerson Cole, un pistolero que, en principio, ayuda a McLyntock en varias ocasiones, porque le debe la vida; pero que, ante la tentación que representa el oro de los mineros, no duda en traicionarle al final.
Rock Hudson ya había trabajado con Mann y Stewart en WINCHESTER 73, pero en aquella cinta su papel no era muy destacado. En HORIZONTES LEJANOS sigue actuando como secundario, pero tiene mucho más protagonismo al dar vida a un atractivo y simpático jugador, quien, aunque al principio parece apoyar a Cole, no tarda en volverse en su contra, en parte porque está enamorado de Marjie Baile y sabe que, si Emerson se sale con la suya, la muchacha y su familia perecerán de inanición. Hudson no sale mucho en pantalla, pero cuando lo hace, literalmente roba la escena a sus compañeros; salvo, claro está, a Jimmy Stewart.
No podemos olvidarnos de la chica de la función. Julie Adams interpreta a Laura Baile, enamorada de McLyntock y que, ante la aparente indiferencia de éste, acaba cayendo en los brazos de Cole, hasta que el hombre revela su verdadera catadura moral. La chica, una auténtica belleza de la época, alcanzaría fama imperecedera fascinando con su hermosura a la criatura acuática de la mítica LA MUJER Y EL MONSTRUO (CREATURE FROM THE BLACK LAGOON, Jack Arnold, 1954).
HORIZONTES LEJANOS puede definirse como un western clásico en estado puro. En cierto modo, contribuyó a revitalizar el género, haciéndole recuperar el primitivo aliento épico de las primeras películas del Oeste. Un título de imprescindible visionado para los amantes del género y de la obra fílmica de Anthony Mann.
EE. UU., 1952