A MERCED DEL ODIO
A MERCED DEL ODIO Reino Unido, 1965
Título original: The Nanny
Dirección: Seth Holt
Guión: Jimmy Sangster sobre una novela de Evelyn Piper
Producción: Jimmy Sangster para Hammer Films/Seven Arts. Distribuida en USA por 20th Century Fox
Música: Richard Rodney Bennett, con supervisión de Philip Martell
Fotografía: Harry Waxman en B/N
Duración: 91 min.
IMDb:
Reparto: Bette Davis (Nanny); Jill Bennett (Penélope Fane); William Dix (Joey Fane); James Williers (Bill Fane); Wendy Craig (Virginia Fane); Pamela Franklin (Bobby Medman); Maurice Denham (Dr. Beamaster); Jack Watling (Dr. Medman); Alfred Burke (Dr. Wills); Nora Gordon (Sra. Griggs)

Sinopsis

Joey Fane es un niño al que sus padres han internado en un sanatorio, a consecuencia del trauma que le provocó la muerte accidental de su pequeña hermana. Cuando su padre decide que regrese a casa, pues supuestamente ya está curado, observa una actitud desafiante frente a la autoridad paterna, y además revela un odio visceral hacia Nana, la mujer madura que ejerce en el hogar de los Fane las funciones de niñera y empleada doméstica. Entre la correcta y comprensiva niñera y el díscolo muchacho se establece una tirante relación, que perturba el ambiente familiar. Pero tras la belicosa actitud de Joey, y la aparente ecuanimidad de Nana, se oculta un oscuro secreto.

Entre la pléyade de buenos realizadores que velaron sus armas en Hammer Films, destaca Seth Holt (Palestina, 1923-Reino Unido, 1971). Actor de reparto en compañías teatrales británicas, su primer contacto con el cine llegó durante la Segunda Guerra Mundial, durante la que ejerció de montador de documentales bélicos para la propaganda oficial. Fue su cuñado, Robert Hammer, quien le introdujo en el mundillo del Séptimo Arte, al conseguirle un empleo en la pequeña pero entonces pujante productora cinematográfica Ealing, donde trabajó como asistente de montaje primero, para después pasar a editor por derecho propio. Su amigo, el realizador Alexander Mackendrick, le dio su primera oportunidad como productor en EL QUINTETO DE LA MUERTE (THE LADYKILLERS, 1955).

Su filmografía como director es algo irregular, a lo que tal vez ha contribuido el escaso número de cintas que realizó. Pero bastarían dos de los tres films que afrontó en la Hammer, EL SABOR DEL MIEDO (TASTE OF FEAR, 1961) y el que nos ocupa, para definirle como uno de los mejores directores que trabajaron en la mítica productora británica.

A MERCED DEL ODIO se inscribe en la variante del thriller de suspense, que Hammer Films intentó potenciar para que no se la asociara tan sólo con el terror gótico. Trabajando sobre el excelente guión de Sangster, que ya había escrito el de la antes mencionada EL SABOR DEL MIEDO, Holt construye un relato fílmico tenso e inquietante, en el que la historia que en apariencia se quiere contar al principio muta en otra, infinitamente más desazonadora, a partir del último tercio del metraje.

A MERCED DEL ODIO semeja la típica película protagonizada por un niño terrible, que a base de bromas crueles, desaires y desafíos varios, pretende alterar la paz de su hogar. Esto provoca el enfado de su padre, crispa los nervios de su pusilánime madre y le gana la inquina del espectador al poner a prueba la paciencia de la aparentemente plácida y ecuánime Nanny (Nana en el doblaje español). Pero en un momento dado, el relato da un giro de 180 grados, transformándose en algo así como un estudio de la conducta de los adultos desde la perspectiva de un niño, que todo el mundo ve como el torturador psicológico de su familia, pero que al final se revelará como la verdadera víctima de la historia.

La gran Bette Davis nos ofrece la que no dudo en calificar como su mejor interpretación, al menos en la etapa madura de su carrera. La intensidad de su mirada, magnificada por sus grandes y expresivos ojos, y el rictus ligeramente crispado de su rostro, sugiere que algo muy desagradable se oculta bajo su correcta apariencia. En cuanto al resto de los personajes, el padre tiene un aire tan formal, tan británico, que parece sacado de una novela de Charles Dickens, la madre resulta patética de puro débil y sólo la adolescente Bobby Medman, vecina y amiga de Joey, transmite algo de calor humano.

Holth homenajeó a Davis y a una de sus interpretaciones más celebradas, la de Regina Giddens en LA LOBA (THE LITTLE FOXES, William Wyler, 1942). En una secuencia brutal y magistral a un tiempo, la niñera, descubierto su terrible secreto, deja morir a Penélope Fane de un ataque cardiaco, apoderándose del medicamento que podría salvarla. A título de curiosidad, cabe comentar que Bette Davis consideraba a Seth Holth el director más despiadado con el que había trabajado jamás, a excepción de William Wyler.

Puede que, como sostienen no pocos críticos, Holth fuera sólo un eficaz artesano. O, como alegan otros, que nunca sacara el máximo rendimiento a su talento creativo. Pero para los cinéfilos como el que suscribe, y más si somos admiradores del cine que se hacía en Hammer Films, fue uno de los mejores cineastas británicos de la historia.

© Antonio Quintana Carrandi, (747 palabras) Créditos