Primavera del 2020
VERDADES SOBRE LA AYUDA ECONÓMICA EUROPEA
por Antonio Quintana Carrandi
GDJ, Pixabay License

Anda la tribu progre ufanándose de que, gracias a los buenos oficios de Sánchez­, Europa va a acudir al rescate de la economía española, mortalmente tocada por el coronavirus, con miles de millones de euros. Sin duda es una buena noticia que la Unión Europea haya decidido, después de titubear bastante, socorrer a España para evitar, o al menos paliar, la crisis económica derivada de la pandemia. Pero lo cierto es que, a pesar de sus declaraciones de cara a la galería, en el desgobierno socio-marxista que padecemos están que no les llega la camisa al cuerpo. ¿La razón? Que Europa se propone controlar al máximo en qué se invierte cada céntimo, para evitar que, como en el reciente pasado, se distraigan ciertas cantidades en esas estupideces que le encanta subvencionar a la extravagante izquierda española. Además, la Unión Europea, en contra de lo que todavía creen legiones de descerebrados, no da nada a fondo perdido. Que nadie da los duros a tres pesetas, vamos. Los fondos que nos lleguen serán en concepto de préstamos, aunque lo llamen de otra manera para despistar, y encima desde Bruselas han advertido con claridad, para que nadie se llame a engaño, que esta ayuda estará supeditada al estricto cumplimiento de unas condiciones impuestas por las instituciones comunitarias.

En apenas tres meses la economía española ha entrado en una brutal recesión, por lo que cualquier español sensato debe mostrarse aliviado por el respiro que va a darnos Europa. Y también porque, por fin, alguien se proponga meter en vereda a ese conclave de impresentables que, por una rocambolesca jugada política, dirigen ahora los destinos de la nación.

Sin embargo, no hay que vender la piel antes de cazar el oso, como están haciendo Pedrito y su troupe. En ningún otro país de Europa hay comunistas en el gobierno, mientras que aquí tenemos como vicepresidente segundo del mismo a un elemento cuyo modelo político es la narcodictadura chavista de Venezuela, que ha conducido a esa nación de Hispanoamérica a la ruina absoluta, caracterizada por el hambre y la emigración masiva. Iglesias es el principal escollo, pero no el único, para que España pueda acceder a la imprescindible ayuda europea que nos permita remontar el bache. Este personaje no puede engañar más que a los que, por sectarismo o idiocia, o por una combinación de ambas cosas, se dejen engañar. La prensa escrita, la radio, la televisión e Internet están saturados por sus declaraciones a lo largo de los años, en las que dejaba bien claro cuál era su ideología y lo que pensaba hacer a la menor oportunidad que tuviera. Pues bien, ya tiene esa oportunidad, gracias al Pinocho de Ferraz, que juró mil veces en campaña electoral que jamás pactaría con un individuo semejante, para arrojarse en sus brazos apenas aquella trágica moción de censura lo puso en la Moncloa. Y desde el primer momento ha estado laborando para alcanzar sus objetivos.

Por suerte, aunque en buena parte del continente parece prevalecer cierto estulto progresismo, coincidente en varios puntos con las ideas de Podemos, las instancias oficiales de la UE son otra cosa. Cuando están los cuartos en juego, la ideología y otras milongas por el estilo pasan a un segundo o incluso a un tercer plano. En Europa saben que el proyecto político podemita es de inequívoca impronta marxista, es decir totalitaria, por lo que representa una seria amenaza para la UE y las democracias consolidadas que la componen. Por eso, es de esperar y desear que Europa actúe en consecuencia, exigiendo a Sánchez­ que, además de cumplir a rajatabla las condiciones que se le impongan a España para acceder a la mencionada ayuda, ate corto al hiperventilado de la coleta. En realidad, nada tranquilizaría más a las altas instancias europeas, y de paso a millones de españoles sensatos, que el cese inmediato de ese personaje de todas sus responsabilidades políticas, así como la inmediata expulsión de todos los miembros de Podemos del gobierno. Pero algo me dice que el presidente no accederá a esto, lo que sin duda alguna resultará nefasto para el país. A pesar de todo, hemos de conservar la esperanza y confiar en que, ya sea por un repentino ataque de sensatez, o porque Europa no le deje otra salida, Sánchez­ aparte del poder a semejante portento.

No quiero terminar sin recordar aquí una conversación que sostuve, allá en diciembre pasado, con un simpatizante de Podemos, siquiera sea para ilustrar la profunda ignorancia de quienes apoyan a esa formación. Comentando lo del traslado de los restos de Franco del Valle de los Caídos, tema que no preocupaba en absoluto al 90 por ciento de los españoles, ese señor me espetó que en democracia no se puede glorificar a un dictador, y añadió que en Alemania el Partido Nazi está prohibido. Claro que se le olvidó decir, aunque yo me encargué de recordárselo, que en ese país también está prohibido el Partido Comunista, precisamente por lo que sufrieron la mitad de los germanos que estuvieron bajo la bota roja en la extinta RDA, así que algo como Podemos no podría existir allí. O al menos, no de forma oficial y nutriéndose de dinero público. Huelga decir que el mencionado podemita estuvo a punto de sufrir una lipotimia, y que desde entonces no ha vuelto a dirigirme la palabra, con lo que sin duda he salido ganando.

España y los españoles necesitamos urgentemente toda la ayuda económica que puedan prestarnos, y sólo la UE está en condiciones de ofrecernos ese auxilio vital, que no puede ser puesto en riesgo por el sectarismo infame de los socios del gobierno.


Notas
© Antonio Quintana Carrandi, (981 palabras) Créditos