Primavera del 2020
GENIO Y FIGURA...
por Antonio Quintana Carrandi

Genio y figura hasta la sepultura, reza un dicho de la sabiduría popular. Y es cierto, al menos en lo que a la fauna politiquera se refiere. Los politicastros que sufrimos en esta desdichada piel de toro no renuncian a sus tics, a sus poses, a sus manías, ni siquiera ante la gravísima emergencia sanitaria por la que atraviesa el país.

El pasado sábado, a eso de las nueve y pico de la noche y tras un consejo de ministros accidentado que duró más de siete horas, por fin Pedro Sánchez se decidió a declarar el Estado de Alarma que debiera haber declarado, como poco, con una semana de antelación. Pero incluso antes de que Sánchez hiciera público el Estado de Alarma, declarando que el gobierno de España asumía el mando único absoluto hasta que pasara la crisis, los mandarines separatistas hicieron gala de la irresponsabilidad, la desvergüenza y la idiocia que los caracteriza. Los bajunos polítiquillos vascos y catalanes comenzaron a marear la perdiz, dando a entender que el ejecutivo de Sánchez pretendía utilizar el coronavirus como una especie de excusa para aplicarles un 155 disfrazado, o algo así. Como decía mi abuela, más gorda no cabe en prau.

Viendo lo que ha estado pasando en los últimos años, uno pensaba que lo había visto todo, que esta gentecilla no podía caer más bajo. Una vez más, me equivoqué. Con declaraciones como la mencionada, la moralidad de estos elementos ha alcanzado cotas subterráneas. Utilizar una desgracia nacional para reivindicar sus delirantes ideas sectarias y racistas clama al cielo. Y además provoca vergüenza ajena, porque el señor Sánchez y su gobierno de pacotilla, esgrimiendo la excusa del diálogo, se han dedicado a darles oxígeno y alas a los separatistas, y a las pruebas me remito. Nadie en su sano juicio puede creer que este hombre pretenda aplicarles el artículo 155 de la Constitución a Cataluña y las Vascongadas, porque eso no está en el ADN del PSOE. Al menos, no en el del PSOE que representa Sánchez, que tanto se asemeja a ese otro PSOE acomunistado de los años 1930.

Sánchez ha actuado como tenía que actuar, a la vista de lo que está ocurriendo. Cuando pasé esta crisis, habrá tiempo de analizar pormenorizadamente la gestión que su gobierno está haciendo de esta emergencia sanitaria. Por el momento, la situación es la que es y todos los españoles debemos aparcar las absurdas y en muchos casos artificiales diferencias ideológicas, regionales y de cualquiera otra índole con las que las sectas políticas pretenden dividirnos. La prioridad es vencer al coronavirus, y el único modo de hacerlo es siguiendo al pie de la letra las instrucciones de las autoridades sanitarias. Eso es lo único importante en estos momentos.

Las guerras, las catástrofes naturales, las pandemias como ésta del coronavirus, sacan a relucir lo mejor y lo peor de las personas. En el caso de los políticos separatistas y/o independentistas, ha sacado lo peor, demostrando, más allá de toda duda, que sólo les preocupan sus mezquinos y artificiosos intereses. Sabía que eran unos analfabetos funcionales, sectarios y demagogos. Pero ahora descubro que son también profundamente irresponsables y, por eso mismo, muy peligrosos. Ojalá el sentido común se vaya imponiendo en esas hermosas regiones españolas que son Cataluña y las Vascongadas, y puedan librarse cuanto antes de la patulea que las mangonea, tratando de enemistarlas con el resto de España por motivos espurios, que sólo benefician a unas élites políticas muy concretas, y no a la mayoría de los vascos y catalanes.

© Antonio Quintana Carrandi, (589 palabras) Créditos