ENCRUCIJADA DE ODIOS
ENCRUCIJADA DE ODIOS EE. UU., 1947
Título original: Crossfire
Dirección: Edward Dmytryk
Guión: John Paxton sobre una novela de Richard Brooks
Producción: Adrian Scott para RKO Radio Pictures
Música: Roy Webb
Fotografía: J. Roy Hunt
Duración: 96 min.
IMDb:
Reparto: Robert Young (Capitán de Detectives Finlay); Robert Mitchum (Keeley); Robert Ryan (Montgomery); Gloria Grahame (Ginny); Paul Kelly (El hombre); Sam Levene (Samuels); Jacqueline White (Mary Mitchell); Steve Brodie (Mitchell); Richard Benedic (Bill); Richard Powers (Detective); William Phipps (Leroy); Lex Barker (Harry); Marlo Dwyer (Miss Lewis)

Sinopsis

Un hombre es apaleado hasta la muerte en su apartamento. Una amiga de la víctima le dice al policía encargado del caso, el capitán Finlay, que poco antes el muerto había estado en un bar, bebiendo en compañía de tres soldados. La documentación de uno de esos militares es encontrada junto al cadáver y Finlay inicia las investigaciones, que a poco le llevan a concluir que el móvil del crimen fue el racismo.

Estrenada el 22 de julio de 1947, ENCRUCIJADA DE ODIOS es una de las piezas más importantes del cine negro y uno de los mejores títulos de la filmografía de Dmytryk.

En la novela de Brooks la víctima del asesinato era un gay, pero en los años cuarenta el tema del homosexualismo era tabú en el cine, de modo que Paxton, siguiendo instrucciones de Adrian Scott, redirigió la historia hacia el problema racial. A pesar de las espantosas revelaciones de la recién terminada Segunda Guerra Mundial, el antisemitismo todavía estaba muy arraigado en una parte de la sociedad estadounidense, por lo que el argumento final de la película, si bien no era tan escandaloso como el de la novela original, resultaba bastante incómodo para el espectador medio.

Dmytryk planteó el film como un estudio de personajes, con las características propias de un drama de psicología criminal, una tragedia con amplias significaciones sociales. En ENCRUCIJADA DE ODIOS no se critica sólo la irracionalidad del racismo a través del personaje de Ryan, sino también la de cualquier clase de prejuicio. En este contexto, es muy reveladora la historia que el capitán Finlay cuenta sobre su abuelo, un inmigrante católico irlandés, que murió asesinado sólo porque los exaltados de la época pensaban que era un siniestro papista, decidido a corromper la América protestante, y porque, supuestamente, les quitaba el trabajo a los buenos americanos. Como dice Finlay: Esta también es una parte de la historia de Estados Unidos, aunque no se enseñe en las escuelas. En este sentido, cabe comentar que John Ford, el mejor director de la historia del cine, sufrió en su propia carne el odio contra los católicos irlandeses, algo que marcaría profundamente su vida e influiría considerablemente en su obra fílmica.

ENCRUCIJADA DE ODIOS también trata tangencialmente el drama de los excombatientes, hombres que han luchado en una guerra espantosa, educados en la agresividad y el odio, que acumulan en sus ánimos una enorme tensión. Los problemas de los soldados para reincorporarse a la vida civil, con la que han perdido todo contacto y les resulta extraña y amenazante, fueron tratados en un puñado de excelentes cintas y desde las más variadas ópticas. El mejor film de esta temática es LOS MEJORES AÑOS DE NUESTRA VIDA (THE BEST YEARS OF OUR LIVES, William Wyler, 1946), estrenado unos meses antes de ENCRUCIJADA DE ODIOS. La película de Wyler obtuvo un éxito tremendo, fue una de las más taquilleras de los años 40 y hoy tiene la merecida consideración de obra maestra.

El proyecto de ENCRUCIJADA DE ODIOS fue auspiciado por el liberal Dore Schary, entonces jefe de producción de RKO, que deseaba dar una mayor dimensión social a las películas del Estudio. Dmytryk y Scott compartían las ideas de Schary y se dispusieron a dar lo mejor de sí mismos para hacer una película que no sólo fuese entretenida, sino que mandara un mensaje al espectador y le hiciera reflexionar. El problema era que RKO no estaba dispuesta a invertir en la cinta más de quinientos mil dólares, una suma fabulosa para un particular por aquel entonces, pero un presupuesto bajísimo para una película.

Con aquella cantidad, Dmytryk tenía que hacer frente a todas las partidas presupuestarias. La RKO le advirtió que bajo ningún concepto podía pasarse del presupuesto asignado ni en un centavo. Dmytryk echó cuentas. Robert Young, que era el que más cobraba con diferencia entre los miembros del reparto, se llevaría ciento cinco mil dólares. Los salarios del resto de los actores se comerían otros trescientos mil. A eso había que añadir los sueldos del equipo técnico y todo lo demás, así que Dmytryk se encontró con que tenía menos de cien mil dólares para hacer la película, cantidad que sólo cubriría veinte días de rodaje. El director no se arredró y se dispuso a sacarle todo el jugo al último dólar.

Dmytryk estaba dispuesto a hacer una buena película desde el punto de vista artístico, pero también técnico. El director sabía que el ochenta por ciento del tiempo que llevaba hacer una película lo ocupaba la preproducción, mientras que los ensayos y el rodaje propiamente dichos se realizaban en el veinte por ciento restante, así que decidió invertir esa tendencia. Tenía que trabajar contra reloj, de modo que no podía permitirse perder tiempo con elaborados detalles de decoración e iluminación. En ENCRUCIJADA DE ODIOS se utilizaron decorados de producciones RKO anteriores, con mínimas modificaciones. En cuanto a la fotografía, Dmytryk necesitaba alguien dispuesto a iluminar con rapidez. Escogió a J. Roy Hunt. Este director de fotografía, sin gozar del prestigio de un Toland, un Shamroy o un La Shelle, tenía fama de trabajar deprisa y bien, por lo que sus servicios eran muy apreciados en las producciones de serie B. Fue una acertada elección. Hunt le dijo a Dmytryk que, en las escenas más impactantes, sería mucho más rápido iluminar a los actores y reflejar sus sombras en la pared. Asimismo, recurrió a una iluminación sombría y muy contrastada, con grandes ángulos, que lograba crear una atmosfera muy inquietante.

Hitchcock decía que la gracia de una película está en su villano, y Dmytryk, quizás recordando las palabras del Mago del Suspense, dedicó especial atención al personaje de Robert Ryan. En la primera mitad de la cinta, Dmytryk utilizó un objetivo de 50 mm para filmar a Ryan. Luego recurrió a uno de 40 y, según avanzaba el rodaje, fue reduciendo el calibre del objetivo. En los últimos veinte minutos de la cinta, empleó uno de 25 mm. Con este truco se conseguía que la leve distorsión óptica otorgara al personaje una apariencia más inquietante y amenazadora. Huelga decir que Dmytryk no inventó nada, pues esta era una técnica esencial del cine negro, desconocida por la mayoría del público.

La cinta fue nominada para los Oscars de 1947 en las categorías de mejor película, director (Dmytryk), actor secundario (Robert Ryan), actriz secundaria (Gloria Grahame) y guión (John Paxton). No consiguió hacerse con ningún galardón. La ceremonia de entrega de los premios se celebró el 28 de marzo de 1948 en el Shrine Auditorium de Los Ángeles, presentada por los actores Agnes Moorehead y Dick Powell.

Poco después del estreno de ENCRUCIJADA DE ODIOS, el lunes 20 de octubre de 1947, dieron comienzo las sesiones del Comité de Actividades Antiamericanas del Congreso estadounidense. La situación política mundial era explosiva. El comunismo soviético se expandía por medio mundo mediante la fuerza, al tiempo que células de espías rojos habían sido descubiertas en Europa occidental y en América. El ambiente estaba considerablemente crispado, y aquellos que militaban o habían militado en el hasta poco antes legal Partido Comunista americano, el PC más pequeño del mundo, se convirtieron en sospechosos a los ojos de la mayor parte de la ciudadanía. La reciente experiencia histórica demostraba, sin lugar a dudas, que en los países democráticos los comunistas trataban de subvertir el orden establecido, de minar el sistema desde dentro para provocar su colapso y caída, con la intención de sustituirlo por una dictadura de corte bolchevique. Como Edward Dmytryk había sido militante comunista, de inmediato cayeron sobre él las sospechas del Comité. En aquella primera sesión fueron examinadas con lupa, además de ENCRUCIJADA DE ODIOS, EL EXTRAÑO AMOR DE MARTHA IVERS (THE STRANGE LOVE OF MARTHA IVERS, Lewis Milestone, 1946) y CUERPO Y ALMA (BODY AND SOUL, Robert Rossen, 1947), películas que se sospechaba pudieran incluir algún tipo de propaganda marxista. Dmytryk fue uno de los llamados Diez de Hollywood que se negaron a responder a las preguntas, además de mantener una postura desafiante en la vista. Acusados de desacato, esos diez profesionales del cine fueron condenados a prisión. Dmytryk cumplió parte de la condena, saliendo en libertad cuando renegó del comunismo y se avino a declarar de nuevo ante el Comité. Lo cierto es que sus revelaciones levantaron ampollas entre el autodenominado sector progresista de Hollywood, pues Dmytryk, además de reconocer que había militado en el PC durante algunos meses en 1945, dio los nombres de veintiséis miembros de la organización, entre ellos John Howard Lawson, Adrian Scott y Albert Maltz, a los que acusó de introducir mensajes de propaganda izquierdista en sus películas. Esto le valdría el eterno odio de la progresía americana. Durante los años siguientes, Dmytryk demostraría con creces su valía, realizando films tan notables como LANZA ROTA (BROKEN LANCE, 1954), EL MOTÍN DEL CAINE (THE CAINE MUTINY, 1954), LA MANO IZQUIERDA DE DIOS (THE LEFT HAND OF GOD, 1955), EL ÁRBOL DE LA VIDA (THE RAINTREE COUNTY, 1957) y EL BAILE DE LOS MALDITOS (THE YOUNS LIONS, 1958).

Digresiones políticas aparte, lo que no puede negarse es que ENCRUCIJADA DE ODIOS es una de las obras capitales del cine negro, que, bajo la apariencia de un relato policial al uso, hurgaba en una de las llagas más incómodas de la sociedad estadounidense de aquel tiempo:el antisemitismo latente entre buena parte de la población norteamericana. Curiosamente, también en 1947 se estrenó LA BARRERA INVISIBLE (GENTLEMAN´S AGREEMENT, Elia Kazan), film que trataba el mismo tema desde una óptica más corrosiva. En los Oscars de ese año LA BARRERA INVISIBLE se alzó con los premios de mejor película, director (Elia Kazan) y actriz secundaria (Celeste Holm).

© Antonio Quintana Carrandi,
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