LA PRADERA SIN LEY
LA PRADERA SIN LEY EE. UU., 1955
Título original: MAN WITHOUT A STAR.
Dirección: King Vidor
Guión: Borden Chase y D. D. Beauchamp sobre la novela de Dee Linford.
Producción: Aaron Rosenberg para Bryna/Universal Pictures.
Música: Joseph Gershenson.
Fotografía: Russell Metty en Technicolor.
Duración: 99 min.
IMDb:
Reparto: Kirk Douglas (Dempsey Rae); Jeanne Crain (Reed Bowman); William Campbell (Jeff Jimson); Claire Trevor (Idonee); Richard Boone (Steve Miles); Mara Corday (Mary); Myrna Hansen (Tess Cassidy); Jay C. Flippen (Strap Davis); George Wallace (Tom Carter); Paul Birch (Mark Tolliver); William Phipps (Cookie); Jack Elam (Drifter); Myron Heale (Mogollon); Jack Ingram (Jessup); Eddy C. Waller (Bill Cassidy)

Sinopsis

Dempsey Rae es un veterano cowboy que está enseñando los secretos del oficio a su joven compañero, Jeff Jimson. Los dos amigos son contratados por la ranchera Reed Bowman, una ambiciosa mujer que no se detiene ante nada para engrandecer su hacienda. Muy pronto Dempsey comprueba la clase de persona que es, y cuando ella contrata a unos pistoleros para llevar a cabo sus fines, el honesto cowboy decide dejar el trabajo, pues no quiere inmiscuirse en la guerra que ha propiciado Reed con su ambición desmedida. Se traslada a un pueblo cercano y allí reanuda una antigua relación con Idonee, una bailarina de cabaret. Reed, que se siente atraída por Dempsey, no le perdona que se negara a ayudarla en sus oscuros planes, por lo que recurre al pistolero Steve Miles para que le dé una lección. Esto obligará a Dempsey a reaccionar, posicionándose en contra de la rica hacendada.

En uno de los libros que integran la vastísima sección cinematográfica de mi biblioteca, se incluye LA PRADERA SIN LEY entre los grandes westerns del Hollywood clásico. Sin embargo, se trata de una modesta producción de Universal Pictures, realizada con un presupuesto muy ajustado. De hecho, fue la película más barata dirigida por King Vidor. Y a pesar de ello, resalta como uno de los trabajos más logrados y personales del director de grandes clásicos del cine mudo y también del sonoro, como EL GRAN DESFILE (THE BIG PARADE, 1924), Y EL MUNDO MARCHA (THE CROWD, 1928), NOCHE NUPCIAL (THE WEDDING NIGHT, 1935), DUELO AL SOL (DUEL IN THE SUN, 1946) o EL MANANTIAL (THE FOUNTAINHEAD, 1949).

Que Vidor realizara una labor tan extraordinaria en LA PRADERA SIN LEY no debe sorprender, ya que el film aborda uno de los temas más queridos por el director, ya tratados por él en la citada EL MANANTIAL:el del retrato de un hombre que se mantiene fiel a sí mismo, a sus principios y valores, en el contexto de un entorno hostil. El personaje de Kirk Douglas se asemeja al de Gary Cooper en su cerrada defensa del individualismo, rasgo que le causa no pocos problemas pero que, al mismo tiempo, le ayuda a superarlos. LA PRADERA SIN LEY reivindica la figura del héroe solitario y desarraigado, que tanta presencia tuvo en el western, tanto en su vertiente fílmica como en la literaria. Pero además esta película le sirvió a Vidor, como ¡ALELUYA! (HALLELUJAH! 1929) y EL PAN NUESTRO DE CADA DÍA (OUR DAILY BREAD, 1934), y a pesar de su glorificación del individualismo, para expresar su aprecio por los valores solidarios a la hora de organizar los asuntos de la colectividad.

Tras protagonizar HOMBRES TEMERARIOS (THE RACERS, Henry Hathaway, 1954) para la 20th Century Fox, Douglas se embarcó en el rodaje de LA PRADERA SIN LEY, que sería uno de los primeros títulos producidos en parte por su flamante compañía productora, Bryna Productions. Como todavía no había elegido al director, el agente Ray Stark le recomendó a King Vidor. Douglas se lo pensó un poco, pues no estaba muy convencido de que una película menor, de bajo presupuesto y nulas pretensiones artísticas como aquella, fuera adecuada para un realizador que se había caracterizado por dirigir un puñado de grandes clásicos, la mayoría de ellos con presupuestos muy holgados. No obstante, al final hizo caso a Stark y contrató a Vidor, lo cual fue un acierto, porque el veterano cineasta le confirió al film una impronta especial.

Vidor llevaba algún tiempo sin dirigir. Su último trabajo había sido PASIÓN BAJO LA NIEVE (RUBY GENTRY, 1953), vehículo para el lucimiento de Jennifer Jones, que había estado acompañada por Charlton Heston. LA PRADERA SIN LEY sería su último western. Borden Chase y D. D. Beauchamp figuran en los créditos como guionistas, pero todo indica que el segundo hizo más bien de colaborador del primero, a quien diversas fuentes otorgan la autoría de al menos el 80% del texto. Si bien este extremo no ha podido ser comprobado, parece avalarlo el hecho de que Chase fuera uno de los mayores expertos de Hollywood en historias para films del Oeste, pues suyos fueron los guiones de RÍO ROJO (RED RIVER, Howard Hawks, 1949); EL HOMBRE DE COLORADO (THE MAN FROM COLORADO, Henry Levin, 1949); de las cintas de Anthony Mann WINCHESTER 73 (Ídem, 1950), HORIZONTES LEJANOS (BEND OF THE RIVER, 1952) y TIERRAS LEJANAS (THE FAR COUNTRY, 1955), además del de VERACRUZ (Ídem, Robert Aldrich, 1954).

Durante la filmación se produjo un incidente que acrecentaría la fama de Kirk Douglas como impenitente mujeriego, y que hoy le hubiera valido, sin duda, una acusación por acoso sexual. Según Jeanne Crain, el actor se excedía en las escenas amorosas, por lo que la actriz se quejó al director. Vidor conocía bien el talante lanzado de Douglas en esos temas, así que le llamó al orden, haciendo hincapié en que Crain era una mujer muy conservadora y tradicional, a la que no agradaban ciertas cosas. El temperamental Douglas se lo tomo muy a pecho, y durante el resto del rodaje apenas les dirigió la palabra a la actriz y al director.

LA PRADERA SIN LEY destaca también por la espléndida canción que acompaña los créditos iniciales, que se ha convertido en todo un clásico de la música western. La melodía ostenta el mismo título original del film, Man without the Star, fue compuesta por Arnold Hughes y Frederick Herbert, e interpretada por Frankie Lane. Kimmy Kennedy y Lou Singer compusieron And the Moon Grew Brighter and Brighter. Aunque en principio se pensó en recurrir a un play-back, Douglas insistió en cantarla, para lo cual, además de recibir clases aceleradas de canto, aprendió a tocar el banjo en un tiempo record.

El rodaje se prolongó durante casi cuatro meses, de septiembre de 1954 a enero de 1955. El presupuesto, inicialmente establecido en 600.000 dólares, alcanzó los 975.0000. Estrenada el 1 de abril de 1955, fue muy bien acogida por el público, obteniendo excelentes resultados en taquilla. Catorce años después se rodó un pálido remake titulado CUANDO EL ALBA SE TIÑE DE ROJO (A MAN CALLED GANNON, James Goldstone, 1969), protagonizado por Tony Franciosa, que sólo sirvió para resaltar aún más los extraordinarios valores de la cinta original.

LA PRADERA SIN LEY llegó a España en 1959, estrenándose el 3 de agosto de ese año en el cine Lope de Vega de Madrid. Una semana después se estrenaría en Barcelona, en la sala Windsor. Durante mucho tiempo fue unos de los westerns más populares en nuestro país.

© Antonio Quintana Carrandi, (1.091 palabras) Créditos