GELATINA AMARILLA
por Luis Antonio Bolaños de la Cruz
Gelatina Amarilla fue el nombre original de un relato que escribí a inicios de la década del setenta, su nombre no adeuda agradecimiento a Mantequilla Azul de Theodore Sturgeon ya que recién lo escribiría luego de un par de años o al tomito de Bruguera: ciencia-ficción. Selección 25 que recién compraría en Lima tres lustros después; lo escribí imitando las reglas lovecraftianas, algo ha quedado impregnado en algunas de sus líneas, aunque clasifica más como broma fallida por desencuentro de culturas... ¿o de mundos? la semilla de los acontecimientos ocurría en mi casa de la Calle de la Cruz, en el barrio San Diego, Cartagena, hay huellas, diminutas, pero de haberlas, haylas, casi todo el horror ha fugado y/o se ha infiltrado para camuflarse y sobresale nítido lo lúdico erótico y ese quizás sea su único valor, recuperar ese goce para la fantasía, que no se trata de elfas macizas y pacatas ni de brujas cuya lujuria condimenta pero no alimenta sino de magas que manipulan torsiones cuánticas y realizan sexiacrobacias
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—¿Porque estoy detenido?

—Inicialmente por la desaparición de tres personas señor Polux, una de ellas su hermano Castor.

—Puedo asegurarle que no tengo nada que ver con sus desapariciones.

—Niega usted haber estado presente en el acto de desaparición de la maga Canela Star y su amigo Cenceño.

—No lo niego, si estuve, junto a otros doscientos espectadores y haber quedado tan sorprendido como ellos con las desapariciones, además en ese momento creía que quien había desaparecido con Canela era mi hermano.

—Explíquese.

—Cuando ella ejecutó su rutina que ya había presenciado el día que la conocimos, (me refiero a mi hermano y yo, ese día no estuvo Cenceño), todo fue igual hasta que el humo celeste y aromado a canela invadió el escenario, luego cambió, la primera ocasión ella surgió desnuda y despampanante de la humareda (principal motivo nuestro para acudir a la función) y lenta, sensual, moviéndose lánguida cual si estuviese en un sueño, se acercó a la cápsula rectangular de cristal opaco a un costado del escenario y la abrió, introdujo sus manos y extrajo tomado del pene a su ayudante de esa noche (un voluntario del público), él parecía encontrarse en las nubes y a punto de derrumbarse; Canela tuvo que masajearle el miembro y aplicarle una vigorosa succión en el glande para hacerlo retornar a la conciencia con una eyaculación tremenda.

—¿Que fue diferente respecto a la función donde desaparecieron Canela y Cenceño?

—Nada, excepto que cuando se disipó la humareda no quedaba nadie convocando miradas en el escenario.

—Dígame que sucedió después.

—Mi hermano y yo nos dirigimos a nuestra casa, nos sentamos a tomar delicioso malbec mendocino y mientras la botella se vaciaba Castor sintetizó un relato de lo ocurrido en días previos, Cenceño y él mantenían una rivalidad amistosa sobre quien degustaba más chicas, hay que tener en consideración que nuestra hermosa ciudad es un centro turístico caracterizado por el placer de vivir y donde recalan los más hermosos cuerpos femeninos del planeta y esa competencia no despierta criterios negativos, pero Castor señalaba su ventaja, se mantenía con su metro ochenta y ochenta kilos doscientos gramos de peso, de los cuales doscientos gramos correspondían al aparato genital que esgrimía, no hacía propaganda pero dejaba que se esparciera el rumor y eran muchas las que llegaban atraídas por esos doscientos gramos de furia encarnados en veinte centímetros de largo y siete de grosor. Cual no sería su sorpresa cuando recibió una invitación de Canela para visitarla en la piscina de su hotel, leyó los folletos de la maga y repasó la breve y sustanciosa biografía que aseveraba su procedencia de un lejano archipiélago tropical, formado de islas volcánicas donde ostentaba el titulo de Guardiana y que debía empezar a ejercer apenas culminara su viaje, durante el mismo debía encontrar al hombre adecuado para acompañarla en su tarea. Canela fue directa y allí mismo en su tienda de sedas celestes paladeo e introdujo el instrumento, su gozo fue superlativo y de inmediato llamó a su manager para programar una función de despedida.

»A Castor le explicó que era para cubrir cualquier duda que pudiera surgir apenas partieran, comprendió a medias que la escafandra y la tela parpadeante serían su medio de transporte, el que utilizaría Canela quedo en el umbral de la ignorancia, pero según sus palabras no debían arribar más lejos que al hotel o al muelle repleto de yates, su destino estaba a su costado le susurró, mientras reiniciaban el metesaca.

»Sin embargo si algo aterrorizaba a Castor eran los compromisos largos, así que tras aceptar se puso en contacto con Cenceño con la esperanza que lo reemplazará, el coito probable lo animaría a aceptar, su razonamiento fue adecuado y aceptó, aunque el voluntario sería Castor, mientras Canela danzaba en el proscenio concentrando las miradas de la multitud, Canceño aparecería desde el foro para recibir el casco de astronauta y Castor haría mutis por el mismo lugar.

»Luego se dirigió a mi palco y para su arribo ya la desaparición había ocurrido.

—Suponga que le creo, pero permítame decirle que existe otra versión donde su gemelo posee ese aparato porque usted no posee prácticamente algo que ostentar y que siempre le ha tenido envidia y quizás por eso ayudó en su desaparición, además todos sus bienes revertirán a usted.

—Falso, Castor siempre evaluaba y me recomendaba a aquellas que han sufrido incomodidad o expresaron que también les agradaría uno normal, así podía sin perder la diversión dedicarme a investigar y a aumentar las ganancias en bitcoins de nuestra herencia, que en medio de la desdolarización y el derrumbe financiero representa una seguridad que va más allá de lo que cualquiera podría esperar.

—¿Qué ocurrió al día siguiente?

—Castor salió muy temprano y retornó demudado y desesperado, habían encontrado el cadáver de Cenceño en la playa cerca al muelle semi-intuido acorde con las palabras de Canela, fue uno de los primeros en arribar al lugar, supongo que por eso apareció en vuestras fotos y de allí a la sospecha de que los gemelos estábamos involucrados no era más que el siguiente paso lógico.

»Algo que debatimos largo rato, fue el informe sobre el estado de los restos de Cenceño, no tenía un hueso sano, parecían reducidos a astillas y los órganos internos en apariencia habían explotado, Castor no recordaba con exactitud las explicaciones de Canela pero suponía que por actuar de prisa los acompañantes secretos de Canela no lo devolvieron al teatro (salto corto) sino al lugar de atraque de la nave (salto largo) y eso ocasionó la calamidad. No podía creer que una broma provocara tanta cólera, quizás se vinculaba a sus tiempos en la isla y a las medidas que debía tomar para corregirlos, quizás algo relacionado con el funcionamiento del volcán,.

»Estuvimos inquietos y entristecidos, Cenceño era nuestro amigo más cercano, lo único que me animo fue un súbito aumento del valor de los bitcoins que había colocado en venta la semana anterior.

»En la noche dedicados a libar malbec mendocino nos asustó la presencia de una neblina azulada invadiendo la casa, intenté acercarme a Castor pero solo encontré vacío, hubo un estallido con sonido de succión bucal, al desvanecerse la niebla estaba solo, seguí escuchando sonidos, eran aullidos, gemidos, lamentos, expresaban un dolor que superaba mi capacidad de empatía por lo molestos, cada uno me estremecía y me empujaba a un terreno lindante con la locura, parecía llegar del aire, cerca al sitio donde le vi por última vez, durante un rato reinó el silencio y cuando menos lo esperaba empezó a caer sobre el parquet de la sala de estar una especie de gelatina amarilla que goteaba de un agujero en el aire, me asqueó y me escudé tras el sofá como si pudiera dañarme, cuando termino de gotear acerqué un enorme cuenco de cerámica para recoger la masa depositada, busqué un raspador para desprenderla; para mi desconcierto era fácil de manipular y no se adhería, tenía un olor a canela y mi intuición me indico que la pesara, es probable que eligiera el cuenco porque sabía su peso exacto, colocado en la balanza la gelatina amarilla pesaba ochenta kilogramos; es ese instante tocaron a la puerta y en un periquete me encontraba detenido y trasladado a la central para interrogarme, si gustan puedo conducirles a la casa para que comprueben si lo proferido es cierto o no.

—No es necesario, el cuenco y su contenido están clasificados como evidencia y en efecto su peso es tal cual lo ha indicado, por eso nos demoramos en interrogarlo y puedo decirle que ha superado la prueba de verosimilitud, aunque lo transmitido sea fantástico es real y auténtico, hemos corroborado paso a paso cada frase dicha por usted señor Polux y encajan en apuntalar su inocencia. No obstante, me queda una duda, ¿porque llama a la gelatina amarilla si posee un tinte bronceado?

—Se que la gelatina es Castor porque posee el tono tostado de su piel, conseguido en sus innumerables visitas a la playa, pero si proyecto más allá del olor y la apariencia me viene náusea y me acosan arcadas, por eso para olvidar los 200 gramos desaparecidos que Canela deseaba me concentro en observarla amarilla.

© Luis Antonio Bolaños de la Cruz, (1.369 palabras) Créditos