ENEMIGO A LAS PUERTAS
ENEMIGO A LAS PUERTAS USA/ALEMANIA/UK/IRLANDA, 2000
Título original: ENEMITY AT THE GATES
Dirección: Jean-Jacques Annaud
Guión: Alain Godard y Jean-Jacques Annaud
Producción: Reperage Productions, MP Film Management, Swanford Films, Little Bird Productions, Mandalay Pictures y Constantin Film para Paramount Pictures
Música: James Horner
Fotografía: Robert Fraisse
Duración: 131 min.
IMDb:
Reparto: Jude Law (Vassili Zaitsev); Ed Harris (Mayor Koenig); Joseph Fiennes (Danilov); Rachel Weisz (Tania); Bob Hoskins (Kruschev); Ron Perlman (Kouilkov); Gabriel Marshall-Thomson (Sasha); Matthias Habich (General Paulus)

Sinopsis

Vasili Zaitsev, un soldado ruso dotado de una puntería extraordinaria, entra a formar parte del cuerpo de francotiradores que el Ejército Rojo opone a la feroz acometida de los alemanes en la batalla que se libra en Stalingrado. En muy poco tiempo, Zaitsev se gana una reputación de pako infalible, convirtiéndose en un verdadero azote para los nazis, que deciden acabar con él a cualquier precio, para lo cual requieren los servicios del Mayor Koenig, el mejor francotirador con que cuenta Alemania, que profesa un odio visceral a los rusos, pues su hijo murió combatiéndolos. Ambos hombres se enfrentan en un duelo a muerte, en medio de la más sangrienta batalla de la historia.

La batalla de Stalingrado, que tuvo lugar entre el 23 de agosto de 1942 y el 2 de febrero de 1943 fue, posiblemente, el encuentro bélico más sangriento de la II Guerra Mundial y de toda la historia militar. Todavía hoy se ignora el número exacto de víctimas mortales que provocó, aunque las estimaciones más fiables hablan de al menos dos millones y medio de muertos. La ciudad de nuevo cuño había sido bautizada en honor a Stalin, el amo absoluto de la Unión Soviética, que consideró una cuestión de orgullo personal defenderla a toda costa. Por la misma razón, Hitler se empeñó en arrasarla, y la actitud de estos dos personajes tan deleznables, cara y cruz de la misma moneda criminal, acabó por convertirla en un verdadero infierno en la Tierra. La vesania del Padrecito Stalin llegó al extremo de prohibir la evacuación de la población civil, ya que, según su desquiciado razonamiento, los soldados lucharían con más ímpetu por una ciudad viva. En realidad, los civiles fueron utilizados como rehenes por el mando soviético, para conseguir que las tropas lucharan hasta el último cartucho. Los soviéticos recurrieron a esta estrategia extrema en numerosas ocasiones, siendo la más conocida de todas ellas la de la pobre Leningrado, antigua San Petersburgo que recuperaría su nombre original tras la caída del Muro de Berlín, urbe donde el asedio de los nazis causó más muertos que la suma de los habidos en Gran Bretaña y Estados Unidos juntos durante todo el conflicto.

El director no reparó en gastos para mostrar el horror sin medida padecido por los combatientes y la población de Stalingrado. En ese aspecto, la recreación es escalofriante. Annaud trató también de ser fiel en lo posible a los hechos históricos concretos, como en las secuencias que muestran a los soldados rusos en desbandada, siendo ametrallados sin piedad por los hombres de la NKVD, en cumplimiento de la consigna de Stalin: ni un paso atrás. El retrato que se ofrece del camarada Nikita Kruschev, considerado por ciertos críticos cinematográficos de ideología izquierdista como burdo y esperpéntico, característico de los mejores tiempos de la Guerra Fría, se ajusta como un guante a la realidad, pues en aquel tiempo Krushchev era así exactamente, como corroboraron números testigos a lo largo de los años.

Lo mejor de ENEMIGO A LAS PUERTAS es la desasosegante sensación que gravita sobre todo el metraje, y que se le contagia al espectador: la convicción de que el día siguiente puede ser el último y, por tanto, los escasísimos momentos de alegría deben vivirse con intensidad. Que el film se inspire en un hecho histórico, bien documentado y relativamente reciente, contribuye a que los espectadores se sientan más sumergidos en la historia que narra. Por supuesto que en esto influyen también ciertas licencias que se tomaron los guionistas, con el objetivo de hacer el producto más comercial. Vasili Zaitsev existió realmente. Como se cuenta en la cinta, fue un francotirador excepcional que se convirtió en un símbolo de la defensa no sólo de Stalingrado, sino de toda la URSS. Pero la historia de amor que le atribuye la película es ficticia, aunque al realizador le viene de perlas para enfatizar el horror de vivir y amar en medio de una guerra. El personaje de Harris también es ficticio, ya que el supuesto duelo entre el pako ruso y el alemán nunca se produjo. Pero las escenas que recogen el enfrentamiento de ambos, su juego del gato y el ratón, son sin duda las mejores de la película.

ENEMIGO A LAS PUERTAS combina con maestría el intimismo y la épica que se espera de un buen film bélico, y la recreación histórica más verosímil, a pesar de que cierta crítica cegata haya querido ver en él sólo un melodrama de guerra convencional, realizado con las miras puestas exclusivamente en la taquilla.

La batalla de Stalingrado ha sido llevada al cine en varias ocasiones, con desigual fortuna. Jean-Jacques Annaud, por su parte, recogió el testigo del gran Sergio Leone (1929-1989), que pretendía llevar a la pantalla el brutal sitio de Leningrado, que abarcó del 20 de agosto de 1941 al 10 de junio de 1944. El director italiano quería homenajear a los 2.700.000 muertos de una población que se inmoló para salvar su ciudad, en la que llegó a haber cuantiosos casos de canibalismo, tal fue la hambruna provocada por el asedio. Siempre nos quedará la duda de saber cómo habría sido la película de Leone, caso de que éste hubiese podido rodarla. Por desgracia, nunca consiguió la financiación necesaria para un proyecto semejante.

ENEMIGO A LAS PUERTAS, a pesar de su condición de film comercial, retrata, con un realismo tan crudo como conmovedor, uno de los episodios más negros de la historia del siglo XX. Por eso considero que pueden perdonársele las insignificantes licencias que se permite, y reconocerlo como lo que realmente es: un más que digno film histórico.

© Antonio Quintana Carrandi, (939 palabras) Créditos