FILÓN DE PLATA
FILÓN DE PLATA EE. UU., 1954
Título original: Silver Lode
Dirección: Allan Dwan
Guión: Karen DeWolfe
Producción: Benedic Bogeaus para RKO Radio Pictures
Música: Louis Forbes
Fotografía: John Alton en Technicolor
IMDb:
Reparto: John Payne (Dan Ballard); Lizabeth Scott (Rose Evans); Dan Duryea (Ned McCarthy); Dolores Moran (Dolly); Emile Meyer (Sheriff Wooley); Harry Carey Jr. (Johnson); Morris Ankrum (Zachary Evans); John Hudson (Michael Evans); Robert Warwick (Juez Cranston); Stuart Whitman (Wickers)

Sinopsis

Dan Ballard, Sheriff de la pequeña población de Silver Lode (Filón de Plata), va a contraer matrimonio con la bella Rose Evans. La ceremonia es interrumpida por la llegada del Marshall Ned McCarthy y sus hombres, que acusa a Ballard de haber participado años atrás en un robo a mano armada, durante el cual murió un hombre. Las pruebas que McCarthy esgrime en su contra son aparentemente sólidas. Ballard se esfuerza en demostrar su inocencia, pero sus conciudadanos, instigados por McCarthy, se ponen en su contra.

Siempre he sido un irreductible defensor del cine de Serie B, cantera en la que se batieron el cobre innumerables cineastas de raza y de la que salieron un puñado de memorables joyas del Séptimo Arte. Allan Dwan, director muy prolífico, con ciento cincuenta películas en su haber, fue uno de los realizadores más destacados de ese tipo de producciones, y FILÓN DE PLATA es una de sus mejores realizaciones, si no la mejor de todas ellas. Film conciso, fluido, sin ninguna concesión a la espectacularidad y marcadamente irónico, ejemplifica como ningún otro la forma de entender el cine que caracterizaba a su realizador y es, sin duda, uno de los títulos más hermosos del cine del Oeste.

FILÓN DE PLATA se beneficia del inteligente guión de Karen DeWolfe, pero sobre todo de la eficaz puesta en escena de Dwan. Bajo su batuta, la historia de Dan Ballard se transmuta en una lúcida digresión sobre la fragilidad de las apariencias. En este sentido, entronca con la visión hitchcockniana del tema, pues el personaje de Ballard tiene mucho que ver con los falsos culpables que pueblan muchas de las películas del orondo maestro británico. Además, siendo un western, FILÓN DE PLATA posee también cierta impronta negra, que nos remite a las obras de Fritz Lang. En cierto modo, el film de Dwan tiene ecos tanto de Hitchcock como de Lang, y eso enriquece considerablemente el conjunto.

Se ha considerado que FILÓN DE PLATA es una variación de SOLO ANTE EL PELIGRO (HIGH NOON, Fred Zinneman, 1952). Ambas cintas comienzan con una boda, concluida en el caso del film de Zinneman, e interrumpida en el de Dwan. En las dos el protagonista debe hacer frente a la actitud de sus conciudadanos, que le dan la espalda a Kane (Gary Cooper ) y acosan a Ballard (John Payne ). Pero la similitud más notoria entre estos dos clásicos del western, equiparables en sus resultados si no en sus niveles de producción, se encuentra en su no declarada pero indiscutible alegoría del macarthismo. En la cinta de Dwan la crítica a la caza de brujas emprendida por Joseph McCarthy y sus sicarios es más directa, no en vano el villano de la función, que acusa al protagonista de un modo avasallador, con la seguridad de quien se siente respaldado por eso que ha dado en llamarse los poderes públicos, se apellida... McCarthy.

Si en SOLO ANTE EL PELIGRO los vecinos de Hadleyville le hacían el vacío al Sheriff Kane, escondiéndose como ratas asustadizas, en FILÓN DE PLATA demuestran su cobardía y bajeza moral no ocultándose, si no secundando servilmente a McCarthy. La de Silver Lode es una localidad pequeña y pulcra, pero bajo tal pulcritud se ocultan unos seres mezquinos, que bajo su falsa apariencia de honorabilidad esconden su hipocresía y su profunda ignorancia, que les lleva a perseguir con saña a ese honesto Sheriff al que, apenas unas horas antes, consideraban digno de toda su confianza. La película va incluso más lejos que SOLO ANTE EL PELIGRO, porque aquí hasta la mujer que supuestamente ama al protagonista empieza a dudar de él, más que nada por la intervención de la cabaretera que quizás sostuvo un romance con Ballard tiempo atrás.

El film de Dwan supera al de Zinneman por su acentuada ambigüedad. En SOLO ANTE EL PELIGRO quedaba clara desde el principio la inquebrantable honestidad del protagonista. En FILÓN DE PLATA, gracias a la expresión dura, casi pétrea de John Payne, se mantiene el misterio en torno al personaje, una suerte de niebla de sospecha que no se disipa hasta el impactante final.

A nivel técnico, es una película admirable, donde Dwan hace un uso espléndido de la imagen y la arquitectura típicas de una ciudad del Oeste concebida en Hollywood. Abundan los tiroteos a través de las ventanas, pues a Dwan le encantaba componer escenas en las que los personajes se observan unos a otros. Cinta concebida como una producción muy menor, pero que dio unos resultados artísticos inmensos, posee muchos momentos memorables. El mejor es ese en que Dwan, recurriendo a una sola y sorprendente toma, con el empleo de una grúa, hace que la cámara siga a Ballard mientras cruza a la carrera cuatro manzanas de la ciudad, repeliendo a sus agresores a tiro limpio, como una fiera acosada. El impresionante tiroteo a puerta cerrada en el granero, ya en el clímax de la película, es modélico.

La maestría de Dwan en la realización se ve acrecentada por el empleo del Technicolor que hace John Alton, posiblemente uno de los mejores directores de fotografía en el ámbito del cine negro. FILÓN DE PLATA se erige así en uno de los westerns más apreciables del cine americano. Dada su condición de producción de Serie B, esta película ha sido injustamente menospreciada durante mucho tiempo. Hora es ya de reivindicar este pequeño gran título del género, además de todos los que dirigió ese maestro del cine de bajo presupuesto que fue Allan Dwan.

© Antonio Quintana Carrandi, (1.138 palabras) Créditos