HORAS DESESPERADAS
HORAS DESESPERADAS EE. UU., 1955
Título original: The Desperate Hours
Dirección: William Wyler
Guión: Joseph Hayes
Producción: William Wyler para Paramount
Música: Gail Kubik
Fotografía: Lee Garmes
Duración: 112 min.
IMDb:
Reparto: Humphrey Bogart (Glenn Griffin); Fredric March (Dan C. Hilliard); Arthur Kennedy (Jesse Bard); Martha Scott (Eleanor Hilliard); Dewey Martin (Hal Griffin); Gig Young (Chuck Wright); Mary Murphy (Cindy Hilliard); Richard Eyer (Ralphie Hilliard); Robert Middleton (Sam Kobish); Whit Bissell (Agente Especial Carson del FBI); Ray Teal (Teniente Fredericks); Ray Collins (Sheriff Master); Bert Freed (Tom Winston); Alan Reed / Michael Moore (detectives)

Sinopsis

Ben Griffin, un peligroso delincuente, se escapa de la cárcel. En compañía de su hermano Hal y de un psicópata, llamado Kobish, trata de abandonar la ciudad de Minneapollis, para lo que cuenta con la ayuda de cierta amiguita que debe proporcionarle dinero. Pero hasta que la mujer pueda contactar con ellos, los tres fugitivos deben buscar un lugar seguro donde ocultarse, y Griffin elige la casa de los Hilliard, una típica familia americana de clase media. Las cosas no salen como Griffin había planeado y deben permanecer en la casa más tiempo del previsto. Las fuerzas del orden ponen en marcha un operativo para dar caza a los forajidos, mientras Dan Hilliard trata de hacer todo lo posible por salvaguardar a su familia.

Situación desesperada
Situación desesperada

Realizada cuatro años después de la estupenda BRIGADA 21 (DETECTIVE STORY, 1951), HORAS DESESPERADAS es otra muestra del excelente cine policiaco producido por el Hollywood clásico, y del buen hacer de ese maestro indiscutible del Séptimo Arte que fue William Wyler. Como muchas de sus películas, se inspira en una novela que dio pie a una obra teatral, representada en Broadway, con considerable éxito, por Paul Newman. Tanto el libro original como su adaptación al teatro se debieron a Joseph Hayes, a quien Wyler contrató para escribir el guión de la cinta. Y aunque HORAS DESESPERADAS sea algo inferior a CALLE SIN SALIDA (DEAD END, 1937) o a la ya citada BRIGADA 21, el empleo del blanco y negro y la contrastada fotografía del maestro Lee Garmes, que también se ocupó de montar la cinta, contribuyen a dotarla de una estética típicamente negra, haciendo de ella una película muy atractiva para cualquier amante del film noir.

La película se estructura en dos campos complementarios pero claramente diferenciados: los esfuerzos de la policía por localizar a los evadidos, y el enfrentamiento entre éstos y los miembros de la familia secuestrada. La tensión dramática entre los personajes principales aumenta en un crescendo sostenido, y el espectador es partícipe de la sensación de claustrofobia y desvalimiento que se apodera de los Hilliard, prisioneros en su propia casa. El antagonismo más notorio se da entre las dos figuras relevantes del relato, el pérfido Griffin y el honesto padre de familia que es Dan Hilliard. La situación está a punto de devenir en tragedia en un par de ocasiones, debido a la actitud del psicópata Kobish (magnífico Robert Middleton), que se comporta como un caprichoso niño grande y al que el jefe del terceto apenas puede controlar. En cuanto al más joven del trío de criminales, Hal, guarda una inquebrantable lealtad a su hermano, pero al ver cómo viven los Hilliard se cuestiona las enseñanzas que ha recibido de él, y en un momento dado incluso le echa en cara que no le haya enseñado a vivir como aquella gente; es decir, como una persona decente.

Humphrey Bogart está inmenso como Ben Griffin, que puede considerarse como uno de los mejores villanos de su carrera. En aquella época Boggie era un actor de prestigio, muy bien considerado por la crítica y amado por el público. Figura icónica del cine negro, había interpretado bastantes personajes positivos. Pero cuando se enteró de que Wyler pensaba llevar a la pantalla HORAS DESESPERADAS, se propuso hacer cuanto estuviera en su mano por conseguir el rol de Ben Griffin, pues deseaba volver a interpretar a un villano memorable, como los gángsters que le hicieron famoso en los años 30. No tuvo que esforzarse demasiado, porque Wyler, que guardaba muy buen recuerdo de su trabajo en la ya mencionada CALLE SIN SALIDA, se le adelantó y le ofreció el papel.

Para Boggey rodar HORAS DESESPERADAS fue como un divertimento. El veterano actor ya padecía la enfermedad que le conduciría a la tumba dos años más tarde, pero en la película se le aprecia en plena forma, y podría decirse que casi eclipsa al resto del elenco, tal es la fuerza de su caracterización. Por otra parte, siempre había sido un hombre que estaba, por así decirlo, de vuelta de todo, y ponía mucho de sí mismo en cada una de sus interpretaciones, confiriéndoles una gran credibilidad. Además, conocía bien la forma de trabajar de Wyler y era uno de los poquísimos actores a los que no les importaba repetir una toma hasta la saciedad.

En cuanto a Fredric March, había logrado revitalizar algo su carrera gracias a LOS MEJORES AÑOS DE NUESTRA VIDA, y Wyler consideró que era perfecto para encarnar a Dan Hilliard. No se equivocó, porque March le da la réplica adecuadamente a Bogart, y en las escenas entre ellos literalmente saltan chispas.

El film critica abiertamente la pugna jurisdiccional entre los diversos cuerpos policiales de Estados Unidos. Frente al sensato Bard, que quiere atrapar a Griffin y sus secuaces sin poner vidas inocentes en peligro, se alzan personajes como el teniente Fredericks, de la Policía del Estado, un oligofrénico uniformado que aboga por el uso indiscriminado de gases lacrimógenos y ametralladoras, y el sheriff Master, individuo más preocupado por las próximas elecciones que por la familia retenida por los criminales. Por suerte, es Carson, agente especial del FBI y responsable último de la operación, el que decide desde un principio apoyar a Bard, cediéndole el mando de la búsqueda de los tres fugitivos, y el que aprueba, en última instancia, el arriesgado plan de Hilliard para tratar de salvar a su familia.

HORAS DESESPERADAS funcionó muy bien en taquilla, deviniendo en uno de los grandes éxitos del cine negro. Pero la cinta no fue incluida en las nominaciones para los Oscars de 1955, quizás porque ese año también se estrenaron films tan emblemáticos como AL ESTE DEL EDÉN (EAST OF EDEN, Elia Kazan), ATRAPA A UN LADRÓN (TO CATCH A THIEF, Alfred Hitchcock), CONSPIRACIÓN DE SILENCIO (BAD DAY AT BLACK ROCK, John Sturges), REBELDE SIN CAUSA (REBEL WHITOUT A CAUSE, Nicholas Ray) o EL HOMBRE DEL BRAZO DE ORO (THE MAN WITH THE GOLDEN ARM, Otto Preminger), por citar sólo algunos de los títulos más destacados. Curiosamente, en esa edición, celebrada el miércoles 21 de marzo de 1956 en el RKO Pantages Theatre, con Jerry Lewis de maestro de ceremonias, la gran ganadora fue la modesta MARTY, que obtuvo cuatro de los ocho premios a los que optaba: mejor película, dirección (Delbert Mann), actor (Ernest Borgnine) y guión adaptado (Paddy Chavefsky).

De todas formas, aunque la Paramount no la consideró adecuada para competir en los Oscars, HORAS DESESPERADAS tuvo una excelente carrera comercial, y con el tiempo adquirió el estatus de gran clásico del cine policial. En 1990 Michael Cimino, un cineasta autor de una obra cinematográfica algo irregular pero muy interesante, dirigió un remake titulado 37 HORAS DESESPERADAS (DESPERATE HOURS), con Mickey Rourke y Anthony Hopkins en los papeles que treinta y cinco años atrás bordaran Bogart y March. Resultó un film bastante aceptable, sobre todo gracias a las interpretaciones de Hopkins y de Mimi Rogers, que asumió el rol que en la película de Wyler recayó en Martha Scott. Pero lo cierto es que no puede compararse, ni de lejos, a la extraordinaria cinta en que se basa. Porque, aunque no esté considerada uno de los mejores trabajos de Wyler, HORAS DESESPERADAS posee toda la magia y todo el encanto que caracterizan al mejor cine policiaco de la última etapa dorada de Hollywood.

© Antonio Quintana Carrandi, (1.221 palabras) Créditos