DONALD TRUMP, POPULISMO A LA AMERICANA
por Antonio Quintana Carrandi

Dada la singularidad de la sociedad estadounidense, allí no tienen cabida los populismos de extremísima izquierda, como en esta desgraciada España. Pero eso no significa que USA sea inmune al encanto populista, sino que allí se estila otra clase de populismo: el ultraconservador, cuyo mayor exponente es Donald Trump. En un país que casi ha elevado el capitalismo al rango de virtud nacional, individuos como el inefable Iglesias no tienen ninguna posibilidad de rascar bola, lo cual es una gran suerte para los estadounidenses. Pero, por desgracia para ellos, Trump viene a ser como el igual y a la vez opuesto de Iglesias: un hombre dispuesto a lo que sea por alcanzar el poder.

Aunque en principio pueda no parecerlo, dadas las irreconciliables ideologías de ambos personajes, el de la coleta y el rubicundo magnate yanqui tienen muchos puntos en común. Pero en el caso del norteamericano la cosa es muchísimo más grave porque, si las urnas no lo impiden, llegará a convertirse en presidente de los Estados Unidos. Alguien así en la Casa Blanca sólo puede inspirar pavor a quienes, como el abajo firmante, admiramos la historia de los Estados Unidos. Trump es, con gran diferencia, el tipo más radical que ha optado a la presidencia de la nación más poderosa del mundo, un personaje que ha demostrado con creces que su máxima, como la de todos los populistas que en la historia han sido, es la maquiavélica de el fin justifica los medios, o más claramente el todo vale, vale todo. Sus exabruptos reaccionarios me inspiran el mismo desprecio que los progresistas que escuchamos, un día sí y otro también, por estos lares. Y no puedo dejar de preguntarme qué ha podido suceder en USA para que semejante fulano haya arrasado a sus contrincantes como lo ha hecho. Es evidente que las campañas políticas, y más en Estados Unidos, están muy influenciadas por el aspecto económico, y que Donald tiene dinero, parafraseando a cierta mujeruca, para asar una vaca. No obstante, pienso que debe haber otros factores que expliquen el éxito de un hombre así. ¿Cuáles son esos factores? No soy yo el más indicado para identificarlos, pues obviamente carezco de información al respecto. Pero intuyo que detrás de su masivo apoyo popular tiene que haber mucho descontento, sobre todo entre los blancos de clase trabajadora, que al parecer son los que forman el grueso de sus seguidores. Como sea, el caso es que Trump ya está encarrilado hacia la Mansión Ejecutiva, y todo indica que tiene muchos triunfos en su mano para las presidenciales de noviembre.

Con todo, Hillary Clinton le va comiendo terreno poco a poco, como parece revelar el resultado del esperado debate televisivo entre los dos candidatos, así que hay una pequeña esperanza de que semejante individuo jamás siente sus reales en el 1600 de Pennsylvania Avenue. Comparto la opinión del hispanista e historiador Stanley Payne­: en toda la historia de los Estados Unidos, nunca antes los candidatos a la presidencia habían sido tan mediocres. Pero entre el grosero Trump y la progre Clinton, me decanto por esta última. Ya se sabe: más vale malo conocido.... Ojalá en esta desdichada piel de toro nos apliquemos el cuento.

© Antonio Quintana Carrandi, (534 palabras) Créditos