EN LA PUNTA DE LA LENGUA
por Anselmo Vega Junquera

El periodista inglés se había detenido, mientras contemplaba la hoja a medio mecanografiar, que tenía en su máquina de escribir. Por más que lo intentaba, no recordaba con exactitud la fecha de la muerte de Abraham Lincoln, Presidente que había sido de Estados Unidos. Y el caso es que lo sabía...

—¿Mil ochocientos sesenta y tantos...? —pensó en voz alta, tratando de hilvanar las últimas cifras, que no conseguía evocar, a pesar de haberlas leído hacía muy poco tiempo en una revista americana.

—¡Vaya con mi memoria! —sé dijo malhumorado— ¡Ahora que lo necesito para este encargo!

El escritor se concentró unos instantes, rebuscando entre los intrincados laberintos de su cerebro. ¡Si sus neuronas le ayudasen un poco...!

* * *

El zumbador del interfono sonó insistentemente, acaparando la atención de Mr. Whitaker, Encargado del Servicio de Documentación.

—¡Necesito saber la fecha exacta de la muerte de Abraham Lincoln! —tronó la voz, seca y cortante, que salía por el intercomunicador.

—Enseguida, Señor —contestó rápidamente Mr. Whitaker, inclinándose ligeramente hacia el aparato y volviendo a erguirse, mientras recorría con la mirada la inmensa sala del Servicio de Documentación, repleta de eficientes secretarias, cada una de ellas especializada en un tema en particular y que habían quedado atentas al oír la potente voz del Jefe Coordinador.

Después de unos instantes de duda, Mr. Whitaker se dirigió a una chica que estaba en la primera fila, a su derecha, y le dijo.

—Ya lo ha oído, Miss Alice. ¿Tenemos archivado ese dato?

La pequeña pelirroja se mordió ligeramente los labios, se volvió hacia sus compañeras interrogándolas con los ojos y, al no hallar respuesta, contestó.

—No tenemos ningún archivo especial sobre Abraham Lincoln. Únicamente creo recordar que fue un Presidente de los Estados Unidos...

—¡Naturalmente! —confirmó en el acto Mr. Whitaker, pues no en balde era el Encargado del Servicio.

—Fue un Presidente de Estados Unidos —continuó diciendo— que murió asesinado en un teatro, por un tiro que alguien le disparó a bocajarro.

—Pues... tampoco tenemos la lista de todos los Presidentes americanos —terció la morenita que estaba al lado de Alice, tratando de justificar a su compañera.

El zumbador volvió a sonar, acaparando de nuevo la atención de todos.

—¡Mr. Whitaker! ¿Ya tiene el dato?

—Aún no, Jefe Coordinador. Estamos haciendo todo lo posible para facilitárselo cuando antes —respondió Mr. Whitaker, mirando fijamente a la rejilla del altavoz.

El Jefe Coordinador no contestó. Se limitó a cortar en seco la comunicación, mostrando con ello su primer síntoma de impaciencia.

—Vamos, vamos... Hay que localizar ese dato enseguida —dijo el Encargado del Servicio, dirigiéndose ahora a todas las chicas, con un amplio ademán de manos.

Durante unos breves instantes, solo se oyó en la inmensa sala el ruido producido por ellas al revolverse en sus asientos, mientras se miraban unas a otras, tratando de relacionar alguna idea que les permitiera encontrar la solución. Pero no había ningún archivo específico de Abraham Lincoln y el asunto se presentaba difícil.

—¡Un momento! —exclamó una de las secretarias, que estaba a un extremo de la tercera fila y que se había puesto en pie.

—Recuerdo que cuando la muerte del Presidente Kennedy —añadió toda nerviosa— se publicaron una serie de coincidencias sobre esos dos asesinatos. Debe estar archivado en alguna parte...

Mientras dejaba la frase en el aire, la joven secretaria se dirigió apresuradamente a una estantería y cogiendo un voluminoso legajo se dispuso a hojearlo, mientras murmuraba.

—F, G, H,... J, K... Kennedy. ¡Si, aquí está! —exclamó triunfante, mientras alzaba unos recortes de periódicos y revistas, para que los vieran Mr. Whitaker y todas sus compañeras.

—Jakeline, Peter Lanford... —empezó a leer en uno de aquellos viejos papeles, cuando fue interrumpida por la chica que se encontraba más cerca de ella.

—¿Quién es Peter Lanford, Marlenne?

—Fue un actor de cine, que se casó con una hermana de Kennedy. Aquí aparece toda la familia en esta fotografía de la revista americana Life, de 1963. Edwards, Roberts...

—¡Miss Marlenne! —gritó descompuesto Mr. Whitaker— ¿Está ahí lo que buscamos? —prosiguió, casi suplicante, lanzando furtivas miradas hacia el intercomunicador.

—Si, Mr. Whitaker. Aquí está. Fue el 13 de abril de 1865...

—¡GRACIAS! —se escuchó por el altoparlante, adelantándose a la exclamación que ya salía de los labios del Encargado.

—¡Y otra vez, procuren ser más rápidos! —añadió por el altavoz el Jefe Coordinador, antes de oírse el click que cortaba la comunicación.

—¡Uf, menos mal que hemos salido bien de ésta! —resopló Mr. Whitaker, cuando se hubo asegurado de que la luz roja del aparato se había apagado.

—¡Que esto nos sirva de lección! —dijo, dirigiéndose a sus subordinadas. Y a continuación, con un tono más suave de voz, añadió.

—Miss Alice, tenemos que abrir un expediente con el nombre de Abraham Lincoln, poner en él todos los datos que sepamos y, desde luego, la fecha de su fallecimiento.

—¿Y para qué querrá esa fecha el Jefe Coordinador? —preguntó Betty, una rubia que estaba cerca de Marlenne, pero sin dirigirse a nadie en concreto.

—¡Y yo qué sé! —contestó aquélla, aún con el legajo de recortes de periódicos en sus manos.

—Supongo que la habrán pedido del Departamento de Investigación —intercaló Mr. Whitaker, que apreciaba a sus chicas, como él las llamaba y quería tenerlas informadas de todo lo que pudiera parecer tener interés.

—Es desde allí —aclaró— de donde solicitan todas las cosas nuevas... y raras, por lo que tengo entendido. Parece que ahora tienen un nuevo encargo —añadió en voz un poco baja, como temiendo traicionar alguna confidencia aún no confirmada oficialmente.

—Bueno, ya sé lo que voy a hacer —comentó Miss Alice, ya más tranquila y después que la tempestad ya había pasado.

—Vamos a anotar esa fecha tres veces en el nuevo expediente de Abraham Lincoln, no sea que de arriba nos la pidan otra vez —concluyó, ya completamente segura de su misma.

Y uniendo la acción a la palabra mecanografió rápidamente, en tres cuartillas, para archivarlas luego en diferentes sitios, la siguiente frase.

Abraham Lincoln, Presidente de EEUU, falleció el 13 de abril de 1865.

* * *

El columnista inglés seguía concentrado, rebuscando con ahínco en su memoria, pues estaba seguro de haber leído el dato en alguna revista. De pronto, le llegó con nitidez la fecha deseada: 13 de abril de 1865.

Así que, para no volverla a olvidar, se la repitió tres veces, pues le fastidiaba no recordar algo que, como el decía, tenía en la punta de la lengua.

© Anselmo Vega Junquera, (1.074 palabras) Créditos