UNA OJEADA AL CICLO HOLMESIANO DE RODOLFO MARTÍNEZ
por Raúl A. López Nevado
lm0102.jpg

Aprovechando la reciente publicación del tercer volumen de LOS ARCHIVOS PERDIDOS DE SHERLOCK HOLMES de Rodolfo Martínez,, me gustaría hacer un pequeño repaso por su obra holmesiana, con la intención de que pueda servir de guía y de incitación a la lectura para aquéllos que aún no se han acercado a ella. Soy consciente de que muchos lectores no están familiarizados con el concepto de pastiche holmesiano, yo mismo no lo estaba antes de leer estos libros, así que tal vez mi experiencia al respecto pueda servir para despejar dudas.

De jovencillo fui un ávido lector del Holmes original, y pensaba que cualquier ingerencia posterior en el personaje tenía por fuerza que estropearlo; que esa sala del 221B de Baker Street, con el olor de la pipa y los experimentos químicos de Holmes aún flotando en el aire no debía ser abierta de nuevo por nadie que no fuera un Doyle redivivo. Sin embargo, a mediados del año pasado me topé con LOS ARCHIVOS PERDIDOS DE SHERLOCK HOLMES de Rodolfo Martínez y me quedé prendado de ellos. Me decidí a comprar el primero, LA SABIDURÍA DE LOS MUERTOS, guiado por el profundo respeto que Martínez me inspira como escritor. Pensé que si él se había puesto con ello, tal vez yo debiera rectificar mi pensamiento acerca de los pastiches. Luego leí la sinopsis y me sentí cautivado: aparecía el Necronomicón, y Martínez había aprovechado muy bien uno de los huecos que el bueno de Watson solía dejar en sus relatos para entreverar su historia. Así que todo contribuyó a que el libro me interesara.

Lo leí en una tarde, y me quedé con ganas de más. Curiosamente, la lectura de este libro me hizo desear leer todo el Canon Holmesiano, y creo que ése es uno de los méritos del buen pastiche, que te hace volverte a aproximar a las fuentes originales con una nueva mirada. Yo ya había leído todos los libros de Holmes que habían ido cayendo en mis manos; pero hacía demasiado tiempo y no estaba seguro, a parte de las novelas ESTUDIO EN ESCARLATA, EL SIGNO DE LOS CUATRO Y EL PERRO DE LOS BASKERVILLE, de cuáles había leído y cuáles no. Así que decidí volver a leer todo el Canon Holmesiano, y luego continuar con los libros de Martínez. Fue una experiencia curiosa, porque al volver a los libros de Martínez, los de Doyle estaban tan frescos en mi mente que tenía clarísimo en qué se parecían y en qué se diferenciaban el Holmes de Doyle y el de Martínez. Mi impresión es que son el mismo aún sin serlo del todo, como si se tratara de diferentes perspectivas de un mismo objeto; como si Holmes hubiera existido en realidad y Doyle y Martínez lo hubieran contemplado en vivo, de ahí las semejanzas; pero a la vez, cada uno le hubiera añadido el tamiz de su propia mirada a su descripción.

Tras la lectura de LA SABIDURÍA DE LOS MUERTOS, descubrí que había un libro de LOS ARCHIVOS SECRETOS DE SHERLOCK HOLMES con el que no había contado. Se trataba de DESDE LA TIERRA MÁS ALLÁ DEL BOSQUE que no tiene numeración, y que se puede obtener en descarga gratuita, para ir abriendo boca, desde la web de la editorial. Este libro presenta una historia a parte del resto de volúmenes, unidos por la búsqueda del Necronomicón, pero similar a ellos en su faceta de enfrentamiento a un caso sobrenatural (o como diría Holmes: un caso que desafía nuestros conocimientos acerca de la naturaleza, ya que nada puede haber por encima de ella). Junto a LA SABIDURÍA DE LOS MUERTOS es probablemente el más holmesiano de todos los libros de Martínez, aunque con unos giros más que interesantes y sorprendentes hacia otra gran obra de la literatura decimonónica inglesa que no conviene desvelar aquí.

El segundo volumen de LOS ARCHIVOS SECRETOS DE SHERLOCK HOLMES es LAS HUELLAS DEL POETA. Aquí, Martínez se lleva a Holmes mucho más a su terreno. Lo saca de su fría isla y nos lo trae a nuestra cálida península, en esta ocasión, torturada por la Guerra Civil. Necesita echar mano de un néctar producido por abejas especiales para que Holmes siga en un buen estado de forma, y el narrador de la historia ya no es su fiel Watson, que ha fallecido, sino William Hudson. Sigue la búsqueda del Necronomicón, o mejor aún, la lucha por escamotearlo de aquéllos que quieren usarlo para acabar con el mundo tal y como lo conocemos. Por el libro desfilan una larga lista de personajes reales y ficticios de esa época. Algunos se limitan a un breve cameo, no quiero anticiparlos porque parte de la gracia de la lectura reside en reconocerlos, y otros toman un inesperado protagonismo. Uno de ellos en concreto, de entrada me resultó bastante inverosímil de casar en la historia; pero Martínez lo incluye de tal forma que finalmente no sólo acabé aceptando su presencia, sino comprendiéndola y considerándola indispensable.

lm0150.jpg

Cualquiera de los tres libros comentados hasta ahora puede ser leído como un todo independiente sin necesidad de haber leído ninguno de los otros. Siempre habrá detalles que serán mejor comprendidos si se leen todos; pero la trama es lo suficientemente autónoma en cualquiera de ellos para seguirse sin problemas. No ocurre esto con el tercer volumen, LA BOCA DEL INFIERNO. Para comprender este libro es necesario haber leído el segundo volumen: LAS HUELLAS DEL POETA. En buena medida, son libros complementarios. LAS HUELLAS DEL POETA describe de manera bastante lineal y directa lo que ocurre con Holmes en España durante la Guerra Civil, también está narrada su aventura anterior en Estados Unidos; pero no presta la misma atención a sus enemigos, a cómo surgieron éstos y de dónde, y a cómo se vio él envuelto en todo este asunto. Para ir rellenando estos huecos y hacer la historia aún más redonda está LA BOCA DEL INFIERNO.

En este último libro, Martínez alcanza la culminación en su manejo de Holmes. Lo ha convertido en uno de sus propios personajes y lo hace moverse con naturalidad por un universo que, aun siendo heredero del de Doyle, ya es totalmente suyo. Hay en él retazos que recuerdan en ocasiones a los libros ambientados en la Ciudad, como ya ocurría en LAS HUELLAS DEL POETA con el viaje a Gijón. Esa apropiación del mundo y del personaje se deja notar no sólo en los escenarios y la ambientación, sino en la propia estructura de la novela. El libro está dividido en tres partes: una primera con un arranque muy holmesiano, incluso con el entrañable Watson como narrador; una segunda, dedicada a otro personaje, y una tercera que vuelve a estar narrada por William Hudson, como estaba narrado en su totalidad LAS HUELLAS DEL POETA.

El propio autor reconoce en la coda final que, así como en los anteriores libros se había limitado a ser el traductor de una obra acabada de la que había sido depositario (¿y quiénes somos nosotros para no creerlo?), en este libro el material con el que ha contado ha sido mucho más fragmentario. En sus propias palabras: Si en mis dos libros anteriores pude limitarme a ser el traductor de la obra de la que había sido depositario, en éste me he visto obligado en más de una ocasión a reconstruir y recrear lo que había en mis manos antes de poder entregárselo al público. No sería vanidad decir que, en cierto modo, soy co-autor de este libro y, aunque he procurado que mi propia voz no asomase en el texto más allá de lo imprescindible y he intentado no traicionar nunca el espíritu del material original del que partía, no estoy muy seguro de haberlo conseguido.

Martínez nos explica que estaba enfrascado, y atorado, en la redacción del que hubiera debido ser el tercer volumen, LOS HEREDEROS DE NADIE, cuando recibió el material con el que acabó dando forma a LA BOCA DEL INFIERNO. Este libro se sitúa pues entre LAS HUELLAS DEL POETA, profundizando en lo que allí se explica, y LOS HEREDEROS DE NADIE, preparándole el terreno .

En fin, que tras leer esta última entrega, ya estoy deseando que caiga en mis manos el próximo libro, y temiéndolo un poco, porque sé que Holmes ya está muy viejito y tarde o temprano se acabaran sus aventuras. No obstante, creo que Martínez se ha cubierto bien las espaldas y, llegado el momento, los libros de su saga podrían seguir saliendo sin que decayera el interés para los que los hemos leído, tomando como protagonista a un personaje como William Hudson, tan diferente y similar a Holmes como la saga holmesiana de Martínez lo es del Canon holmesiano de Doyle.


Notas

El libro se puede descargar en este enlace: http://www.sportularium.com/?p=1458.

© Raúl A. López Nevado, (1.741 palabras) Créditos