UN HOMBRE CINCO BALAS
UN HOMBRE CINCO BALAS Carlos Aguilar
Título original: ---
Año de publicación: 2013
Editorial: Calamar Ediciones
Colección: ---
Traducción: ---
Edición: 2013
Páginas: 206
ISBN:
Precio: 15 EUR

Durante muchos años, en la época dorada de las novelas de a duro, o bolsilibros, a elegir, uno de los géneros que más se leía era el western, las novelas del oeste.

Marcial Lafuente Estefanía y José Mallorquí fueron los máximos exponentes de aquella época, encabezando una lista de autores entre los que hay que destacar a los todoterreno Juan Gallardo Muñoz, más conocido como Curtis Garland, Antonio Vera Ramírez, que para este género utilizó el pseudónimo de Lou Cardigan, Pedro Guirao Hernández, Peter Capra y un largísimo etcétera que lleno horas y horas de ocio. Paralelamente, el desarrollo de spaghetti western, consolidó en el género una nueva visión alejada de la epopeya épica a la que tendían las producciones estadounidenses. La violencia descarnada, la ambigüedad moral de sus personajes, y el realismo sucio que era marca de naturaleza del subgénero, cambió el western para siempre.

La mayoría de aquellas películas se rodaron en España, en el desierto de Tabernas, en Almería. Allí se fundieron directores italianos, actores americanos, técnicos y figurantes españoles para dar a luz uno de los fenómenos más internacionales de la historia del cine. Carlos Aguilar, como buen estudioso del séptimo arte, no solo conoce la época a la perfección, sino que además ha disfrutado enormemente con todas aquellas películas que evocaban un espacio legendario, lleno de hombres impasibles y violentos, en el que la vida no valía nada y solo estaba en propia la mano la posibilidad de alargarla unos días más. De su encuentro con John Philip Law, actor estadounidense que participó en alguna de aquellas películas, nació la idea de UN HOMBRE, CINCO BALAS. La génesis completa se puede encontrar en el prólogo de Javier G. Romero, pero baste decir que está concebida a modo de gran homenaje a aquella época y los hombres que la hicieron posible.

El argumento es sencillo, media decena de indeseables se asocian para vengarse del sheriff John (trasunto del propio John Philip Law), justiciero semirretirado, a la sazón brazo de la ley en el pueblo fronterizo de Downtown. John quien les envió a la cárcel o simplemente frustro sus poco legales negocios dejándolos marcados para siempre. El sheriff John, aunque cuenta con la admiración interesada de sus conciudadanos, no está en absoluto respaldado por ellos, y deberá enfrentarse en solitario a su destino.

Efectivamente, nada nuevo bajo el sol, y menos aún bajo el sol de Almería, pero esa era la intención de Carlos Aguilar, reflejar en una sola historia qué fueron aquellas películas y qué significaron para la época.

A la novela, como a las películas, se le podría pedir algo menos de aspereza estilística y formal. Lo que sorprendentemente rebosa en cada página es una frescura que nada tiene que ver con lo sobado del argumento y lo arquetípico de sus personajes. Quizá el secreto está precisamente en que reúne, con nombre y apellidos, de forma atrevidísima a todos y cada uno de los estereotipos que pasaron por aquellas películas y fusiona sin contemplaciones los argumentos de decenas de filmes de forma que el resultado resulta asombrosamente nuevo.

La nostalgia al encontrarse página a página con viejos conocidos y saber de antemano como va a acabar cada episodio (que no la novela, último cartucho que se reserva Carlos Aguilar en el tambor) resulta, aunque resulte contradictorio, lo más original de la novela. No tanto por lo repetido de unos y otros, sino por la agilidad con la que el autor es capaz de poner en escena los personajes, darles su parte correspondiente de protagonismo y dejarlos de lado sin que eso suponga un trauma para el desarrollo de la historia. Una ventaja de jugar con lugares comunes, pero incluso para eso hay que tener la habilidad suficiente.

Una grata sorpresa para los amantes del western y un exhaustivo recorrido por uno de los episodios más productivos de la industria del cine española (que no hay que confundir con el cine español) en la que profesionales de la talla de un Sergio Leone o un Clint Eastwood cimentaron sus propias leyendas.

© Francisco José Súñer Iglesias, (675 palabras) Créditos