Abercrombie es bueno, muy bueno, de lo mejor que podemos encontrar en la actualidad entre los autores de fantasía heroica, hasta el punto de que según un amigo mío, donde esté Joe que se quite el plasta de G. R. R. Martin. Yo no llego a tales extremos, de hecho mentarle aquí como elemento de comparación no deja de ser un reconocimiento a su condición de referencia, aunque he de confesar que aparqué La canción de hielo y fuego en el tercer tocho —es probable que la recupere si se termina alguna vez— algo que no me ha ocurrido con las cinco novelas publicadas en castellano por autor que nos ocupa.
Sí estoy por asegurar que la gran mayoría de aficionados a este género que hayan leído la trilogía de LA PRIMERA LEY estará de acuerdo conmigo y también que después de LA MEJOR VENGANZA pensarían, como yo, que el muchacho, valga la confianza, estaba perdiendo cualidades. Pues bien, no es así, en LOS HÉROES se recupera con creces.
En esta quinta entrega, dejamos Styria y su semejanza con la Italia medieval y regresamos al Norte con sus bárbaros, sus valles, su apestoso clima y sus caminos impracticables. Dow el negro, protector del Norte, está en guerra con la Unión y el conflicto se decidirá en una batalla, una batalla que durará tres días y ya está. ¿Y con algo tan simple se puede rellenar ochocientas páginas sin aburrir? Es evidente que sí, no sería la primera novela que lo hace ¿Lo es ésta tanto como yo me empeño en afirmar? Dejando claro que es mi opinión y no la verdad verdadera, Sí. ¿Por qué? Porque Abercrombie escribe fantasía para adultos con personajes que parecen reales, que hablan como gente real y se comportan como deben o al menos como podría comportarse alguien con su historia y sus circunstancias. Si a esto añadimos diálogos inteligentes, un punto de humor, negro y blanco, habilidad para las descripciones y un desarrollo ágil, obtenemos una combinación casi perfecta.
LOS HÉROES es una novela bélica y antibelicista. Sin olvidar que estamos hablando de fantasía, se encuadra en lo que podemos llamar fantasía realista, una corriente de la que no es el único representante, el propio Martín podría formar parte de ella, y que resumiendo mucho se caracteriza por: personajes creíbles, sin héroes de elevados e inamovibles principios morales, ni archivillanos poseídos por el mal y la cantidad de magia justa, nada de o hechizos de última hora para solucionarlo todo. Esto no es el descubrimiento del siglo ni es de ahora, la misma evolución se ha dado en otros géneros como la novela policíaca o los cómics de superhéroes, pero quizá a la fantasía heroica tardó más en llegar por culpa del canon que impuso EL SEÑOR DE LOS ANILLOS.
Hay otro aspecto más que se me olvidaba y es la capacidad que poseen estas obras de ser trasladas a una época cualquiera de nuestra historia. Me explico, si Abercrombie hubiese optado por enfrentar a romanos y germanos, sin cambiar demasiado la acción, estaríamos hablando de novela histórica, logrando así esquivar los prejuicios que afectan al género. Claro, pensaran algunos, tal elección obligaría a un trabajo de extra de ambientación y rigor, también, pensamos otros, le privaría del campo de libertad que ofrecen los infinitos mundos posibles que surgen de la imaginación.
Y para terminar un consejo, si bien la novela puede leerse de forma independiente, no está de más conocer las anteriores, aparte de por disfrutarlas, por las referencias a sucesos pasados que si bien no son imprescindibles ayudan a entender algunos hechos y comportamientos.
Joe Abercrombie