ORDEN: CAZA SIN CUARTEL
ORDEN: CAZA SIN CUARTEL EE. UU., 1948
Título original: He Walked By Night
Dirección: Alfred L. Werker
Guión: John C. Higgins y Crane Wilbur
Producción: Bryan Foy y Robert Kane
Música: Leonid Raab
Fotografía: John Alton
Duración: 79 min.
IMDb:
Reparto: Richard Basehart (Roy Morgan); Scott Brady (Marty Brennan); Roy Roberts (Capitán Breen); Jimmy Cardwell (Chuck Jones); Whit Bissell (Reeves); John McGuire (agente Rawlins)

Sinopsis

El agente de la policía de Los Ángeles Rawlins regresa a casa tras una dura jornada de trabajo, cuando observa a un individuo sospechoso que merodea frente a una tienda de aparatos electrónicos. Rawlins le da el alto y le pide que se identifique, a lo que el hombre responde disparándole dos veces con una automática del 45. El patrullero muere y la Brigada de Homicidios, dirigida por el Capitán Breen, inicia las investigaciones. Las pesquisas les conducen hasta un misterioso personaje que se dedica a la venta de material electrónico robado. Con la colaboración de Reeves, comerciante del ramo que ha tenido tratos con él, los detectives Brennan y Jones tienden una emboscada al sujeto, pero éste logra huir tras abatir a tiros a Jones, que se queda paralítico. Tras estos hechos, el forajido, identificado como Roy Morgan, un tipo solitario e introvertido, comete una serie de atracos a punta de pistola. Para dar caza al peligroso asesino, la policía pone en marcha un operativo impresionante, movilizando todos sus recursos disponibles.

ORDEN: CAZA SIN CUARTEL, producción de serie B de la mítica Eagle Lion, se inscribe en la vertiente documentalista del cine negro americano. Film modesto pero de una calidad técnica y artística notable, su argumento se basa en una novela de Crane Wilbur, quien se inspiró a su vez en unos hechos reales ocurridos en Los Ángeles en 1947. Los nombres de los personajes son ficticios, pero todo lo que se narra en la película sucedió tal y como en ella se cuenta, de ahí el estilo semi documental con el que Werker y Mann enfocaron el proyecto.

La cinta se estructura casi como un informe policial filmado. El tono documentalista se acentúa a la hora de describir la investigación emprendida por Breen y sus colaboradores, mientras que las actividades criminales de Morgan son presentadas de forma más personalizada. Esto otorga a la película una cierta frialdad narrativa que, curiosamente, la dota de gran credibilidad. No estamos ante el típico film noir hollywoodense plagado de estrellas, glamour y simbolismo, al estilo Preminger. ORDEN: CAZA SIN CUARTEL pertenece a lo que este modesto cinéfilo ha dado en llamar cine negro puro, el realizado por pequeñas productoras independientes, con presupuestos magros y rodado a pie de calle, cuyos argumentos se nutrían más de las crónicas de sucesos de los periódicos que de fuentes literarias. Situar al espectador en un contexto semi documental era una práctica muy habitual en el cine negro de finales de los cuarenta, baste recordar títulos tan emblemáticos como LA CASA DE LA CALLE 92 (THE HOUSE ON 92th STREET, Henry Hathaway, 1945), LA CIUDAD DESNUDA (THE NAKED CITY, Jules Dassin, 1948) o YO CREO EN TI (CALL NORTHSIDE 777, Henry Hathaway, 1948), pero fueron las modestas productoras de serie B las que mostraron una mayor tendencia hacia esta forma de expresión narrativa.

En este sentido, puede afirmarse que ORDEN: CAZA SIN CUARTEL sigue la denominada línea procedural del cine negro americano, que se caracterizaba por incidir en la fría exposición de los procedimientos policiales con un aire casi didáctico, ofrecida siempre desde el punto de vista y el protagonismo de los funcionarios de la policía o de la administración de Justicia. Los antecedentes de esta vertiente temática del cine negro los encontramos en las apologías de los agentes de la Ley y el Orden filmadas a mediados de la década de los treinta, la más significativa de las cuales es, a mi juicio, CONTRA EL IMPERIO DEL CRIMEN (G-MEN, William Keighley, 1935). Pero esta línea no se consolidaría firmemente hasta mediados de los cuarenta, cuando se impuso el realismo narrativo auspiciado, en parte, por el denominado film noir testimonial y seudodocumental de la Fox.

ORDEN: CAZA SIN CUARTEL se beneficia de una puesta en escena sobria y efectiva, muy característica del cine negro de Mann. El efectismo visual del film se magnifica gracias a la labor de Alton, extraordinario director de fotografía dotado de un talento inusual para el empleo del blanco y negro. Alton proporcionó a la cinta una peculiar atmósfera opresiva, mucho más notable en las escenas rodadas en interiores y en las nocturnas, en las que se aprecia la ausencia de tonos grises, que hace que muchas de ellas se desarrollen casi en completa oscuridad, lo que confiere al film un tono sombrío y desapasionado, acorde con la historia que narra.

El elenco protagonista está formado por habituales de la serie B, que también fueron magníficos secundarios en producciones A. Roy Roberts repite su rol de eficaz jefe de policía, Richard Basehart da vida con sobriedad y convicción al ladrón y asesino Roy Morgan, y Scott Brady interpreta a la perfección al adusto detective Marty Brennan, paradigma del poli de una pieza, sin complejidades psicológicas. Destaca la breve pero simpática aparición de Dorothy Adams, inolvidable actriz de reparto cuyo papel más recordado fue el de Bessie Clary, la asistenta de la bella y deseada Laura Hunt en LAURA (ídem, Otto Preminger, 1944).

Esta estimable película de Werker y Mann nos ofrece una fabulosa secuencia que ha sido considerada como un precedente del clímax de EL TERCER HOMBRE (THE THIRD MAN, Carol Reed, 1949). En el desenlace de ORDEN: CAZA SIN CUARTEL, Morgan trata de huir de la policía a través de los túneles del alcantarillado de Los Ángeles. La secuencia de la persecución y la escena en la que el forajido es por fin abatido son modélicas, y son muchos los cinéfilos que piensan que Reed se basó en ellas para rodar el final de Harry Lime en los subterráneos de Viena. A título personal, debo decir que me parece mucho más lograda la secuencia del film de Werker y Mann que la del de Reed.

La realización de ORDEN: CAZA SIN CUARTEL, aunque atribuida en principio a Joseph L. Werker, no está nada clara. En los créditos figura Werker como único director, pero hoy día se da por seguro que Mann dirigió buena parte del metraje, aunque no resulte nada fácil determinar qué porcentaje del film debe atribuírsele. Sea como fuere, ORDEN: CAZA SIN CUARTEL está considerada como una cinta dirigida al alimón por Mann y Werker, sin que se sepan las razones por las que el bueno de Anthony fue excluido de los créditos. Se ha barajado la posibilidad de un desacuerdo entre Mann y la Eagle Lion, pero esto no deja de ser una conjetura como cualquier otra. Lo único cierto es que nadie duda ya de la participación de Mann en esta obra, pues en muchas secuencias se aprecia su inimitable toque negro, bien conocido por los cinéfilos.

La cinta fue un rotundo éxito de público y crítica, siendo incluso muy valorada por el Departamento de Policía de Los Ángeles, que alabó el realismo con el que era presentado a los espectadores el trabajo policial. ORDEN: CAZA SIN CUARTEL inspiró la serie televisiva DRAGNET, emitida en 1951, en la que cada episodio narraba un caso criminal real con minuciosidad documental.

En una época como la actual, en la que el cine policiaco se reduce a una sucesión continua de explosiones, persecuciones automovilísticas absurdas y tiroteos imposibles, todo ello a ritmo de estúpida musiquilla chunda-chunda a toda pastilla, disfrutar de una cinta como ORDEN: CAZA SIN CUARTEL se nos antoja una experiencia casi única. Si tienen ocasión de verla, no la dejen pasar. Podrán apreciar, en su justa valía, el cine policial que hacía Hollywood antes de perder el Norte, los papeles y la vergüenza.

© Antonio Quintana Carrandi, (1.247 palabras) Créditos