GRAN TORINO
GRAN TORINO EE. UU., 2008
Título original: Gran Torino
Dirección: Clint Eastwood
Guión: Nick Schenk
Producción: Clint Eastwood, Bill Gerber y Robert Lorenz para Malpaso/Warner Bros.
Música: Kyle Eastwood / Michael Stevens
Fotografía: Tom Stern
Duración: 114 min.
IMDb:
Reparto: Clint Eastwood (Walt Kowalski); Bee Vang (Thao); Ahney Her (Sue); Johnny Vue (Smokie); Christopher Carley (padre Janovich); Brian Haley (Mitch Kowalski); Geraldine Hughes (Karen Kowalski); Brian Howe (Steve Kowalski); Dreama Walker (Ashley Kowalski); J. Carroll Lynch (Martin); Doua Moua (Spider); Choua Kue (Youa)

Clint Eastwood: el último gran cineasta

Harry Calahan
Harry Calahan

Clint Eastwood es, hoy por hoy, el único miembro de la comunidad hollywoodense que puede ser considerado una leyenda viva del cine. Es también el profesional más completo que ha dado el séptimo arte en las últimas décadas, ya que no sólo es un gran actor, sino que también destaca como productor, director y músico. Ya octogenario, ha sabido envejecer con dignidad y sin dejar nunca de trabajar a uno y otro lado de la cámara. Pero lo más importante de este mito viviente de Hollywood, lo que le hace realmente único a los ojos de los cinéfilos como el que suscribe, es su extraordinaria capacidad para sorprender continuamente al público. Otros actores de su generación se han retirado ya, o sobreviven en pantalla interpretando personajes secundarios o de soporte en películas no demasiado interesantes. Eastwood, por el contrario, es el protagonista absoluto de todas y cada una de sus películas, independientemente de que actúe en ellas o no, y su impronta personal, eso que podríamos definir como el toque Eastwood, se percibe casi en cada fotograma. Mas siendo un intérprete genial, Clint pasará a la historia del cine no sólo como una estrella de la pantalla, sino como uno de los grandes narradores de historias en celuloide, y también como el hombre que supo insuflar nueva savia a un arte que en los últimos tiempos ha ido perdiendo calidad alarmantemente.

Denostado durante años por la crítica profesional, que se negaba cerrilmente a reconocer su gran talento, cargó durante mucho tiempo con el Sanbenito de ser un actorcillo de filmes de acción y poco más. Los tres westerns que protagonizó en España a las órdenes de Sergio Leone le convirtieron en el actor más taquillero en Europa, permitiéndole regresar a su país y entrar en Hollywood por la puerta grande, tras haber pasado largos años interpretando papeles secundarios en cintas no demasiado relevantes. Los críticos de entonces se ensañaron con Leone, Eastwood y aquellas pésimas cintas del Oeste. Hoy Sergio Leone y Clint Eastwood son universalmente reconocidos como auténticos nombres de oro del cine, y POR UN PUÑADO DE DÓLARES, LA MUERTE TENÍA UN PRECIO y EL BUENO, EL FEO Y EL MALO brillan a la misma altura que otros western míticos rodados en la Meca del cine. sus detractores tuvieron una nueva oportunidad para ensañarse con Eastwood cuando protagonizó HARRY EL SUCIO, modélico thriller de acción que creó escuela, dando origen a cuatro estupendas secuelas y siendo imitado, con mejor o peor fortuna, hasta la saciedad. El rol del violento, antipático y expeditivo inspector Callahan, pensado inicialmente para el gran John Wayne, aumentó la popularidad de Clint... y también la inquina que le tenía la crítica, para gran parte de la cual pasó a ser simple y llanamente un fascista. Arreciaron los ataques contra él en prensa, radio y televisión, especialmente en la culta Europa. Inmune al desaliento, Eastwood siguió adelante ignorando olímpicamente los ataques y las críticas negativas, consciente de que en el cine es el público quien tiene siempre la última palabra. Y el público de todo el mundo le adoraba. A mediados de los setenta, Eastwood era considerado el actor más popular después de John Wayne. Y cuando Duke murió, en 1979, el duro Clint pasó a ser la estrella más famosa de Hollywood y uno de los activos más valiosos de la industria del cine.

Tras romper las taquillas de toda Europa con la trilogía del hombre sin nombre de Leone, regresó a su país como ya hemos dicho, iniciando una brillante carrera cinematográfica que no tiene parangón. Tras crear su propia productora, la Malpaso, comenzó su labor como realizador dirigiendo en 1972 su primera película, ESCALOFRIO EN LA NOCHE, un tenso thriller que muchos años después sería plagiado de forma más bien chapucera en una insulsa cinta titulada ACOSO. A partir de ese momento, Eastwood se pondría tras la cámara cada vez con más frecuencia, dirigiéndose a sí mismo en numerosas ocasiones.

Buen conocedor de los mecanismos de la industria del cine, Clint jamás cometió el error de enfrentarse frontalmente a los Estudios. Para poder convertir en realidad algunos proyectos personales que tenía en mente, llegó a un acuerdo con la Warner, por el cual se comprometió a interpretar dos películas comerciales a cambio de que el Estudio le financiara otra cinta a su capricho. Y así pudieron ver la luz obras tan poco taquilleras como BIRD, que sin embargo se ha convertido con el paso del tiempo en un film de culto entre los aficionados al Jazz, su género musical preferido. Para que la Warner pagase esta película, Eastwood se avino a interpretar por última vez a Harry Callahan en LA LISTA NEGRA, modesto film de acción que sin embargo fue otro éxito de taquilla. Esta forma de trabajar proporcionaría a Clint muchas satisfacciones y haría de él uno de los profesionales más versátiles de Hollywood.

Mas a pesar de ello, la crítica seguía negándole el pan y la sal. Su etiquetamiento como cineasta fascista fue mucho más notable en España, donde numerosos críticos de oficio parecían hallar cierto morboso placer en denostarle, recordando machaconamente y sin venir a cuento su interpretación del facha Harry Callahan en la obra maestra de Don Siegel. Las cosas empezaron a cambiar un poco en 1992, cuando dirigió y protagonizó SIN PERDÓN, la película que revitalizaría el western, y que hoy día es reconocida como un clásico del género. Pero hubo que esperar hasta 1995 y LOS PUENTES DE MADISON para que la crítica profesional agachara las orejas y admitiera, en muchos casos concretos a regañadientes, lo que los cinéfilos sabíamos desde siempre: que Clint Eastwood no sólo era un actor excepcional, sino también un cineasta muy personal, dotado de una sensibilidad artística que para sí quisieran los profesionales del patético cine español. Como director, productor e intérprete, Eastwood demostró en LOS PUENTES DE MADISON que había alcanzado su plena madurez artística, y sus detractores se quedaron sin argumentos que utilizar en su contra. El hombre que ya había demostrado con creces su capacidad para la acción y la comedia en títulos como el citado HARRY EL SUCIO, DOS MULAS Y UNA MUJER, CIUDAD MUY CALIENTE o DURO DE PELAR y su secuela LA GRAN PELEA, sorprendía ahora a propios y extraños interpretando un papel romántico en una cinta extraordinaria. LOS PUENTES DE MADISON representó la consagración absoluta de Eastwood como uno de los grandes del cine actual, el único en realidad que puede ser equiparado con los monstruos sagrados de antaño, tales como John Ford, Alfred Hitchcock, Howard Hawks o Raoul Walsh.

LA GRAN PELEA
LA GRAN PELEA

Desde 1995 hasta hoy, Eastwood ha seguido trabajando incansablemente, dirigiendo, produciendo, protagonizando e incluso en ocasiones componiendo la música de un puñado de películas que son verdaderas joyas del cine contemporáneo. Y al contrario que otros profesionales, que una vez encontrado el camino del éxito seguro se apalancan en un tipo de filmes y no innovan nada por temor al fracaso comercial, Clint continúa sorprendiendo al público con cada nuevo trabajo. Así, en BANDERAS DE NUESTROS PADRES el republicano Eastwood ofreció a sus compatriotas una visión realista, patriótica pero no patriotera, de la batalla de Iwo Jima y de los hombres que izaron la bandera de las barras y estrellas en el monte Suribachi, mientras la carnicería continuaba a su alrededor. De igual modo, acometió la tarea de narrar la misma batalla desde el punto de vista japonés en CARTAS DESDE IWO JIMA, ofreciendo a los espectadores de todo el mundo, pero especialmente a los estadounidenses, una visión nada maniquea ni estereotipada de los soldados del Imperio del Sol Naciente que defendieron aquella desolada isla del Pacífico, centrándose principalmente en la figura del general Tadamichi Kuribayashi (autor de las cartas del título) personaje que Eastwood trató con el mismo respeto que otros directores mostraron por generales americanos tales como Patton o MacArthur.

En 2008 Clint volvió a sorprender a sus incondicionales con la cinta que reseño a continuación, GRAN TORINO, quizá su interpretación más lograda después de LOS PUENTES DE MADISON. Recientemente ha estrenado INVICTUS, otra obra maestra en la que ha ejercido labores de dirección y producción. A sus ochenta años, este veterano del cine y de la vida, que es ya casi un icono cultural de los EE. UU., todavía puede dar bastante guerra. Esperemos que INVICTUS no haya sido su canto del cisne y que vuelva a sorprendernos con otro de sus fabulosos proyectos cinematográficos.

GRAN TORINO: el viejo cascarrabias y los inmigrantes asiáticos

En GRAN TORINO Eastwood da vida a Walt Kowalski, un viejo cascarrabias que acaba de perder a su esposa y va a quedarse completamente sólo. Walt, veterano de la sangrienta guerra de Corea y jubilado de la Ford, empresa en la que trabajó durante cincuenta años, no está muy satisfecho con el panorama que se le presenta tras enviudar. Su familia, formada por sus dos hijos y las esposas y retoños de éstos, no es precisamente modélica, y Walt sabe que apenas tiene nada en común con ellos. Sus hijos son casi unos desconocidos para él, y en cuanto a sus nietos... bueno, sólo hay que verles en la secuencia con la que se inicia el film. Están en el funeral de su abuela paterna pero se comportan como si estuvieran en una fiesta de adolescentes, riéndose estúpidamente y observando en todo momento una absoluta falta de respeto hacia la difunta. Walt, que permanece de pie junto al féretro de su mujer, los fulmina con la mirada, sobre todo a su nieta Ashley, que ha tenido la desvergüenza de presentarse en el sepelio vestida como si fuese a una discoteca, con el ombligo al aire y todo. Lejos de comprender la actitud de su padre, los hijos de Walt, a los que tampoco parece haber afectado mucho el fallecimiento de su propia madre, a juzgar por lo tranquilos y relajados que se muestran, cuchichean entre sí poniéndolo a bajar de un burro y dejándole claro al espectador que la relación entre Walt y su familia es todo menos cordial. Poco después, en la recepción en casa de Kowalski tendremos ocasión de comprobar lo ruines que son sus nietos, especialmente Ashley. Su abuelo posee un Ford Gran Torino Coupé de 1972, una verdadera joya automovilística, y a la impertinente y estúpida cría no se le ocurre otra cosa que preguntarle qué va a hacer con el coche cuando la palme. Incluso insinúa que le gustaría quedarse con el sofá retro del salón. Walt le dirige una mirada furiosa y, por un instante, da la impresión de que va a cruzarle la cara a tortas, cosa que, por otra parte, la insensible niñata parece estar pidiendo a gritos.

En un momento dado alguien llama a la puerta. Walt abre y se encuentra ante un muchacho asiático que viene a pedir prestado algo, pero nuestro protagonista apenas le deja hablar, espetándole que están de luto y echándole con muy malos modos, sin sospechar que muy pronto ese chico significará para él más que su patética familia.

La esposa de Walt, Dorothy, católica practicante, rogó al joven padre Janovich que cuidase de su esposo cuando ella muriera, y el novato pero animoso cura trata de cumplir su promesa lo mejor que puede. Pero Walt no está por la labor. Nunca ha sido un hombre religioso, y si acudía con regularidad a la iglesia era por complacer a su mujer, a la que amaba más que a su propia vida. Muerta ella, Walt no tiene la menor intención de volver a misa, y mucho menos de soportar los sermones de un virgen de 27 años que no sabe nada de la vida. Lo único que quiere nuestro protagonista es que todo ese circo escenificado en torno al funeral de su esposa acabe cuanto antes y le dejen en paz con su soledad y su dolor.

El barrio en el que Kowalski tiene su casa, antaño habitado por norteamericanos de clase media baja, está hoy poblado por inmigrantes asiáticos, siendo el bueno de Walt el único yanqui que queda en el mismo. Nuestro cascarrabias no siente especial simpatía por los amarillos, y está convencido de que el sentimiento es mutuo. Sin su amada esposa, con una familia que es cualquier cosa menos ejemplar, y con la única compañía de su vieja perrita Daisy, Walt se va encerrando en sí mismo y, salvo alguna ocasional salida para tomar unas copas con sus viejos amigos, vive solo y casi aislado. El padre Janovich, como buen sacerdote, trata de cumplir la promesa que le hizo a la difunta señora Kowalski, y acude con cierta frecuencia a casa de Walt con la intención de ayudarle en lo posible. Incluso se deja caer por el bar que frecuenta Walt, sosteniendo una conversación con éste acerca de sus mutuos conocimientos de la vida y de la muerte que dejará no poco confundido al clérigo. Para Janovich esta charla es una revelación, pues descubre que Kowalski está atormentado por algo relacionado con la guerra, y se promete a sí mismo hacer cuanto esté en su mano para ayudar a ese hombre que ha perdido aquello que más amaba y que daba un cierto sentido a su vida: su esposa.

Nuestro protagonista tiene por inmediatos vecinos a los Van Lor, una familia de inmigrantes del sudeste asiático que le caen bastante gordos. Los miembros más destacados de esta familia, que tendrán un protagonismo especial en el inmediato devenir de la vida de Walt, son la joven y bella Sue y su hermano Thao. Este último es un chico algo apocado, que obedece en todo a su hermana mayor y que parece carecer de carácter y personalidad propias, lo que hace que nadie le tome en serio y que muchos se burlen cruelmente de él. Spider, primo de Sue y Thao, es un miserable pandillero que está empeñado en meter a éste último en su banda de delincuentes juveniles ameriasiáticos.

[Leer el resto de la sinopsis. Se describe el argumento completo.]

Bee Vang y Ahney Her, los jóvenes actores ameriasiáticos que dan vida a Thao y Sue, brillan casi a la misma altura que el gran Eastwood. Vang compone a la perfección su papel de jovencito tímido y pusilánime, que va evolucionando lentamente hasta transformarse en un hombre de provecho gracias a la beneficiosa influencia de Walt. Por su parte, Ahney Her borda su personaje de Sue, la encantadora hermana del atontao, que es quien descubre la sensible y casi tierna personalidad que se oculta tras la adusta fachada de Kowalski, la primera en intuir que detrás de ese rostro pétreo, esa mirada taladrante y ese perenne mal humor hay un ser humano realmente extraordinario, que sólo necesita un poco de cariño y comprensión para mostrarse al exterior.

Anda, que menudo aprendiz que me he echao
Anda, que menudo aprendiz que me he echao

Otro personaje interesante es el padre Janovich, joven sacerdote católico que, a pesar de su bisoñez, muestra una gran disposición a ayudar a Walt, no sólo porque se lo haya prometido a su difunta esposa, sino porque sabe que es un hombre atormentado que necesita ayuda. Aunque al principio su relación con Kowalski no sea muy buena, acabarán entendiéndose bastante bien, y al final de la película el honesto cura admitirá sin complejos que con Walt aprendió más sobre la vida y la muerte que en el Seminario.

El Gran Torino del título representa para el protagonista lo único afectivo que le queda tras la muerte de su mujer. Es un coche viejo pero potente, sólido, bien conservado y con clase. Es casi una proyección de su propia personalidad y así es como realmente lo ve Walt. El hecho de que sus hijos nunca quisieran ayudarle cuando lo estaba restaurando, y de que uno de ellos se gane la vida vendiendo coches extranjeros, es como una afrenta para alguien como Walt, que ha dedicado su vida a una empresa tan netamente americana como Ford Motors Company. Ni Mitch ni Steve mostraron nunca el menor interés por ese coche, y de la ruin Ashley mejor no hablar. Es por eso que nuestro protagonista decide dejar su propiedad más querida, su hermoso Gran Torino del 72, a la única persona que lo merece y sabrá apreciarlo: Thao.

Con GRAN TORINO Eastwood nos ofrece su obra más conseguida hasta la fecha. La película, sin abandonar en ningún momento cierto tono intimista, consigue arrancarnos una sonrisa en una escena, para conmovernos en la siguiente. Una de las más acusadas características de Eastwood como intérprete es su sorprendente habilidad para conjugar en un mismo personaje dureza y ternura, hallando siempre el perfecto equilibrio entre ambas, y Walt Kowalski es el perfecto ejemplo de ello. Se trata, posiblemente, del personaje más complejo que el gran actor norteamericano ha interpretado en toda su carrera, uno de los seres humanos más creíbles y conmovedores que hayan aparecido en una película. Decididamente, GRAN TORINO es una de las últimas grandes obras maestras del cine, y por eso mismo, un film de lo más recomendable.

Filmografía selecta de Clint Eastwood

No están, ciertamente, todas las que son, pero casi. Desde sus primeras y modestas apariciones en varias cintas de Serie B, hasta sus últimos éxitos, esta es la filmografía básica del maestro Eastwood, una serie de largometrajes de imprescindible visionado para todo amante del cine, y la mejor prueba de que estamos ante el último gran narrador de historias del Séptimo Arte.

  • LA VENGANZA DE LA CRIATURA DE LA LAGUNA NEGRA (REVENGE OF THE CREATURE, Jack Arnold, 1955)
  • TARÁNTULA (TARÁNTULA, Jack Arnold, 1955)
  • ZAFARRANCHO DE COMBATE (AWAY ALL BOATS, Joseph Pevney, 1956)
  • ESCAPADA EN JAPÓN (ESCAPADE IN JAPAN, Arthur Lubin, 1957)
  • POR UN PUÑADO DE DÓLARES (PER UN PUGNO DI DOLLARI, Sergio Leone, 1964)
  • LA MUERTE TENÍA UN PRECIO (PER QUALCHE DOLLARO IN PIÚ, Sergio Leone, 1965)
  • EL BUENO, EL FEO Y ELMALO (IL BUONO, IL BRUTTO, IL CATTIVO, Sergio Leone, 1966)
  • LA JUNGLA HUMANA (COOGAN´S BLUFF, Don Siegel, 1968)
  • COMETIERON DOS ERRORES (HAMG´EM HHIGH, Ted Post, 1968)
  • LA LEYENDA DE LA CIUDAD SIN NOMBRE (PAINT YOUR WAGON, Joshua Logan, 1969)
  • EL DESAFÍO DE LAS ÁGUILAS (WHERE EAGLES DARE, Brian G. Hutton, 1969)
  • LOS VIOLENTOS DE KELLY (KELLY´S HEROES, Brian G. Hutton, 1970)
  • DOS MULAS Y UNA MUJER (TWO MULES FOR SISTER SARA, Don Siegel, 1970)
  • EL SEDUCTOR (THE BEGUILED, Don Siegel, 1971)
  • HARRY EL SUCIO (DIRTY HARRY, Don Siegel, 1972)
  • ESCALOFRIO EN LA NOCHE (PLAY MISTY FOR ME, Clint Eastwood, 1972)
  • JOE KIDD (JOE KIDD, John Sturges, 1972)
  • INFIERNO DE COBARDES (HIGH PLAINS DRIFTER, Clint Eastwood, 1973)
  • PRIMAVERA EN OTOÑO (BREEZY, C. Eastwood, 1973)
  • HARRY EL FUERTE (MAGNUM FORCE, Ted Post, 1973)
  • UN BOTÍN DE 500.000 DÓLARES (THUNDERBOLT AND LIGHTFOOT, Michael Cimino, 1974)
  • LICENCIA PARA MATAR (THE EIGER SANCTION, C. Eastwood, 1975)
  • HARRY EL EJECUTOR (THE ENFORCER, James Fargo, 1976)
  • EL FUERA DE LA LEY (THE OUTLAW JOSIE WALLES, C. Eastwood, 1976)
  • RUTA SUICIDA (THE GAUNLETT, C. Eastwood, 1977)
  • DURO DE PELAR (EVERY WHICH WAY BUT LOOSE, James Fargo, 1978)
  • FUGA DE ALCATRAZ (ESCAPE FROM ALCATRAZ, Don Siegel, 1979)
  • LA GRAN PELEA (ANY WHICH WAY YOU CAN, Buddy Van Horn, 1980)
  • BRONCCO BILLY (BRONCCO BILLY, C. Eastwood, 1980)
  • FIREFOX (EL ARMA DEFINITIVA, C. Eastwood, 1982)
  • EL AVENTURERO DE MEDIANOCHE (HONKYTONK MAN, C. Eastwood, 1982)
  • IMPACTO SÚBITO (SUDDENN IMPACT, C. Eastwood, 1983)
  • EN LA CUERDA FLOJA (WALK THE LINE, James Mangold, 1984)
  • CIUDAD MUY CALIENTE (CITY HEAT, Richard Benjamin, 1984)
  • EL JINETE PÁLIDO (PALE RIDER, C. Eastwood, 1985)
  • EL SARGENTO DE HIERRO (HEARTBREAK RIDGE, C. Eastwood, 1986)
  • LA LISTA NEGRA (THE DEAD POOL, B. Van Horn, 1988)
  • EL CADILLAC ROSA (PINK CADILLAC, B.. Van Horn, 1989)
  • EL PRINCIPIANTE (THE ROOKIE, C. Eastwood, 1990)
  • CAZADOR BLANCO, CORAZÓN NEGRO (WHITE HUNTER, BLACK HEART, C. Eastwood, 1990)
  • SIN PERDÓN (UNFORGIVEN, C. Eastwood, 1992)
  • UN MUNDO PERFECTO (A PERFECT WORLD, C. Eastwood, 1993)
  • EN LA LÍNEA DE FUEGO (IN THE LINE OFF FIRE, W. Petersen, 1993)
  • LOS PUENTES DE MADISON (THE BRIDGES OF MADISON COUNTY, C. Eastwood, 1995)
  • LAS CIEN Y UNA NOCHES (LES CENT ET UNE NUITS DE SIMON CINÉMA, Agnés Varda, 1995)
  • PODER ABSOLUTO (ABSOLUTE POWER, C. Eastwood, 1997)
  • MEDIANOCHE EN EL JARDÍN DEL BIEN Y DEL MAL (MIDNIGHT IN THE GARDEN OF GOOD AND EVIL, C. Eastwood, 1997)
  • EJECUCIÓN INMINENTE (TRUE CRIME, C. Eastwood, 1999)
  • SPACE COWBOYS (SPACE COWBOYS, C. Eastwood, 2000)
  • DEUDA DE SANGRE (BLOOD WORK, C. Eastwood, 2002)
  • RÍO MÍSTICO (MYSTIC RIVER, C. Eastwood, 2003)
  • MILLION DOLLAR BABY (MILLION DOLLAR BABY, C. Eastwood, 2004)
  • CARTAS DESDE IWO JIMA (LETTERS FRON IWO JIMA, C. Eastwood, 2006)
  • BANDERAS DE NUESTROS PADRES (FLAGS OF OUR FATHERS, C. Eastwood, 2006)
  • EL INTERCAMBIO (CHANGELING, C. Eastwood, 2008)
  • GRAN TORINO (GRAN TORINO, C. Eastwood, 2008)
  • EL FACTOR HUMANO (INVICTUS, C. Eastwood, 2010)
© Antonio Quintana Carrandi, (5.129 palabras) Créditos