LA ÚLTIMA CANCIÓN
LA ÚLTIMA CANCIÓN Nicholas Sparks
Título original: The Last Song
Año de publicación: 2009
Editorial: Rocaeditorial
Colección: ---
Traducción: Iolanda Rabascall
Edición: mayo de 2010
Páginas: 444
ISBN:
Precio: 19 EUR

A ti, Montse, por ser como eres.

Antonio.

Última novela del maestro indiscutible de la narrativa romántica contemporánea, LA ÚLTIMA CANCIÓN se centra en los profundos cambios que se producen en la vida de Ronnie Miller, una chica neoyorkina de diecisiete años a la que su madre obliga a pasar las vacaciones de verano con su padre, en una pequeña localidad de Carolina del Norte. Bajo su apariencia moderna y desenfadada, se oculta una chica sensible, que respeta principios y valores elevados y que cree odiar a su progenitor porque éste abandonó a su familia tres años antes. Para hacer frente al dolor provocado por la para ella incomprensible ausencia de su padre, Ronnie adopta una actitud rebelde que le causa más de un problema. Cuando su madre insiste en que ha de pasar el verano con su padre y con Jonah, su hermano pequeño, en Carolina del Norte, nuestra protagonista se da a todos los demonios. No quiere ni oír hablar del asunto. Ese hombre se fue de casa sin ninguna explicación, abandonando a su familia, abandonándola a ella, que le quería profundamente y compartía con él su pasión por la música. Durante los tres últimos años ella no le ha dirigido la palabra y eso no va a cambiar porque pasen un verano juntos, fingiendo que todavía son una familia. Pero de nada sirven las protestas de la chica, y así, su hermanito y ella se instalan en la modesta casita en que habita su padre, junto a la playa.

Ronnie está lejos de sospechar que ese verano cambiará para siempre su vida. Al principio trata a su padre literalmente a patadas, no ocultando en ningún momento el desprecio que le inspira un hombre capaz de pasar de ese modo de su familia. En un intento de mantenerse lo más apartada de él, Ronnie deambulará por el lugar entablando amistad con una peculiar muchacha llamada Blaze, que sale con Marcus, un chico atractivo que se gana la vida —es un decir— haciendo juegos malabares con bolas de fuego. Ronnie intuye de inmediato que Blaze es una chica problemática y que el tal Marcus es un tipo peligroso, y los acontecimientos posteriores acabarán dándole la razón. A pesar de la amistad que parece surgir entre ellas, la atención que Marcus presta a Ronnie —atención no correspondida por ésta, que no se fía un pelo de él— irrita a Blaze, que en venganza le juega una mala pasada a la chica neoyorkina, poniéndola en verdaderos apuros legales. La vida parece complicársele por momentos a Ronnie, que desearía encontrarse a un millón de kilómetros de ese lugar. Al acoso al que la somete el despreciable Marcus, la jugarreta de Blaze y el fastidio de tener que pasar el verano en un pueblo de mala muerte, se suma la perplejidad que le produce la sosegada reacción de su padre ante sus desplantes y malos modos. Sin embargo, algo bueno ha sucedido, ha conocido a un chico, Will, por el que se siente muy atraída, y con el que pronto iniciará una relación que la marcará profundamente. Will se mostrará fascinado por esa chica que lleva un mechón de su melena teñido de lila, viste siempre vaqueros deshilachados y camisetas negras y hace gala de una arrolladora personalidad. El amor surge entre ellos y pronto Ronnie comienza a pensar que ese verano no va a ser tan malo después de todo.

Pero el cambio más profundo en la vida de Ronnie se producirá a raíz de la trastada que le hace Blaze, que puede llevarla a la cárcel por robo, sobre todo considerando que en el pasado nuestra protagonista ya tuvo un problema de ese tipo en Nueva York. Al contrario que su madre, que le habría hecho una escena al saber lo ocurrido, Steve, su padre, se muestra comprensivo con ella en todo momento y, lo más importante, la cree cuando ella le dice que no ha robado nada, que todo responde a los deseos de revancha de una chica que piensa que ella trata de robarle el novio. La relación con su padre va mejorando lentamente y Ronnie acabará por despreciarse a sí misma por el modo en que lo ha tratado en los últimos tiempos, y por lo mezquina que ha sido con él desde que llegó a su casa con su hermanito. Steve, concertista de piano y antiguo profesor de música, solía pasarse las horas muertas tocando. Cuando Ronnie llegó a su casa, creyó que lo hacía para incitarla a tocar con él como cuando era niña, y le espetó que no lo hiciera más, que no quería volver a oírle tocar y que deseaba perder de vista ese maldito piano. Poco después de que le hiciera esta escena, su padre, que en ningún momento había perdido la compostura, levantó un tabique de tablas para ocultar el piano. Conforme va mejorando su relación con su padre, Ronnie va sintiéndose peor por la forma en que lo ha tratado, pero él no parece pensar en eso. Se muestra agradecido y satisfecho por el cambio de actitud de su hija y se alegra por ella cuando se entera de que está enamorada. Steve, sin embargo, oculta un terrible secreto que no ha querido revelar a sus hijos hasta el momento, pero que pronto se manifiesta espontáneamente en uno de los pasajes más emotivos de la novela. El secreto dolor de su padre cambiará para siempre la percepción que Ronnie tenía de la vida y de las relaciones familiares, abriéndole los ojos a una dolorosa realidad y ofreciéndole la oportunidad de conocer más a fondo al autor de sus días y de reconciliarse con él... antes de que sea demasiado tarde.

LA ÚLTIMA CANCIÓN es una novela romántica, sí; pero también un relato trepidante, en el que ocurren muchas cosas. Ronnie tendrá que enfrentarse a una chiflada que puede arruinarle la vida, a un pirómano sociópata obsesionado con ella, a una relación que quizá no funcione con un chico de clase alta y a la hostilidad de la madre de éste, que no ve con buenos ojos a la chica rebelde que Will se ha echado por novia. Pero a pesar de su condición de best seller romántico, el argumento de LA ÚLTIMA CANCIÓN gira más en torno a la relación de Ronnie con su padre que al amor de la muchacha por Will. En cierto modo, esta novela de Sparks, aún ajustándose casi perfectamente a lo que se espera de su autor, es una obra un tanto atípica dentro de su producción literaria. El romance entre Will y Ronnie semeja ser una trama secundaria en una historia que se centra, sobre todo a partir de la mitad de la mitad de la novela, en la especial relación que se establece entre la muchacha protagonista y su moribundo padre. LA ÚLTIMA CANCIÓN se eleva así por encima del resto de las novelas de su estilo, deviniendo en un relato sobre desencuentros y reconciliaciones familiares, hábilmente sazonada con una historia de amor juvenil y un poco de intriga y misterio. Una obra que, en definitiva, posee todos los ingredientes para convertirse en un éxito editorial. Con esta novela, Sparks confirma por enésima vez su supremacía absoluta sobre cualquier otro autor romántico, hombre o mujer, al tiempo que nos ofrece una de sus obras más logradas y emocionalmente intensas.

© Antonio Quintana Carrandi, (1.225 palabras) Créditos