APOCALIPSIS Z
APOCALIPSIS Z Manel Loureiro
Título original: ---
Año de publicación: 2009
Editorial: Dolmen Editorial
Colección: ---
Traducción: ---
Edición: 2009
Páginas: 296
ISBN:
Precio: 16 EUR
Comentarios de: Rafael Ontivero

Aunque no es del todo cierto, dejadme que lo exprese de una forma castiza y muy típica en mí:

¡Menuda mieeerda de libros!

Ya está dicho. Ya me he desahogado. Ahora entremos en materia. Estamos comentando aquí los dos libros de Manel Loureiro que llevan los sorprendentemente originales títulos de APOCALIPSIS Z el primero de ellos y APOCALIPSIS Z. LOS DÍAS OSCUROS el segundo.

Con esto ya sabemos de qué va la historia. De zombis, y si nos atenemos al rasero del género, ambas obras son bastante buenas, pero si las insertamos dentro del devenir literario general, las dos son una porquería completamente prescindible.

Hablaremos de eso aquí, lo que supone que vamos a desvelar partes importantes del argumento, así que si eres de los que no les gusta que les chafen las sorpresas, mejor lees los libros y luego vuelves. De todos modos tampoco te vas a perder nada extraordinario a no ser, claro, que seas un fan del género.

Lo primero que me llama la atención de todo es que las novelas de zombis son completamente endogámicas, y escribir algo original es prácticamente imposible, cosa que queda demostrada con estos dos libros, que por cierto se continúan como si fueran uno solo. Es decir, en una novela de zombis hay zombis que van detrás de los pocos normales (es un decir lo de normales) que quedan para matarlos y comérselos.

Ahora me dirán dónde se puede innovar. Sí, ya sé, en la huida, pero la huida es siempre la misma. Un argumento típico, por no decir el único argumento posible es el siguiente: comienzan a pasar cosas raras en el mundo o en la zona donde vive el protagonista o los protagonistas. Estos, que no se imaginan la que se les viene encima, cada vez más extrañados, se encuentran de repente con los zombis y escapan por los pelos. Luego tienen más encuentros/aventuras y vuelven a escapar por los pelos. Posiblemente, unas páginas más adelante vuelvan a escapar por los pelos. Algunos protagonistas mueren (o no) Pasan páginas y recuerdan que tienen que volver de forma perentoria al mismito centro de zombilandia, y vuelven a escapar por los pelos. Normalmente la novela termina con la eliminación de los malos, la eliminación de los buenos o un impasse para poder seguir escribiendo sobre el tema. Vamos, todo un derroche de originalidad y coherencia.

Añádanse las descripciones escatológicas que se quieran, así como sorpresas inesperadas en forma de zombis apareciendo de los lugares más insospechados o querido amigos que en un principio parece que no pero resulta que si son zombis, y tendremos el libro listo. Personalmente, si la realidad me encontrara en cualquier escenario de cualquier novela de zombis, lo primero que iba a pensar es que ¡vienen los no muertos!

En fin.

Volviendo a lo que nos ocupa, ya os podéis imaginar el argumento, ¿no? No creo que haya que ser demasiado espabilado para ello. En principio las dos novelas se salen poco o nada de la trama típica, aunque sí que cuenta con algunas originalidades que no afectan a la misma.

Mi suministrador oficial de novelas de zombis, mi cuñado, afirma que es un buen libro, y de hecho en su primera recomendación, lo que hizo fue ponerme el libro delante de las narices, porque si no, no hubiera picado, ya que insistentemente quiere que lea sobre ellos pero yo me hago el sueco. Fue GUERRA MUNDIAL Z y he de reconocer que me gustó bastante, pero no para convertirme en un fan del género. Desafortunadamente, la versión en papel tenía una traducción pésima, así que busqué por internet una versión pirata traducida por la comunidad que, sin ser buena, al menos no tenía los enormes gazapos de la impresa. Para que luego digan de los piratas.

No obstante considero que al menos la primera de las dos obras que estamos viendo no llega ni en calidad ni en contenidos a la de Brooks, y no es que la de éste sea un dechado de perfección (eso de que internet ya existiera en los 70 tiene su mérito) La segunda de la que hablamos tiene algo más de fuste, al menos desde un punto de vista endogámico.

Aun considerando el tema, y sobre todo en el primer libro, la verdad es que la calidad literaria es pésima, como pésimo el argumento. Siempre están jodidos, página sí y página también, es lo peor que les ha pasado, de esta no salen, van a morir, etc. Eso sin contar las continuas reiteraciones del mismo sustantivo en cada párrafo.

Pero lo peor de todo no es eso, lo peor de todo son las absurdas y enormes inconsistencias del argumento. En unas situaciones los zombis no son capaces de detectarlos a medio metro, en otras vienen hacia ellos desde dos manzanas de distancia alertados por la sensación de vida. El colmo llega cuando se esconden en una alacena y los zombis están a unos centímetros de ellos, sin percibirlos. Claro, que si no hubiera sido así, no habrían podido escapar.... por los pelos

Resulta que los puntos de control se establecen en ciudades de más de cincuenta mil habitantes y que la ciudad donde vive el protagonista tiene apenas 15.000, pero aun así hay un punto de control. No obstante, unas páginas más adelante ya no lo tiene y el personaje ha de ir al de otra cuidad en un velero que está destrozado, velero al que misteriosamente le crece un motor fueraborda cuando hace falta, error que el autor solventa con unas líneas sin mucha coherencia.

Pritt, el piloto de helicópteros ucraniano, en las primeras escenas apenas es capaz de hablar castellano, pero sin embargo conforme nos adentramos en la trama termina hablando mejor que Cervantes. No sabía yo que en dos días alguien pudiera mejorar tanto en un idioma.

Dejémoslo ahí, tampoco tengo ganas de revisar el texto más.

La primera novela tiene un final completamente abierto: los personajes, dos parejas, viajan en helicóptero a las Canarias, donde al parecer hay una especie de gobierno más o menos organizado. Nos abstendremos de comentar las casualidades de la vida, en las que los dos protagonistas, hombres, se encuentran dos protagonistas, mujeres. Una de ellas, monja y enfermera, es capaz de curar al herido Pritt, y la otra es un bombonazo de diecisiete años más buena que el pan y que está deseando ser montada por nuestro protagonista. Así también me hago yo personaje de novela zombi.

El segundo libro es mucho más estable y está bastante mejor escrito, pero también con poca coherencia argumental, aunque tampoco voy a entrar en muchos detalles. El primer capítulo, como introducción, resume los hechos del primer volumen, con bastantes variaciones sobre lo que realmente ocurrió. Esta vez he leído la versión impresa, que me regaló el citado cuñadísimo, con firma del autor incluida, y he tenido oportunidad de subrayar y anotar a gusto en el libro. Bueno, lo cierto es que sólo anoté al principio, porque me cansé de estar continuamente marcando cosas en él.

También hay inconsistencias, incluso de párrafo a párrafo, pero menos, y también es bastante pobre gramaticalmente hablando. Como muestra un botón. Página 45, casi abajo del todo. Resulta que están en una aldea africana y todos los cadáveres están momificados y resecos por el sol. Pero en ese párrafo describe varios que no lo están. De lo segundo podríamos ir a la página 67 y citar: Jaime tampoco podía hablar, ni razonar. Su mente ni siquiera era capaz de efectuar razonamientos complejos, ya que esa... Por un lado sobra una coma, y por otro si no podía pensar ni razonar, es evidente que tampoco efectuar razonamientos complejos.

Pongamos otro ejemplo que clama al cielo: dejan caer dos bombas de napalm sobre los zombis, que mueren abrasados. Segundos después —sí, segundos— aterrizan en el mismo sitio, y pisan los restos de los muertos como si tal cosa. Me parece obvio que sería inteligente dejar pasar un tiempo razonable antes de internarse en la zona, pero supongamos para beneplácito del argumento que sí, que se puede uno acercar... ¡Pues no! Páginas después, y para más inri en las cercanías, tienen problemas por el calor generado por las bombas. ¿Cómo puede ser eso, si justo hacía unos minutos habían pisado la zona cero de la explosión?

Personalmente leer un libro completamente lleno de ese tipo de inconsistencias me repatea sobremanera, y realmente no sé por qué lo he terminado. Quizás porque es un regalo y al menos la acción tiene cierto suspense.

No obstante el segundo volumen sí que tiene alguna cosa de valor, y encima escrita con sorna de la buena (o eso quiero creer, que lo mismo es pura potra) Lo malo es que es accesorio al argumento, pero aun así es interesante. Se trata de la organización política de las islas, jocosamente divididas en una Tercera República y en una monarquía pero que realmente son dos dictaduras bastante duras. Lo chocante del tema está en que ambas están en guerra entre sí (aunque de nuevo el autor lo hace mal y en el desarrollo del argumento pone delante al carro y detrás al burro) y eso al final significará la salvación de los dos protagonistas en la escena principal de toda la novela, eso sí, gracias a unas cuantas coincidencias muy coincididoras.

Otra cosa bastante conseguida en el texto del segundo volumen es el suspense, mantenido gracias a capítulos relativamente cortos que dejan teatralmente la acción en el punto álgido y pasan, en el siguiente, a otra cosa. Aunque también podríamos decir justo lo contrario, que el autor corta en los momentos más inapropiados, pero personalmente creo que el efecto deseado ha sido, por una vez, conseguido.

El final, a mi modo de ver, es lo mejor de todo. Queda abierto y cerrado a la vez, y en diferentes grados según se deduzca que ha pasado. Quizás lo único bien hecho de los dos libros.

Ciertamente no soy yo muy amigo de zombiadas de ningún tipo, a los hechos me remito. Siendo recomendaciones como lo mejor del género por un fan del mismo, no querría yo leer nada considerado normal o incluso malo. Vamos, que tengo mejores cosas en las que perder el tiempo, aunque como dice el refrán, nobleza obliga, y así, ahora, puedo hablar mal del género con conocimiento de causa.

© Rafael Ontivero, (1.726 palabras) Créditos