SUPER CANNES
SUPER CANNES J. G. Ballard
Título original: Super Cannes
Año de publicación: 2002
Editorial: Minotauro
Colección: ---
Traducción: Octavio di Leo
Edición: 2002
Páginas: 282
ISBN:
Precio: 18 EUR

Resulta sorprendente constatar como durante sus últimos años Ballard escribió una y otra vez la misma novela, describiendo incisivamente los males de la sociedad occidental y dando un diagnóstico tan desesperanzador como sobrecogedor: no hay solución, únicamente la aceptación y por ende la integración o bien la destrucción y la locura. El argumento viene a ser el mismo. Alguien cercano al protagonista es asesinado o participa en una serie de asesinatos absurdos, y éste llega al escenario del crimen para encontrarse una comunidad en apariencia plácida y ordenada, pero en realidad corroída por la maldad pura disfrazada de actividades entre lo lúdico y lo profesional. Nuestro protagonista ni cree en la culpabilidad, al menos moral, del criminal e indaga a fondo entre aparentemente plácida comunidad para acabar descubriendo todo lo peor del alma humana y, dependiendo del caso, lavar la honra del asesino, aunque a Ballard le era más cara la asunción de sus motivaciones por parte del protagonista y la culminación de la obra inacabada.

La primera de las novelas en las que es posible rastrear este esquema es NOCHES DE COCAÍNA (1996), en la que bucea en las aburridas y monótonas vidas de los veraneantes eternos emigrados de las islas británicas a la Costa del Sol, SUPER CANNES (2002) se interna en los modernos centros empresariales, templos de la adicción al trabajo y al stress, auténticas ollas a presión con válvulas de escape muy precarias, MILENIO NEGRO (2003) toca la vida siempre apurada y siempre al límite de la pobreza de los, en apariencia, profesionales de éxito, inmersos en una vorágine inacabable de escalada social. En BIENVENIDOS A METRO-CENTRE (2006) le toca al proletariado, expulsado de la ciudad y recluido en ciudades dormitorio con la única diversión de los centros comerciales. Mucho antes, ya apuntaba en FURIA FEROZ (1988) los peligros del tedio y el stress, y en sus obras clásicas, como RASCACIELOS (1975) lo frágil que es en realidad una sociedad cuyos únicos valores reconocibles son el trabajo, el ocio y la ostentación.

Además del protagonista obsesionado por poner las cosas en claro Ballard incide en una serie de secundarios más o menos fijos. El principal suele ser el Instigador, una figura en apariencia subordinada en el sentido de no tener una nivel jerárquico definido pero que es el cerebro y planificador del estado de cosas que abocan a la tragedia. Está el Colaborador, implicado en los sucesos pero a la vez asqueado por lo ocurrido que, sin implicarse directamente en las pesquisas del protagonista le da pistas e indicaciones para guiarle por el buen camino. Está la femme fatale, contrapunto femenino (del siempre masculino protagonista) también implicada y conocedora de los hechos y también arrepentida, en cierto modo, de su participación en ellos, y que da consuelo, en todos los sentido. Por último el Líder, cabeza visible de la comunidad y que advierte al protagonista de lo estéril de sus esfuerzos, cuando no le amenaza directamente si no lo deja todo como está y se larga inmediatamente. Alrededor, una nube de figurantes que aportan ese plus de profundidad que caracteriza a Ballard: el policía voluntarioso pero poco resolutivo, los vecinos siempre sospechosos de callar todo lo que saben, y la nube de implicados y a la vez encubridores de los crímenes, auténticos blancos de los dardos que lanza Ballard ante la mirada atenta del lector.

En esta novela las variaciones son mínimas, Edén-Olimpia es un moderno complejo empresarial construido en la Costa Azul con la intención de atraer y concentrar las sedes europeas de las mayores multinacionales del mundo para el intercambio y los negocios, Todos los detalles están cuidados al máximo, hasta la salud de los altos directivos que lo habitan, pero David Greenwood, uno de los médicos del centro de salud, sufre un ataque de locura y asesina a varias personas, entre directivos y empleados. Para sustituirle llega la doctora Jane Sinclair, antigua amiga de David, y su esposo Paul, convaleciente de un accidente de aviación. Son recibidos por Wilder Penrose, psiquiatra y reponsable del equilibro de los directivos de Edén-Olimpia, son presentados también al jefe de los vigilantes, Frank Halder, un mulato alemán que pronto hará buenas migas con Paul, y sucesivamente a una serie de directivos y esposas de directivos. Paul, ocioso, y pese a los celos que evocan el recuerdo de Greenwood, encontrará rápidamente indicios de que las cosas no fueron como afirma la versión oficial y se embarcará a descubrir porqué ese afán por echar tierra sobre asunto en apariencia tan diáfano.

A mi Ballard me gusta, su prosa, incluso tras el tamiz de la traducción, tiene algo hipnótico, envolvente, que me la hace muy atractiva, no obstante, leer una y otra vez la misma novela con apenas cambios en el atrezzo y el elenco no es plato de gusto, se consiente si el autor, en general, es del agrado del lector, pero al menos en estos casos, la cosa no da como para recomendar encarecidamente la novela. Es de Ballard, es buena, pero conviene espaciarla con NOCHES, METRO CENTRE o MILENIO si no se quiere acabar con un empacho de miserias morales y detectives aficionados.

En resumen, y si ya se ha leído recientemente alguna obra de esta peculiar tetralogía, SUPER CANNES queda para anotar como lectura posible pero no urgente.

© Francisco José Súñer Iglesias, (885 palabras) Créditos