AL BORDE DEL PELIGRO
AL BORDE DEL PELIGRO EE. UU., 1950
Título original: Where The Sidewalk Ends
Dirección: Otto Preminger
Guión: Ben Hecht, basado en la novela de William L Stuart
Producción: Otto Preminger para 20thCentury Fox
Música: Cyril J Mockridge y Lionel Newman
Fotografía: Joseph La Shelle
Duración: 95 min.
IMDb:
Reparto: Dana Andrews (sargento detective Mark Dixon); Gene Tirney (Morgan Taylor); Gary Merrill (Tommy Scalise); Karl Malden (teniente detective Thomas); Bert Freed (sargento detective Paul Klein); Tom Tully (Jiggs Taylor); Robert F Simon (Inspector jefe Nicholas Foley); Steven Craig (Ken Paine); Neville Brand (Steve); Ruth Donnelly (Martha)

Para Montse, con la que comparto la pasión por el gran cine clásico.

Seis años después del enorme éxito obtenido con LAURA, Otto Preminger reunió de nuevo a Gene Tirney y Dana Andrews en esta pequeña joya del cine negro.

Dana Andrews
Dana Andrews

Mark Dixon, un violento policía neoyorkino, mata accidentalmente a un sospechoso, Ken Paine, durante un interrogatorio rutinario. Espantado por lo que ha hecho, Dixon trata de achacarle el crimen a su más contumaz enemigo, Scalise, uno de los reyes del hampa, al que lleva persiguiendo durante años. Pero la entrada en escena del suegro del difunto, Jiggs Taylor, un simpático taxista, altera la situación de tal modo que éste acaba convirtiéndose en el principal sospechoso del asesinato. Dixon, desesperado, intenta por todos los medios convencer a sus superiores de la culpabilidad de Scalise, en parte porque no quiere que un inocente pague por un error suyo, y en parte también porque se ha enamorado de Morgan, la bella hija del taxista y ex esposa del fallecido. El atormentado policía lo intentará todo para salvar al padre de Morgan, a quien parecen señalar como culpable todas las pruebas. Pero todos sus esfuerzos resultarán inútiles, y para evitar que el padre de la mujer que ama acabe sus días entre rejas, Mark tomará una terrible determinación.

Considerada aún hoy una cinta menor del maestro Preminger, AL BORDE DEL PELIGRO posee, no obstante, suficientes méritos para ser calificada casi como una obra maestra, un perfecto ejemplo de cine negro americano en su acepción más pura.

Si en LAURA el protagonismo se repartía, casi a partes iguales, entre Gene Tirney, Clifton Webb y Dana Andrews, aquí es éste último quien carga con el peso del relato. Nadie mejor que el hierático pero genial Andrews para dar vida a este sanguinario policía de métodos nada ortodoxos y mano demasiado larga. El personaje de Mark Dixon es psicológicamente más complejo que el que Andrews interpretó en LAURA. El teniente Macpherson era escéptico, algo cínico y duro como el pedernal, como corresponde a todo buen polizonte de serie negra; pero tenía los conceptos claros y carecía de cualquier limitación psicológica. Mark Dixon, por el contrario, es un hombre atormentado. Su padre fue un delincuente habitual que acabó sus días acribillado a balazos. Mark ha luchado toda su vida por llegar a ser un hombre mejor que su padre. Por eso se hizo policía. Pero el estigma familiar parece perseguirle como una maldición, o al menos eso cree él. Dixon está acomplejado por ser el hijo de un criminal, y es por eso que trata a los delincuentes con excesiva dureza, razón por la que ha sido amonestado por sus superiores en numerosas ocasiones. Está convencido de que, a pesar de ser un buen policía, tanto para los hampones como para sus compañeros del Departamento él será siempre el hijo de Sam Dixon, y eso le quema la sangre. La bestia negra de Dixon es Tommy Scalise, un poderoso gangster al que odia a muerte porque en el pasado tuvo negocios con su padre. Mark ha hecho de la captura de Scalise una cuestión personal, y conforme avance el metraje de la película comprobaremos que está dispuesto a hacer lo que sea con tal de acabar con él.

Gene Tirney
Gene Tirney

Dixon es uno de los personajes más sórdidos que ha dado el cine negro, un lobo solitario que vive única y exclusivamente para su trabajo y que no tiene vida social de ninguna clase. Lo único afectivo que parece haber en su vida es la amistad de Martha, la dueña del pequeño restaurante en el que hace sus comidas, una mujer a la que libró de un marido que la maltrataba. Su relación con su compañero, Klein, tampoco es especialmente buena. Son polos opuestos. Paul está felizmente casado y se rige por el reglamento del Departamento; Mark actúa impulsivamente, lo que le causa no pocos problemas.

En cuanto a su superior, el inspector Foley, sabe que Dixon es un buen policía, pero no está dispuesto a pasarle ni una más, y así se lo hace saber; otra queja sobre su comportamiento y lo apartará del servicio. Es el temor a perder su trabajo, la única razón de su existencia, lo que impelirá a nuestro protagonista a ocultar la muerte que ha provocado involuntariamente. Pero cuando las pruebas se acumulan contra el simpaticote y parlanchín taxista, los remordimientos comenzarán a hacer mella en el ánimo del policía; remordimientos que se acrecentarán cuando descubra que se ha enamorado de Morgan Taylor. Por amor a ella, Mark lo intentará todo para salvar a Jiggs de la acusación de asesinato. Llegará incluso a gastar todos sus ahorros, y a pedir dinero prestado a su compañero, para contratar al mejor abogado de Nueva York para que defienda a Jiggs Taylor. Pero las pruebas contra éste parecen tan contundentes, que incluso ese prestigioso letrado rechaza el caso. Y éste será el punto de inflexión que obligará a Mark Dixon a adoptar una draconiana decisión. Confesará su crimen para exonerar al padre de su amada, y sacrificará su vida para poner fuera de la circulación a Scalise y su banda de malhechores. Las cosas, no obstante, acabarán saliéndole bien a nuestro protagonista, que conseguirá atrapar a Scalise y compañía sin perecer en el intento.

Ahora puede dejar que el mafioso cargue con la muerte de Paine y quedar como un héroe ante el Departamento y la mujer que ama. Había escrito una carta, dirigida al inspector Foley, en la que confesaba lo ocurrido en el apartamento de Ken Paine, misiva que su superior debería abrir en el caso de que él muriera. Como no ha muerto, Foley se la entrega sin abrir, pidiéndole que la destruya. Dixon tiene, pues, una oportunidad de oro para hacer borrón y cuenta nueva de tan sórdido asunto. Pero su conciencia de policía honesto, y el profundo amor que profesa a Morgan, le empujan a pedir al inspector que abra la carta y la lea. Es mucho lo que se juega, pero quiere hacer lo correcto, aunque eso signifique perder su trabajo y el amor de la muchacha. Y así, el inspector Foley y Morgan conocen la verdad de lo ocurrido. Pero en contra de lo que Dixon esperaba y temía, la joven se reafirma en sus sentimientos hacia él, y su superior, aunque se ve obligado a arrestarlo, se compromete a ocuparse personalmente del asunto. Y de este modo concluye el film, con algo más que un atisbo de esperanza para un hombre que, por fin, se ha librado de sus demonios interiores.

Aparte de la genial interpretación de Andrews, tal vez la mejor de su carrera, destaca el estupendo elenco de actores que le dan la réplica. Gene Tirney está espléndida, como siempre. Si en LAURA era la protagonista principal, aquí su rol es casi secundario, pero en todas y cada una de sus apariciones sigue encandilando al espectador masculino con su subyugante belleza y su talento interpretativo. El personaje de Morgan Taylor es muy distinto del de Laura Hunt. Laura era una alta ejecutiva publicitaria en un mundo de hombres, una mujer elegante y distinguida, poseedora de una belleza casi irreal, que se movía en la alta sociedad neoyorkina como pez en el agua. Morgan es una chica normal, muy bella eso sí, que se gana la vida modestamente como modelo y que ha tenido un matrimonio desgraciado. La Gene Tirney de AL BORDE DEL PELIGRO se nos antoja, por tanto, una mujer mucho más realista que la de LAURA, y es una pena que Preminger no potenciara más su participación en la trama.

Karl Malden
Karl Malden

En los papeles del teniente detective Thomas y de Tommy Scalise tenemos a dos de los más grandes actores característicos del cine americano: Karl Malden y Gary Merrill. Malden ofrece una más que correcta interpretación del teniente de homicidios de mente ágil y despierta, capaz de encadenar datos aparentemente inconexos hasta llegar a una conclusión que parece la acertada, aunque no lo sea. En descargo de Thomas hay que decir que Dixon lo ha preparado todo tan bien, que hasta el mismísimo Sherlock Holmes podría haber llegado a sus mismas conclusiones.

En cuanto a Gary Merrill, pocas veces hemos visto en un film un gangster tan logrado como Tommy Scalise, un hampón de los de toda la vida, que a fuerza de puro malo acaba cayéndonos casi simpático. Siempre con un punto de chulería, una cínica sonrisa en los labios y un inhalador nasal que se aplica cada poco, Scalise se revela como uno de los villanos más perfectos del cine negro americano. Decididamente, su interpretación habría merecido un Oscar.

Gary Merrill
Gary Merrill

El resto del reparto no les va a la zaga a los actores principales. Tom Tully borda su papel de taxista dicharachero, que siempre anda llevando a personalidades importantes en su taxi. Robert F Simon da vida, por enésima vez, a un recto jefe de policía, preocupado tanto por el bienestar de sus hombres como por el respeto a las normas establecidas. Ruth Donnelly es Martha, la única persona con la que el amargado Dixon tiene una relación normal. Y Neville Brand, inconfundible con su cara de matón sempiterno, interpreta a Steve, uno de los hombres de confianza de Scalise; un tipo que, a pesar de su aspecto de chulo pendenciero, tiene la cabeza en su sitio, pues en una escena impide que su jefe cometa el terrible error de asesinar a un policía a sangre fría. Todos estos actores, y otros muchos que desfilan por los noventa minutos de metraje, contribuyen a hacer de AL BORDE DEL PELIGRO una de las mejores películas del maestro Preminger, a pesar de que, como ya se ha dicho, esté considerada como una película menor en la producción del realizador vienés.

La espléndida fotografía en blanco y negro de Joseph La Shelle contribuye a acentuar los aspectos más sórdidos de la historia. La acción del film transcurre esencialmente de noche, lo que permite a La Shelle jugar con las luces y las sombras a su antojo, proporcionándonos una visión en cierto modo sucia, por lo realista, del ambiente nocturno del Nueva York de los años 50. En cuanto a la música, obra de Mockridge y Newman, complementa a la perfección el desarrollo del film. Es de destacar la melodía que se escucha en esa escena en la que Mark, tras redactar su confesión, besa en la frente a la dormida Morgan y parte a su encuentro con Scalise. Esta melodía fue empleada posteriormente en numerosas películas y programas de televisión.

AL BORDE DEL PELIGRO lo tiene todo para satisfacer al cinéfilo más exigente. Disfrutemos de esta excepcional cinta, obra menor, si se quiere, del gran Preminger, pero no por eso desdeñable.

© Antonio Quintana Carrandi, (1.783 palabras) Créditos