LA LAMPARA DE ALADINO
LA LAMPARA DE ALADINO Luis Sepúlveda
Título original: ---
Año de publicación: 2008
Editorial: Tusquets Editores
Colección: Andanzas nº 667
Traducción: ---
Edición: 2008
Páginas: 174
ISBN:
Precio: 14 EUR

De Historias Mínimas a la reconstrucción de la memoria

Su biografía es una novela de aventuras, de ritmo trepidante y sucesos asombrosos, así que navegar por las páginas del conjunto de relatos de la compilación que comentamos en cierta forma es beber de la experiencia autobiográfica, en algunos momentos apenas maquillada, que los atiborra; los momentos elegidos se aparecen a los ojos del lector cual viñetas penetradas de sentimientos y turbación, de exilio y nostalgia, que rescatan lugares imposibles de nuestro torturado relieve latinoamericana o se empeñan en captar el diferente panorama europeo o africano; y quizás equilibrados por la emoción van derivando hacia zonas donde colisionan la ética y la historia y aunque no sea moraleja lo que brota de los acontecimientos descritos, deviene en una enseñanza sobre las válidas motivaciones que propulsan a los personajes, acaso caretas del propio autor en varias ocasiones.

LA PORFIADA LLAMITA DE LA SUERTE: Atractivo, nos lleva de la nariz desde las descripciones de los líos cotidianos de una familia peculiar hasta la estratagema creada por el gaucho para poder gastar el dinero afanado por Butch Cassidy, Etta Place y Sundance Kid. Por si acaso, su can Guachupìn, auténtica estrella de la anécdota transcrita no dejó de recordarme al sabio Mendieta, compañero de fatigas de Inodoro Pereyra, la tira del inolvidable Negro Fontanarrosa. La policía queda como lo que es: brutal instrumento de molienda humana y la dictadura pinochetista desfila con el terror que la caracteriza en algún pàrrafo.

CAFÉ MIRAMAR: Lo fantástico servido con el esplendor dorado de la añoranza, es un cuento de fantasmas transido de vino, vida, deseo y belleza, con abundantes referencias paraliterarias y un balcón en el cual nos gustaría reposar en los rojos atardeceres de Alejandrìa, mientras la lectura de Kavafis sirve como mecanismo de entrada a la realidad alternativa donde mora una hermosa mujer y el tesoro de sus reminiscencias.

HOTEL Z: ¿Qué es un lugar sin sus dioses lares? ¿o un teatro sin personajes? ¿Qué es una edificación sin una pasión que la sostenga? he leído por alguna parte, creo que en la introducción de un film alemán qué igual mata una habitación que un hacha, y es que el entorno nutrido por la experiencia vital de los seres humanos alcanza una similar densidad y epifanía. Por eso ese hotel con los cimientos sobre tres fronteras simultáneas puede concluir como un homenaje a esa resistencia chilena que luchó contra Pinochet y sus secuaces, y a Julio el Siete, dibujante mocho que perdió los dedos en la tortura y alguien digno de ser conmemorado, mientras se desgranan ante nosotros los motivos del HOTEL Z: su cocodrilo homosexual para escarnio del coronel Morrison, momificado en cemento para la posteridad; la habitación que nunca se alquilaba donde fue asesinado Mauricio el Gallero, compañero de Josefina la deseada Mujer del Prójimo que terminará de adivinadora en un circo; los espejos que mejoraban a la gente con el borde adornado de camellos que confeccionaba Abdul Garib el Masín y sus interminables conversaciones con Benjamìn Chang, quinta generación de chinos explotados, que terminarán huyendo juntos de las consecuencias de tanta mejora; la congoja del danés Jan Skerenson, quien lloró cuarenta días por motivos desconocidos hasta llenar una pecera para que la réplica de la Sirenita pudiera ponerse vertical. Sabroso, nos entrega mucho más de lo que consideramos.

CENA CON POETAS MUERTOS: A pesar de las sápidas anécdotas que sirven de marco al homenaje rendido a sus amigos, la melancolía que lo sostiene se convierte también en su lastre, ya que uno se indigna (casi que roza con la envidia) y no comprende como tres seres tan dotados para la vida desaparecieron por propia mano, por obra de la dictadura chilena o por la edad, sin que los hubiéramos leído, conocido o frecuentado.

HISTORIA MÍNIMA: En algún momento pensé que éste florilegio debería llevarlo como subtítulo, pero aquí se justifica... y no es una burla a los enanos.

CORAZÓN DE MARÍA: Otro fantástico que enlaza hábilmente series fotográficas con el mismo asunto: una guapa mulata con máscara que vibra en los diferentes carnavales a lo largo y ancho del mundo siempre acompañando un cadáver, una fotógrafa que la investiga, un periodista alucinado por el misterio y la necesidad de culminar la expiación de María das Mortes anunciada por un cangaceiro, mediante un ritual de identificación tecnológico o de devolución de prueba, en algún momento se siente un soplo de pavor, pero se desvanece en medio del grandioso atardecer de Ipanema.

IDING-DONG, DING-DONG! SON LAS COSAS DEL AMOR: Que Leo Dan a pesar de sus coqueteos con el proceso (dictadura militar argentina 1976-1983) sea quien motorice con su canción la increíble historia de amor que se nos desgrana a vastos saltos temporales para invadirnos el músculo cardíaco, demuestra que Luis está más allá de la tolerancia, es como uno de los protagonistas que describe cuyo escenario es el mundo, pero dedicado con especial empeño a las luchas del pueblo chileno, quizás para contrarrestar la canción.

LA ISLA : Crónica breve de un devastador desencuentro, del cual no existe explicación, brota de la que parece una relación de pareja nimbada por la armonía, pero quedamos en el limbo ya que al nunca señalarnos los motivos de la retirada definitiva de una concordancia previa henchida de significado, seguimos con la mirada prendida en el invernal paisaje alemán del Mar del Norte mientras visitamos la tumba del Viejo Kurt, anterior marido de la abandonada, que podría ser la clave.

EL ÁNGEL VENGADOR: Raudo y trepidante, repleto de acción y peripecias cinematográficas, se convierte en una atractiva ficción policial que cruza impertérrita por los barrios de Hamburgo, sus hoteles, la lluvia, la kripo, la morgue, impregnado de humor, vertiginoso y agitado, con un aroma a venganza justa y donde late esa diferencia entre ironía y sorna que en ocasiones es lo que distingue un relato apropiado de uno imprescindible.

LA RECONSTRUCCIÓN DE LA CATEDRAL: Otro en deferencia a la selva, cohabitan un llamado a la solidaridad irrestricta y la explicación de los motivos por los cuales existen personas que se retiran a morar en lugares inhóspitos y se sienten regias, una vez traspuestos los motivos y anécdotas que los nutren, enmarcada en la guerra peruana-ecuatoriana del 41, aborda en su iconografía una catedral de caña y calamina a falta de una iglesia, un pueblecito soñoliento denominado claro está El Idilio y unos personajes cada cual más exuberante: acordeonista, dentista, cirquero, alcalde, indígenas shuar y un viejo diferente... y hasta el cameo de una adivinadora (si, lo adivinaron, la del HOTEL Z)

EL ÁRBOL: repetirá escenario en la siguiente narración, la inmensidad helada, la magnificencia del paisaje de la tierra del fuego, mostrada en visión ambientalista que reivindica lo ecológico a través de una viñeta literaria precisa y que posee belleza en su candor.

LA LÁMPARA DE ALADINO: El estrecho de Magallanes en lúcida visión sociológica, surge desde su grandiosidad climática y orográfica, pero casi que no sentimos el viento cortante y el frío quemante, envueltos entre las certeras palabras del comerciante turco (seguro otro cristiano maronita con pasaporte de la Divina Puerta por cuestiones históricas) y su alegre revolcón con la kaweskar (etnia de la zona)

© Luis Antonio Bolaños De la Cruz, (1.193 palabras) Créditos