HARRY POTTER Y LAS RELIQUIAS DE LA MUERTE
HARRY POTTER Y LAS RELIQUIAS DE LA MUERTE Joanne K. Rowling
Título original: Harry Potter and the Deathly Hallows
Año de publicación: 2008
Editorial: Ediciones Salamandra
Colección: Harry Potter 7
Traducción: Gemma Rovira Ortega
Edición: 2008
Páginas: 636
ISBN:
Precio: 20 EUR
Comentarios de: David López Vila

Reflexiones sobre Harry Potter

Como las opiniones son subjetivas y es complicado que algo le guste a todo el mundo, sin importar sexo, edad o condición, que un libro, un disco o una película tenga tantos seguidores en todo el mundo como la Saga Harry Potter cabe calificarlo como un hecho cuanto menos notable. Si además esos seguidores o admiradores —o fans, como se empeñan ahora en llamarlos, por desgracia— no se pueden encasillar en un sector único, sino que el espectro es más que amplio que el inicialmente previsto, el hecho habría que elevarlo a la categoría de sobresaliente. Y es que, le pese a quien le pese, el movimiento que inició J. K. Rowling allá por 1997 es un hecho sociológico con contados —y escasos— precedentes.

Sin embargo, en mi subjetividad, todavía iría un pasito más lejos en la valoración global de la obra y le daría una Matrícula de Honor. ¿Por qué? —se pueden preguntar— ¿acaso estamos tratando con una obra maestra, un clásico quizás? Pues contestando a la segunda pregunta, yo diría que lo será, no sé si a la altura de EL SEÑOR DE LOS ANILLOS, o similares, pero no creo andar desencaminado afirmando que en cosa de unos pocos años se hablará de la Saga Potter a nivel de gran clásico de finales del siglo XX y comienzos del XXI. Y me baso en dos puntos principales. A saber:

1.- Aunque todo lo que rodea a Harry Potter está bien empaquetado con envoltorio tipo best-selleriano tan típico de nuestros días, impulsado por la consiguiente maquinaria publicitaria y que, de forma irremediable, marca la obra con un luminoso y elocuente ¡Atención: best-seller, cómprese y degústese bajo propia responsabilidad! por siempre jamás, el núcleo de la obra, que son las novelas, tienen algo de lo que carece el prototipo de best-seller: calidad literaria. Y mucha, además. Sin buscar complicadísimas fórmulas, desde luego. Una calidad clara, concisa, directa que, debido a —o mejor, gracias a— que su público inicial era el juvenil, el adolescente, libera a todos los lectores de esa pesada losa a la que otros autores se empeñan en encadenar sus obras: esa forma de escribir pesada, lenta y pedante que ellos llaman escribir bien y que yo llamo aburrir al lector. Y es que una cosa es enriquecer el texto con descripciones y pensamientos de los personajes y otra muy distinta es que el 40% sea paja —muchas veces paja que no vale ni como pienso para ganado, para colmo—.

2.- Y además, Rowling ha sabido ejecutar sus ideas de una manera magistral:

:: Los personajes han crecido y evolucionado siempre para mejor, madurando acorde a la edad de sus lectores jóvenes y plasmando un desarrollo que los lectores no tan jóvenes sabrán apreciar como de una veracidad pasmosa.

:: El interés nunca ha decaído, al contrario, cada entrega ha generado mucha más expectación que la anterior.

La trama se ha desarrollado en un continuo in crescendo. Ha sido como la caja de cambios de un Fórmula 1: La primera ya te pone a 140 Km/h y con cada una de las siguientes te vas incrustando más y más en el asiento, siempre más rápido, siempre mejor, cada vez más intenso, hasta llegar a la séptima que supone el último tomo de la Saga y que si los alerones fueran alas te podrían hacer volar... Otros agotan la pólvora en el primer tomo, el segundo vive de rentas y el siguiente, con suerte, se vende gracias al nombre y al a ver si mejora el anterior....

Las subtramas no existen. Todo lo que puede parecer secundario no lo es, al final es una parte importante del total, de lo principal, no un simple adorno folclórico para dar trasfondo. Desde luego que hay pinceladas para mejorar el conjunto, pero la inmensa mayoría son, si no pilares, al menos contrafuertes que colaboran en que ese total luzca todavía con más brillantez. Pocos, muy pocos, cabos sueltos.

Así que, ya para finiquitar el capítulo de halagos y centrarnos en el libro que nos ocupa, simplemente recomendar a todo aquel que no ha catado los libros de Harry Potter, que lo haga cuanto antes, hoy mejor que mañana, porque vale la pena. Tendrá literatura fantástica fresca y moderna, dinámica y de calidad, con personajes profundos y bien creados y, lo que es más importante, una trama que, de verdad, engancha.

Y ahora sí que ya pasamos a este último título de la Saga: HARRY POTTER Y LAS RELIQUIAS DE LA MUERTE:

El argumento

Harry pasa los últimos días del verano en Privet Drive, aunque este año nada será como antes. Se acerca una fecha crucial, su decimoséptimo cumpleaños, que marcará el fin del encantamiento protector que lo mantiene a salvo. El anunciado enfrentamiento a muerte con lord Voldemort es inminente y el futuro se presenta más lleno de peligros y amenazas que nunca... Ha llegado la hora final, el momento de tomar las decisiones más importantes, y Harry debe reflexionar y concentrar todas sus fuerzas para cumplir con éxito la difícil tarea que le ha sido encomendada. Afortunadamente no está solo, y con la incondicional ayuda de Ron y Hermione, y de tantos otros de sus fieles amigos, Harry se lanza a una vertiginosa carrera en la que demostrará que sabe lo que está en juego y que no teme a su destino.

He de confesar que mi relación con la Saga ha sido express, por así decirlo. En cosa de dos meses devoré los siete volúmenes tras años en los que para mí el tema Potter consistía en ecos amortiguados y rebotados por comentarios de terceros, alguna noticia de pasada en los telediarios y cosas por el estilo. Es más, puedo decir que hasta hace nada, lo único que conocía de la obra de Rowling eran veinte minutos de la primera película y que un día vi en televisión haciendo zapping y que, además, como ni siquiera eran al principio, pues de poco me sirvieron. Puede ser que precisamente por este detalle mi perspectiva sobre el conjunto difiera algo de la que pueda tener la masa de seguidores y que han seguido los libros y películas desde el principio, a medida que iban saliendo a la luz, o bien se unieron a los demás poco tiempo después, por lo que solamente leyeron un par de libros o tres del tirón. Mi caso, entiendo, es una excepción.

Con esta premisa, seguramente vea este séptimo volumen con unos ojos diferentes a aquellos que han esperado 2-3 años desde que leyeron lo acontecido en ...y el Príncipe Mestizo aunque seguramente lo he disfrutado con la misma intensidad. Lo cierto es que esa puede ser una buena definición para este final de la Saga: intenso.

Pero no se trata únicamente de un libro intenso. Hay mucho drama, mucho sufrimiento, muchos sacrificios. Al final del sexto volumen ya se intuye que la situación de los protagonistas iba a cambiar en las próximas aventuras y, la verdad, el cambio es sustancial. Rowling revienta la pauta de los libros anteriores, incluso el marco principal no será el de siempre, y coloca a sus protagonistas en medio de situaciones límite, a veces imposibles, en las que tienen que usar todo su ingenio y su habilidad, no solamente para salir airosos, sino principalmente para sobrevivir. Otro concepto esencial en el libro: supervivencia. En resumen, que aquellos que no lo hayan leído ya se podrán hacer una idea de que este último Potter es del todo menos ortodoxo.

Otra cosa muy importante y en la que se nota que la autora ha prestado especial cuidado en lo que a mí me gusta llamar resolución sin costuras. Un problema de las grandes sagas o los libros densos es que los autores, a veces, no consiguen atar todos los cabos o, en su defecto, no consiguen alcanzar una resolución satisfactoria en todos los puntos. Y Rowling lo tenía complicado, ya que los primeros seis volúmenes estaban plagados de hilos sueltos, lo que es un gran acierto si se saben utilizar, pero que queda un tanto chapucero o descuidado si no se aprovechan como es debido. Pues no, en un nuevo alarde de imaginación, J. K. no sólo deja todo lo pendiente atado y bien atado, sino que se saca de la manga cosas nuevas que combina con todo lo anterior de forma brillante para alcanzar un clímax espectacular y una resolución magistral.

Y para que no sean todo alabanzas, decir que unas cuantas páginas más le hubieran venido de perlas para que el epílogo fuese un poco más completo y comentase cosas que, por ejemplo, ha comentado la autora durante la presentación en diferentes países y de las que nos tenemos que enterar por páginas especializadas, wikipedia y demás ¡y que hubieran dejado el colofón todavía más brillante!

Ya para finalizar, una valoración numérica -de 1 a 7- de este HARRY POTTER Y LAS RELIQUIAS DE LA MUERTE:

  • Relación contenido/nº de páginas: 6 (necesita algunas páginas más)
  • Adicción: 7 (si no fuera por que es bastante largo... ¡se podría leer todo del tirón!)
  • Desarrollo de personajes: 5 (algunas relaciones se podrían haber profundizado un poco más)
  • Originalidad del argumento: 6 (teniendo 6 libros por detrás, poco nuevo se podía inventar y aun así la autora casi ha conseguido reinventar la serie en su último volumen)
  • Intensidad del argumento: 7 (que vayan a hacer 2 películas en lugar de una ya queda como demostración de este punto. Hay tanto que contar y tan importante...)
  • Resolución de la trama: 7 (perfecta y sin un solo cabo suelto)

Global: 6, 3.


Notas

Sí, me niego a llamarlo ...y el Secreto del Príncipe, me dan repelús estos cambios de título sin ningún motivo de peso, cosa que por ejemplo no ocurre con el título de este último libro, que es de complicada traducción e incluso la autora tuvo que dar una versión traducible para otros idiomas, que fue ...and the Relics of Death.

© David López Vila, (61 palabras) Créditos