BALAS DE PLATA
BALAS DE PLATA Élmer Mendoza
Título original: ---
Año de publicación: 2008
Editorial: Tusquets
Colección: Andanzas, nº 654
Traducción: ---
Edición: 2008
Páginas: 254
ISBN:
Precio: 17 EUR
Comentarios de: Jacinto Muñoz

Me gusta la novela negra y explorar de vez en cuando, prudente, territorios y autores desconocidos para mi —que son muchos— sea por experiencia directa o referencias fehacientes de amigos o conocidos cuyos gustos tengo mas o menos contrastado. Este era el caso de Élmer Mendoza, autor reconocido en Méjico, pronto, creo, también lo será en España, que con esta novela ganó el premio Tusquets Editores.

Su planteamiento es de corte clásico: Detective al borde de la destrucción por el alcohol, es despecho de una mujer y diversos traumas infantiles, enfrentado a un mundo despiadado, una sociedad que es la suya y a la que no juzga desde una posición de superioridad moral o afán de cambiar las cosas, no, sólo lucha porque su sentido de la dignidad y la justicia, es el último amarre que le queda para no hundirse del todo en su personal abismo.

El escenario, es fácil suponerlo, es el norte de Méjico: capos narcos, políticos untados, policías corruptos y gente normal; no puedo enjuiciar si la obra es un buen reflejo de una realidad que sólo conozco por de pasada por referencias de prensa y la novela LA REINA DEL SUR, pero sí decir que siendo dura, no busca ni se recrea en la sordidez, se limita a reflejarla si pretender profundizar en causas ni consecuencias, tanto es así, que la justicia final —por supuesto hay un crimen que resolver con todo lo que conlleva—, es producto de su propia dinámica interna, por la que el protagonista, en cierto sentido, se deja arrastrar.

Aparte de la afición de cada uno por este tipo de historias, hay dos aspectos que pueden hacer su lectura difícil. Una objetiva para todo aquel no familiarizado con el lenguaje, giros y frases hechas propias de Méjico y otra que va en gustos y tiene que ver con estilo usado al escribir: diálogos y descripciones breves, concisas y sin distinguir cada parlamento en líneas marcada por guiones, ni señalar el personaje que habla, salvo por el propio contexto de la conversación. Resulta extraño al principio, pero uno se acostumbra pronto y el efecto logrado es un ritmo frenético, casi de película de acción. A mi me ha gustado, es una buena historia y la recomiendo.

© Jacinto Muñoz, (374 palabras) Créditos