LA JORNADA DE UN INTERVENTOR ELECTORAL
LA JORNADA DE UN INTERVENTOR ELECTORAL Italo Calvino
Título original: La giornata d´uno scrutatore
Año de publicación: 1963
Editorial: Bruguera
Colección: Libro amigo, nº 817
Traducción: Francesc Miratvilles
Edición: 1981
Páginas: 152
ISBN:
Precio: Agotado

La lectura de la trilogía que componen los libros LA ESPECULACIÓN INMOBILIARIA, LA NUBE DE SMOG y LA JORNADA DE UN INTERVENTOR ELECTORAL, acaba dejando un poso de amargor y casi desesperanzado. Los tres libros hablan de cuestiones comunes y de una relevancia no especialmente importante de la Italia de finales de los años 50. En LA ESPECULACIÓN INMOBILIARIA Calvino hacía un retrato vivido de los negocios turbios, en el filo de la navaja de la estafa y la ilegalidad, que rodeaban el mundo de la construcción. LA NUBE DE SMOG habla de la hipocresía a la hora de afrontar los problemas que plantea la sociedad moderna y de las iniciativas para solucionarlos, con un objetivo aparentemente evidente, pero huecas y sin que detrás de ellas haya una voluntad real de remediar nada. Por último, en LA JORNADA DE UN INTERVENTOR ELECTORAL, se relata un día de elecciones y los esfuerzos de las fuerzas políticas por arañar votos aquí y allá por sórdido que sea el método.

La desazón llega cuando se comprueba que las tres historias no han perdido en absoluto su vigencia casi cincuenta años después. Pueden ser leídas con una sensación de atemporalidad tan intensa que resultan inquietante. Se tiende a pensar que las sociedades evolucionan, pulen sus defectos, se adaptan a las nuevas circunstancias y se reinventan a si mismas continuamente para perpetuarse en el futuro. Comprobar tras lecturas como estas que realmente lo único que cambia es el envoltorio, y lo esencial, la naturaleza humana que las mueve sigue inmutable y ensimismada en su día a día, no resulta nada esperanzador.

O si. También es posible pensar que se ha alcanzado un equilibrio tal que no son necesarias grandes revoluciones para ir más allá. De igual modo que las pequeñas cosas tardan en cambiar y resulta más que difícil percibir ese cambio, el trauma que supone la transformación no es tan intenso como un cambio radical, y se sobrelleva con más calma. Eso supone, no obstante, que las imperfecciones, los defectos, todo lo que parece necesario evitar y eliminar, permanece en el tiempo más de lo deseable, quizá transformándose a su vez, pero también siendo parte y sostenedor de la naturaleza humana y la sociedad que conforma.

En LA JORNADA DE UN INTERVENTOR ELECTORAL hay una buena muestra de todas esas pequeñas miserias y ruindades que tanto rechazo provocan, pero que a la vez son el pan nuestro de cada día. Amerigo Ormea ha sido designado interventor por su partido, el Comunista, en una mesa electoral situada en el Cottolengo de Turín, una inmensa institución benéfica regentada por religiosas y que acoge desde huérfanos a deficientes de todo grado y condición.

El problema para Amerigo, que independientemente de ideologías y ubicación del colegio, pretende pasar una jornada tranquila y apacible, llega cuando las religiosas, con el obvio apoyo de los partidos de derechas, empiezan a llevar a las urnas a decenas de asilados que, debido a sus deficiencias mentales, no están en condiciones de emitir un voto ecuánime y ponderado. Se inicia entonces una lucha por determinar si tal o cual votante es consciente de lo que hace o no, situación que llega al clímax cuando la mesa de Amerigo es destacada para que los asilados que no pueden moverse de sus camas puedan ejercer su derecho al voto, la procesión inicia entonces un recorrido patético por el Cottolengo en el que se suceden y alternan las visitas a monjas ancianas y auténticos vegetales sin entendimiento.

Amerigo en realidad, y pese a su firmeza militante, está un poco triste. Triste por lo mísero que resulta el afán de añarar votos incluso entre aquellas pobres criaturas inmersas en su mundo, ajenas a todo lo que les rodea, triste por los engaños burdos de las monjas. Esa tristeza aún hoy se siente cuando en cada convocatoria electoral surgen maniobras interesadas para hacer votar a ancianos enajenados, jóvenes perturbados y hasta muertos, de ser necesario. Prácticas lamentables y casposas que no parecen haber cambiado con el paso de los tiempos.

© Francisco José Súñer Iglesias, (672 palabras) Créditos