EL PAISAJE CÓSMICO
EL PAISAJE CÓSMICO Leonard Susskind
Título original: The Cosmic Landscape
Año de publicación: 2005
Editorial: Editorial Critica
Colección: Drakontos
Traducción: Javier García Sanz
Edición: 2007
Páginas: 457
ISBN:
Precio: 27 EUR
Comentarios de: Jacinto Muñoz

Leonard Susskind está considerado como uno de los padres de la teoría de cuerdas y entre otros méritos, que los tiene, esta el de ser un magnífico divulgador científico. Algo que yo mismo he comprobado leyendo este libro, hasta el punto de que partiendo de unos conocimientos de elementales de física (los pueden alcanzarse con un bachillerato de ciencias y algún que otro libro de divulgación) ahora puedo decir que la Variedad de Calabi Yao no es un plato de comida oriental, que un brana no es un dios hindú o que las siglas QCD no hacen referencia a ningún programa televisivo.

En esta obra, el señor Susskind, realiza un recorrido por la física teórica desde el siglo pasado hasta el panorama actual y Lo hace bien, recurriendo a modelos visualmente comprensibles y si utilizar una sola ecuación en sus explicaciones.

Hay que aclarar que es su punto de vista que aunque sea mayoritario, no todos comparten, incluso algunos que mantienen que todo esto de las cuerdas no es mas que una gigantesca elucubración matemática muy compleja, con poca conexión con la realidad, sin ninguna posibilidad de demostración experimental u por tanto no científica. Y es cierto, como el propio autor explica, hoy por hoy es imposible construir un acelerador de partículas del tamaño del sistema solar para comprobar los resultados que la teoría pronostica pero eso ya paso con Einstein, hay otros datos indirectos que la teoría de cuerdas explica mejor que otras y nunca se sabe hasta donde puede llegar la imaginación de la otra clase de físicos: los experimentales.

Describir este panorama tiene otro objetivo al que hace referencia en el subtítulo del libro. Como sabréis, el diseño inteligente se presenta como la variante inteligente del burdo creacionismo, reconoce modelos científicos como la evolución o el big-bang, pero plantea la posibilidad de un plan detrás de todo, un plan que tendría como objetivo final la existencia del hombre. Esto se justifica por los increíbles ajustes que se dan en las leyes físicas, ajustes hasta el nivel de muchos decimales en la constante cosmológica o en la de ajuste fino, sin los que la vida como la conocemos, las formación de átomos o la química, serían posibles.

La respuesta de los teóricos de cuerdas es el megaverso un lugar donde todo se puede encontrar, un paisaje poblado de millones de universos de bolsillo cada uno con sus propias leyes y su propia física. Un número tal de posibilidades que, al igual que la evolución darwiniana, daría lugar por puro azar a la existencia del nuestro.

Y unido a esto, surge el principio antrópico, una idea relativamente antigua y denostada por muchos por ser aparente la base de la justificación del comentado diseño inteligente. No deja de ser irónico esta reaparición del hombre como medida de todas las cosa, aunque en realidad no es así, lo que hacen es darle la vuelta: no es que el universo esté diseñado para dar lugar al ser humano, como hemos dicho nuestra existencia es una probabilidad factible entre miles de millones de universos posibles, pero dado que la vida, la nuestra, tiene existencia real, y que se necesitan unas condiciones muy concretas para que esto suceda, podemos deducir con seguridad cuales serán esas condiciones, es decir podemos deducir con mucha aproximación y sin necesidad de más pruebas que la propia realidad de la química orgánica, gran parte de la historia y de las leyes que gobiernan nuestra cosmos.

Dicho todo esto desde mi humilde ignorancia en física teórica y muy en resumen, si quieren hacerse una idea sobre la teoría de cuerdas, supercuerdas, teoría M o teoría (M) aestra este es su libro. Además, ya que estamos donde estamos, un megaverso infinito y unas leyes físicas que no son inmutables ni únicas, ni elegantes, no dejan de ser una magnifica fuente de inspiración par todo tipo de relatos de ciencia-ficción.

© Jacinto Muñoz, (651 palabras) Créditos