LOS CAÑONES DE LOS MEDICIS
LOS CAÑONES DE LOS MEDICIS Martin Woodhouse, Robert Ross
Título original: The Medici Guns
Año de publicación: 1975
Editorial: Ultramar
Colección: Libro de bolsillo, nº 27
Traducción: Estela Cantó
Edición: 1976
Páginas: 284
ISBN:
Precio: Descatalogado

A veces resulta difícil comprender porque un libro encandila y otro, sin llegar a aburrir, no entusiasma en absoluto. Aparte quedan, por supuesto, los completos desastres, pero resulta sorprendente que esquemas parecidos y situaciones similares den resultados tan dispares.

Hace poco leí un best-seller (MATERIA EXTRAÑA) construido alrededor de la investigación nuclear en el CERN, en la que se entreveraba una segunda historia de espionaje. No le falta nada, personajes poderosos, intrigas e intriga, acción, romance y científicos abriendo nuevos caminos. LOS CAÑONES DE LOS MEDICIS tiene exactamente los mismos ingredientes, aunque se centra en una única historia, pero mientras MATERIA EXTRAÑA resultaba ser adecuadamente entretenida y cumplía su función de entretener deleitando, LOS CAÑONES DE LOS MEDICIS se convierte en una lectura apasionante y casi hipnotizante.

Ambas novelas son best-sellers al uso, ambas comparten los mismos elementos, pero el resultado es tan dispar que averiguar porqué resulta un ejercicio curioso. Por lo pronto LOS CAÑONES DE LOS MEDICI no cae en la dispersión de MATERIA EXTRAÑA; se tratan exclusivamente las causas y consecuencias de la toma por parte de Florencia de la fortaleza de Castelmonte. Durante la primera mitad del libro se explican las ambiciones florentinas y papales (los verdaderos enemigos, aunque no estén formalmente en guerra) se presentan personajes, se establecen relaciones y romances, se describen las investigaciones de un héroe atípico como es Leonardo Da Vinci, y aunque durante bastante tiempo da la sensación de que los autores se dispersan en numerosos pasajes llenos de aparentes floreos verbales, finalmente todas estas estampas llenan de contenido el marco político y diplomático que da pie a la novela, y acaban convergiendo en su espectacular final; una sangrienta batalla en la que, no obstante, es el ingenio y no la fuerza bruta la principal protagonista.

Por su lado, MATERIA EXTRAÑA juega con los mismos elementos pero de otra forma, no hay líneas convergentes, solo entrecruzadas, hay héroes atípicos, pero sólo en el sentido de que no suelen ser los protagonistas de grandes aventuras, los personajes tienen fuerza pero a veces resultan desconcertantes, la alternancia de escenarios no se fusiona de forma razonable, y lo más parecido a un espectacular clímax es una pelea de tintes barriobajeros no demasiado creíble.

Hay que reconocer, no obstante, que LOS CAÑONES DE LOS MEDICIS juega con la ventaja de que el ambiente de la Italia renacentista es de sobras conocido, y no hay que perder mucho tiempo describiendo algo que hace siglos empapa maquiavélicamente el inconsciente colectivo. Igualmente, no hace falta presentar a Lorenzo el Magnífico, Leonardo Da Vinci, o los Borgia, basta con magnificar sus rasgos más novelescos para lograr unos personajes notables. También los hechos históricos que se relatan son auténticos, aunque no el episodio concreto del sitio de Castelmonte, pero resulta más fácil situar al lector en un escenario de sobras conocido que describir uno poco difundido.

Ventajas a parte, Woodhouse y Ross consiguen construir una novela más que apreciable en el marco de las ciudades estado del renacimiento italiano. Florencia y Roma son las potencias del momento, y aunque no hay una guerra declarada todos saben que no tardará en producirse, muchos pequeños y grandes detalles y desplantes, además de que las ambiciones de los Medicis, los papas y sus respectivos cortesanos son infinitas. Como preparación para la inminente guerra Lorenzo de Medicis toma la decisión táctica de tomar la fortaleza de Castelmonte, que controla la ruta principal entre Roma y Florencia, todo los fía a que sus monstruosos cañones de sitio sean capaces de abrir una brecha en las murallas de la fortaleza, pero estas resisten el repetido bombardeo y la llegada de la lluvia otoñal acaba con las esperanzas de lograrlo antes del verano siguiente. En ese momento entra en escena Leonardo. Observa los enormes cañones, estudia los métodos de los artilleros, analiza la estrategia seguida, y llega a la conclusión de que ni cañones ni estrategia son los adecuados ante la solidez pétrea de Castelmonte, y por supuesto, reinventa la artillería.

Todo esto rodeado por clérigos obtusos, clérigos sibilinos, militares asombrados, cortesanos displicentes, banqueros ambiciosos, damas anhelantes, políticos maquiavélicos y grandes dosis de medias palabras y diplomáticos sobreentendidos.

Es una lástima que sea difícil encontrar este libro en español, es realmente recomendable.

© Francisco José Súñer Iglesias, (707 palabras) Créditos