EL BUSCÓN
EL BUSCÓN Francisco de Quevedo
Título original: Historia de la vida del Buscón, llamado Don Pablos, ejemplo de vagamundos y espejo de tacaños
Año de publicación: 1626
Editorial: Alianza Editorial
Colección: El libro de bolsillo nº 5004
Traducción: Edición de Pablo Jauralde Pou
Edición: 1998
Páginas: 223
ISBN:
Precio: 6 EUR

La picaresca española alcanzó su máximo esplendor justo en el momento en el que el Imperio empezaba a tambalearse. Pese al inmenso poder de los reyes españoles y las enormes riquezas que producía el Imperio, en la metrópoli la situación era de total ruina económica. Las deudas que los múltiples conflictos que se mantenían en Europa con las potencias emergentes (Francia, Inglaterra) hacía que todo lo que venía desde América pasara de largo por la península, destinado a pagar los créditos concedidos por los banqueros italianos y flamencos a los reyes españoles.

No obstante, el puro comercio (no todo era oro y plata) si que producía buenos beneficios a quienes estaban en posición de poder exportar los productos americanos, y eso era más evidente en ciudades como Sevilla, poseedora del monopolio del tráfico con las Indias, y por entonces la mayor y más rica ciudad española. Lógicamente eso la hacía foco de atención de todo tipo de vagos y maleantes, atraídos por el dinero fácil.

Pero no solo Sevilla era objetivo de los pícaros, la Corte también atraía poderosamente a todo tipo de ladrones y descuideros. En Madrid y sus alrededores se sitúan las aventuras juveniles del Buscón. Natural de Segovia e hijo de un barbero, que además de afeitar aligeraba la bolsa de sus clientes, y una supuesta bruja, también más ladrona que maga, es enviado a la universidad de Alcalá de Henares como criado de un rico caballero. Allí es humillado sin descanso por los colegiales y conoce la miseria extrema del Dómine Cabra, para finalmente volver a Segovia donde recibe la noticia de que su tío, verdugo de la ciudad, ha ajusticiado a su padre, y su madre está en trance de ser quemada por bruja.

En sus viajes conoce a una increíble colección de personajes desquiciados, falsos soldados, falsos clérigos, locos verdaderos, que poco a poco le irán enseñando grandes y pequeños trucos, completando su formación como parásito y vividor en la villa de Madrid, donde Quevedo describe, con todo lujo de detalles, los modos y maneras que en la época se usaban para hacerse pasar por hidalgo con cuatro harapos y comer de gorra todos los días sin despertar suspicacias.

Finalmente la alegre cofradía a la que pertenecía Pablos es prendida por la justucia, pero logra escapar y decide viajar a América, momento en el que finaliza el libro.

El libro está plagado de situaciones hilarantes y episodios chuscos, algunos realmente repugnantes, como el de Pablos completamente cubierto por los salivazos que le regalan sus condiscípulos alcalinos a su llegada a la universidad. La sucesión de peripecias es ininterrumpida y la colección de personajes desaforados interminable.

También se hace evidente el deterioro moral en el que vivía la sociedad española. Una descripción más detallada y precisa de este estado de cosas la hace José Deleito y Pineda en su libro LA MALA VIDA EN LA ESPAÑA DE FELIPE IV, (con abundantes referencias a libros como el BUSCÓN) Independientemente de que los pícaros camparan a sus anchas, ni los caballeros eran tan caballeros ni las damas tan recatadas, unos y otros ocultando sus miserias y suspirando por un matrimonio ventajoso o un negocio fácil con el que poder seguir manteniendo un estatus, en demasiadas ocasiones, falso.

La lectura del Buscón no es hoy día una empresa fácil. Quevedo no se quedó corto a la hora de usar dichos y jerga habitual en la época, pero incomprensible en el momento actual. Muchas de las expresiones podrían pasar sin pena ni gloria, o simplemente quedarse en ininteligibles, de no ser por la labor de Pablo Jauralde Pou, que aclara el significado de giros, juegos de palabras y germanías varias en abundantes pies de página.

© Francisco José Súñer Iglesias, (616 palabras) Créditos