CONVERSACIONES CON BILLY WILDER
CONVERSACIONES CON BILLY WILDER Cameron Crowe
Título original: Conversations with Wilder
Año de publicación: 1999
Editorial: Alianza Editorial
Colección: El libro de bolsillo, nº 7012
Traducción: María Luisa Rodríguez Tapia
Edición: 2000
Páginas: 375
ISBN:
Precio: 10 EUR

Esta larga entrevista realizada por el director Cameron Crowe (JERRY MAGUIRE, VANILLA SKY) a Billy Wilder acaba siendo un compendio del pensamiento de Wilder respecto a lo que la narrativa cinematográfica se refiere. Resulta muy curioso comprobar como Wilder está muy alejado de cualquier atisbo de experimentalismo o búsqueda de nuevas formas narrativas. A Wilder sólo le preocupaba contar buenas historias y contarlas bien, no enredarse en ejercicios ociosos que sólo podían confundir al espectador, desviar su atención sobre la película y, en definitiva, hacer perder dinero tanto al propio espectador como al productor.

En ese sentido se puede llegar a la conclusión de que la innovación no viene tanto de la experimentación como de los hayazgos afortunados durante las largas sesiones de escritura de los guiones o los propios rodajes. En el libro hay dos escenas protagonizadas por Jack Lemmon que perfilan esta idea. Por un lado el mítico final de CON FALDAS Y A LO LOCO, (SOME LIKE IT HOT) cuando Joe E. Brown contesta a Lemmond Bueno, nadie es perfecto. Según la versión dada por Wilder en el libro esa frase era provisional, él y Diamond (uno de los co-guionistas con los que más trabajó a lo largo de los años) buscaban algo más contundente y definitivo, que afortundamente no fueron capaces de encontrar, convirtiendo la ya de por si controvertida película en una sutil y desafiante celebración de la homosexualidad. En EL APARTAMENTO, Jack Lemmon se ve obligado en cierto momento a escurrir los spaghetti con una raqueta de tenis. La escena (la película entera) es de por si surealista, pero según Wilder aquello se les ocurrió (también a Diamond) pensando en como se las compone un soltero negado para las labores domésticas.

El libro es extenso, 380 páginas, pero en modo alguno se hace pesado. Por lo pronto Crowe no lo convierte en un aburrido toma y daca con Wilder, cuenta con todo lujo de detalles las reticencias de Wilder a ser entrevistado por enésima vez, la paciencia con la que poco a poco consiguió superar esa desconfianza y finalmente como acabó convertido en parte de sus actividades diarias. Además el propio Wilder era un chistoso incorregible, displicente y en apariencia poco serio, lo que le da a sus respuestas una vivacidad fuera de lo común. Por supuesto, en esas respuestas hay una buena cantidad de detalles curiosos de las estrellas de los años dorados de Hollywood. Aunque sin profundizar, Wilder también sabe ser discreto. habla extensamente, por ejemplo, de la absoluta informalidad de Marilyn Monroe, o de las pequeñas venganzas que, como guionista, se tomaba con las estrellas demasiado vanidosas.

El ideario de Wilder se puede resumir en ¿Cómo lo haría Lubitsch? a modo de recurso inspirativo en quien considera su maestro cinematográfico; contar bien una historia, historia que por supuesto ha de ser interesante; no preocuparse por los géneros, si la historia es buena tanto da que haga reír como que emocione; y una formalidad absoluta en lo que respecta a los plazos de rodaje y los presupuestos, forma de pensar muy germánica (Wilder nació en Viena en 1906 y no se trasladó a Estados Unidos hasta 1934)

Respecto a los géneros, se suele tener la impresión generalizada de que Wilder estaba especializado en la comedia ligera. Títulos de tanto renombre como EL APARTAMENTO, LA TENTACIÓN VIVE ARRIBA (THE SEVEN YEAR ITCH) o CON FALDAS Y A LO LOCO parecen reafirmar esa sensación, pero basta revisar su filmografía para que aparezcan películas de igual renombre pero de signo muy opuesto, como EL CREPÚSCULO DE LOS DIOSES, (SUNSET BLVD.) o TESTIGO DE CARGO (WITNESS FOR THE PROSECUTION)

En resumen, un libro imprescindible para quien quiera conocer a fondo la vida y obra de Billy Wilder.

© Francisco José Súñer Iglesias, (622 palabras) Créditos