LA ISLA DE LOS PINGÜINOS
LA ISLA DE LOS PINGÜINOS Anatole France
Título original: L´ile des pingouins
Año de publicación: 1908
Editorial: Edicomunicación S. A.
Colección: Fontana, nº 61
Traducción: Jorge Carriér Velez
Edición: 1995
Páginas: 253
ISBN:
Precio: 2, 25 EUR

Anatole France fue un intelectual francés que vivió a caballo de los siglos XIX y XX, comprometido contra la injusticia y la corrupción y que desarrolló una incansable labor a favor de la liberalización de las instituciones y la justicia social. Hábil escritor, fue académico de la Academia Francesa y galardonado con el Nobel en 1921.

En LA ISLA DE LOS PINGÜINOS hace un repaso paródico a la historia de Francia, desde la leyenda fundacional en la que San Mael bautiza una colonia de pingüinos confundiéndolos con salvajes, y el Taumaturgo, una vez consultada la Corte Celestial, decide convertirlos en hombres para evitar así al santo varón la vergüenza de su error, hasta los escándalos galantes de los últimos gobiernos pingüinos, en los que las descocadas esposas de los ministros se los intercambian como si de cromos se tratara.

A lo largo del libro France da un repaso a la historia gala estilizando héroes y desmontando mitos. La heroína francesa por excelencia, Santa Juana de Arco, es aquí Orberosa, una buscona que acaba enredada con un farsante que, a base de asustar a los buenos pingüinos con un armazón y unas pieles simulando ser un dragón, consigue medrar con pequeños robos y secuestro de niños. Envalentonada la pingüinería por un par de malos lances sufridos por el dragón, Orberosa comprende que el negocio del falso monstruo ha llegado a su fin, y monta una pantomima para matarlo y convertirse en heroína. Al cabo de los años es canonizada y convertida en la santa patrona de Pingüinia.

Así, uno tras otro, France desgrana con socarronería los episodios de la historia francesa, desmitificándola y dejándola a su quizá justa medida.

Entre todos, incluso hay un episodio autobiográfico. En la Francia de finales del siglo XIX se desató un tremendo escándalo político a cuenta del caso Dreyfus. Alfred Dreyfus fue un capitán de artillería acusado de traición. Lo irregular del proceso y el hecho de que Dreyfus fuera judío supuso que muchos intelectuales se pusieran de lado del militar defenestrado, siendo Emile Zola el más destacados de todos ellos. France le apoyó en todo momento, e incluso renunció a todos los honores que le había concedido el Estado Francés cuando a su vez Zola fue despojado de ellos. En el libro, este episodio está parodiado en el escándalo Pyrot, donde un oficial de caballería es perseguido tras la desaparición de ochenta mil fardos de heno. Lo indignante del caso Dreyfus es convertido por France en una delirante sucesión de procedimientos irregulares y división de la opinión pública pingüina en dos polos más que opuestos, antagónicos.

Curiosa es la última parte Los tiempos futuros, la historia interminable. Pura ciencia-ficción, France imagina la pingüinia futura, donde la endogamia envilece poco a poco a las clases dominantes, sin que los obreros corran mejor suerte a causa del agotamiento y la mala alimentación. El ambiente es caustrofóbico, altos edificios, contaminación, gentes alienadas, nada parece capaz de evitar la paulatina degeneración, pero una luz surge en forma de utopía anarquista (y bombas, claro) y todo se colapsa... para volver a empezar.

Edición 25/06/2008: La reproducción de contenidos cruzados en internet, en tanto en cuanto se habla de webs no profesionales, se fundamenta en un acuerdo tácito de juego limpio, si no hay licencia que medie (típicamente Creative Commons) se procura contactar con el autor del contenido para obtener su permiso, y de no localizarlo, la reproducción procura hacerse enlazando con el artículo original, indicando origen, autor, etc. etc.

Naturalmente, abundan los caraduras que se pasan por el forro cualquier atisbo de respeto por el trabajo ajeno. Una tal aquilaena (no se si es macho o hembra, parece que lo segundo) ha reproducido el texto de este artículo en su blog y, pese a mis repetidos requerimientos, borra mis comentarios, se niega sistemáticamente a cumplir las mínimas condiciones de reproducción que se piden al pie y, por supuesto, no reconoce ni origen la autoría del texto, aunque, ¡¡milagro!! al menos enlaza con este artículo. En fin, por si alguien tiene curiosidad por verlo este es el enlace convenientemente comprimido: http://tinyurl.com/6bq3dy

Edición 10/07/2008: Tras un apercibimiento un poco más contundente se ha retirado el texto de la reseña y el enlace a esta página. De todas formas no deja de ser esperpéntico, ¿qué le hubiera costado reconocer la autoría del texto y anexar el pie de página? En fin...

© Francisco José Súñer Iglesias, (737 palabras) Créditos