SANGRE DE DRAGÓN
SANGRE DE DRAGÓN George R. R. Martin
Título original: Blood of the Dragon
Año de publicación: 1996
Editorial: Gigamesh
Colección: ---
Traducción: Cristina Macia
Edición: 2003
Páginas: 94
ISBN:
Precio: Edición Promocional

Este breve volumen nació con vocación de joya de coleccionista y de hecho ya lo es; Gigamesh imprimió 1200 ejemplares que distribuyó gratuitamente entre el Día del Libro (23 de abril, Sant Jordi) y la XXI Hispacon en Getafe. 1200 ejemplares que, según Alex Vidal, se repartieron todos y están agotados. No sé si se volverá a hacer una reimpresión, o Gigamesh repetirá la experiencia con algún otro libro, pero lo cierto es que si usted es el feliz poseedor de uno de esos ejemplares téngalo bien vigilado, pronto se convertirá en objeto del deseo de bibliófagos y completistas varios.

En cualquier caso, si siente por curiosidad por leerlo no va a tener mayor problema, SANGRE DE DRAGON es el remontaje por parte del autor de siete de los once capítulos dedicados a la princesa Daenerys Targaryen en JUEGO DE TRONOS, primera parte de Canción de Hielo y Fuego, que a lo largo de seis gruesos volúmenes (JUEGO DE TRONOS tiene sólo 800 páginas) relata historias de aquellas de reyes traicionados, grandes batallas, magos, brujas, gentes montaraces, y bicherío exótico vario, con los dragones en papeles destacados.

SANGRE DE DRAGÓN llega con el marchamo de haber ganado en 1996 el Hugo a la mejor novela corta, y ciertamente el librillo se lo tiene merecido. Trata sobre la desgracia de la princesa Daenerys, malvendida como esposa por su hermano, el exiliado rey Viserys Targaryen, al muy asilvestrado jefe de una horda nómada de las estepas, a cambio de que su flamante cuñado le organice un ejército con el que recuperar el trono y todas esas cositas que tanto añoran los reyes exiliados.

Sin embargo, Viserys, obviamente víctima de una educación relajada y permisiva, no es lo bastante perspicaz para comprender por si mismo la situación incierta en la que se ha metido el sólito, pero si lo suficientemente orgulloso como para desoír las consejas que gentes más acostumbradas a tratar con los nómadas que le recomiendan paciencia y contemporización. Viserys se pierde en sus sueños de grandeza mientras su hermana los sufre en sus propias carnes, literalmente, cuando como nueva jefa consorte de la turba de jinetes se ve obligada a tomar de un día para otro hábitos y costumbres recias y de gran tosquedad, con las que su dignidad y sus posaderas sufren terriblemente hasta que la correspondiente cicatrización hace que se sienta como una más entre tan rústicos nómadas.

La tensión dramática goza de una generosa curva ascendente, gracias una serie de terribles desgracias, que termina con una notable apoteosis final, que quizá se haga demasiado previsible gracias a las pistas que el autor va dejando a lo largo de la novela, pero no por barruntada decepcionará al lector.

Los únicos peros que se le pueden poner a la novela son el poco esfuerzo que ha hecho George R. R. Martin para recrear a los dothrakis, arrancados tal cual de las estepas mongolas, y la acumulación de tanto nombre exótico en tan pocas páginas, consiguiendo hacer identificables a sólo unos pocos personajes principales.

Por lo demás la novela es encantadora, con un punto de romanticismo salvaje que se agradece y un aroma aventurero que nunca está de más.

Lástima que, en lo que a mí respecta, no tenga la menor intención de leer nada más de Canción de Hielo y Fuego, la perspectiva de seis gruesos volúmenes de 800 páginas relatando historias de reyes traicionados, grandes batallas, magos, brujas, gentes montaraces, y bicherío exótico vario, con los dragones en papeles destacados, es algo no sólo no me despierta ningún interés, si no que me da grandes escalofríos y temblores varios.

Tienen su público (mucho y entusiasta), pero no estoy entre él.

© Francisco José Súñer Iglesias, (612 palabras) Créditos