253
253 Geoff Ryman
Título original: 253
Año de publicación: 1998
Editorial: Grupo AJEC
Colección: Albemuth Internacional, nº 14
Traducción: Laura Michel
Edición: 2007
Páginas: 320
ISBN:
Precio: 16,95 EUR

Francamente, no se si Geoff Ryman viaja mucho en metro, o el metro de Londres es significativamente distinto al de Madrid, o yo mismo tengo, como viajero intensivo de metro, mis propias percepciones de lo que ocurre en los vagones, pero desde luego hay algo en este libro que no termina de identificarme con él, cosa bastante desconcertante por cuanto, como digo, puedo pasarme tranquilamente hora y media diaria (siempre y cuando no sea fin de semana o esté de vacaciones) viajando bajo tierra.

El problema (para mi) es que 253 se trata más de un experimento que de un intento de contar las vidas de los viajeros del tren. En ese sentido las experiencias vitales de los 253 son tan intensas y particulares que resultan poco creíbles. Ni uno sólo de ellos tiene una vida normal, y cuando digo normal digo rutinaria, aburrida y al día en el pago de facturas y recibos. Son casi 253 dramas personales concentrados en siete vagones de metro. Lo que yo veo todos los días es bastante más anodino que todo eso, mucha gente, mucho agotamiento, pero en general prisa por llegar al trabajo o volver a casa y un equilibrio bastante natural entre placidez, desesperación, y encefalogramas planos.

Obviamente esto, para un libro como 253 no resulta interesante ¿qué brillante historia se puede sacar de alguien que puede estar tranquilamente cuarenta minutos con la mente en blanco? ¿O que loca aventura puede vivir una persona a la que para alcanzar la plena felicidad sólo le falta no tener que madrugar ni aguantar empujones a las seis de la mañana? Ninguna, por eso los 253 viajeros de Ryman son una pandilla de fenómenos bastante importante.

Pero con todo y con eso tal cúmulo de personajes peculiares no basta. Visto un drama vistos todos, y la estructura del libro transciende a las miserias de los pasajeros. Ryman se divierte añadiendo decenas de chistosos pies de páginas, delirantes intermedios entre vagón y vagón en los que explica como convertirse en un autor de éxito, ampliar el vocabulario o resolver los problemas personales gracias al método binario canadiense. Sin estas muletas, exaltadas y divertidas, 253 hubiera sido un libro bastante aburrido de leer, de esta forma entre cúmulo y cúmulo de desgracias ajenas, e intercalando toda una serie de folletos hilarantes, Ryman consigue rebajar la tensión y, en cierto modo, superar el hastío.

No es menos cierto que el interés del libro también depende del interés por las vidas ajenas que tenga el lector. Si éste sigue con fervor los programas rosa y del corazón, e incluso los programas de sucesos más cercanos a la ciudadanía de a pie (en España, el programa Gente, de La Primera) 253 es un libro muy a tener en cuenta. 253 individuos al desnudo, breve pero intenso, 253 vivencias personales a la vista de todo el mundo. Por contra, si no se disfruta con ese tipo de programas, y es más, se reniega de ellos, 253, por las mismas razones apuntadas, es un libro que no debería despertar gran interés.

Pero, siempre hay un pero, todos llevamos dentro una portera, pendiente de las entradas y salidas de los vecinos, pendientes de las desgracias y alegrías ajenas, y aunque habrá quien diga que no, que esas cosas no le interesan, puede que 253 sea su libro para leer de tapado. Es literatura experimental, y eso viste mucho.

© Francisco José Súñer Iglesias,
(566 palabras) Créditos Créditos