BEOWULF
BEOWULF EE.UU., 1999
Título original: Beowulf
Dirección: Graham Baker
Guión: David Chappe, Mark Leahy
Producción: Gregory Lascante, Lawrence Kasanoff
Música: Ben Watkins
Fotografía: Christopher Faloona
IMDb:
Reparto: Christopher Lambert (Beowulf); Rhona Mitra (Kyra); Oliver Cotton (Hrothgar); Gotz Otto (Roland); Brent Jefferson (Will); Roger Sloman, Robert Wilcox, Vitalie Bantas
Comentarios de: Oscar Cuevas

Os voy a hablar de esta hermosa película.

Hay una leyenda nórdica del siglo V o VI que cuenta como un monstruo llamado Grendel, una especie de megasimio deforme, encabronado cada vez que oía las fiestas de un castillo próximo, salió un día de su pantano, entro en el castillo del rey e hizo una masacre, luego volvió, y volvió, hasta que quedaron 4 gatos.

Y llegó Beowulf, montaron una fiesta para atraer al bicho, lucharon, el héroe le cercenó el brazo y el bicho se fue a su guarida a morir.

La película coge de la leyenda los nombres y un par de detallitos más. Lo primero que sorprende de la peli es su estética, supongo que un observador más avispado que yo se percataría antes. Yo me di cuenta de que algo raro pasaba cuando en la primera lucha podemos ver a Christopher Lambert luchando con una gabardina de cuero (cremalleras incluidas), lo cual es algo curioso para la época.

La ambientación, como ya he dicho, es extraña. Cuestión de gustos, a mi me pareció interesante, un universo medieval con gabardinas de cuero, instalaciones de gas natural y megafonía y sin armas de fuego al que no le dan ninguna explicación (la verdad, para que alguien diga lo de la guerra nuclear mejor me lo imagino yo). La música también le da un aspecto curioso, un chunga-chunga electrónico que va desde perfecto para algunas escenas a lo totalmente inapropiado para otras. Aunque esto también es cuestión de gustos. Digamos que el esperpéntico enfoque me gustó.

En plan diálogos parece que los guionistas han descubierto la fórmula de la transcendencia. Consiste hacer que los personajes hablen con cara de ser conscientes de lo serio que es lo que dicen y que nuestro héroe inmutable y con cara de cartón (gran trabajo interpretativo de Lambert) responda cosas que no tienen nada que ver. Digamos que esto a Merlín y algún otro le quedaba bien de vez en cuando. Pero a Lambert... El efecto de los diálogos es similar al de carrusel deportivo y sus antológicos diálogos:

    -¿Cómo va el partido en Pucela?
    -Cómprate un reloj servidor.

Otra piedra filosofal es el de darle a los personajes un aura de misterio, un pasado oscuro y una búsqueda obsesiva por redimirse. Aquí esta más o menos logrado hasta que al final se nos dan una serie de explicaciones sobre el origen del héroe, el monstruo y la madre que lo trajo al mundo que, la verdad, no sé si tendrán algo que ver con la leyenda, pero para lo patéticas, simples y penosamente contadas que están, mejor se las habrían ahorrado y habría quedado un efecto igual de curioso que para la ambientación y el chunga-chunga.

Sobre todo después de que Lambert se niegue a contarle quién es a la jamona de turno con la excusa de que no hay tiempo y luego al final (porque por supuesto, al final todos lo cuentan en el lecho de ella) se lo explique en tres frases. Total: 45 segundos.

Las escenas de acción están muy logradas, con un monstruo que se da un aire a Veneno y un Lambert disfrutando dando brincos y demás con su tupé teñido de platino delante de la pedazo de supermorena vestida de cuero destroyer (yo quiero una de esas). Por cierto, no sé en el idioma original, tal vez solo sea la traducción, pero el nombre del héroe se pronuncia Bio-Ulf, que me recuerda continuamente a Bio-Man o Mega-Tron.

Según avanza la peli se nota que la mariguana, o los tripis, o lo que sea, se le fue subiendo más y más a la cabeza del director y nos encontramos como el héroe le pide a un pollo que le fabrique un arma especial supersecreta, que debe ser bien probada y funcionar a la primera (lo cual hace creer al espectador que tiene partes móviles)... Pues bien, cuando en la batalla decisiva Beowulf hace uso de la misma resulta ser un cuchillo algo más pequeño que los de Albacete.

Otra ley fundamental del cine vulnerada por la película es que cuando a un monstruo le cortas un brazo, tal vez se regenere o no, pero que si no le ves palmar seguro que el muy cabrón va a seguir vivo. Y es algo que el héroe parece olvidar. Le enseña el brazo a sus anfitriones, que ni se preguntan donde está el resto del monstruo, y arreglado. Así pasa lo que pasa.

Luego hay un ejército que sitia el castillo de los buenos sólo para que el monstruo no escape, lo cual explica que tampoco escapen los humanos, pese a que el comandante del ejército asume que en el castillo (donde, por otra parte, hay una guarnición que en tiempos fue tan numerosa y bien pertrechada como los suyos) no tienen la menor posibilidad. Un poco extraño, la verdad.

En fin, una peli tan curiosa que o es muy mala o es muy buena.

© Oscar Cuevas, (Lista de #cienciaficcion) (831 palabras) Créditos