CON LAS MUJERES NO HAY MANERA
CON LAS MUJERES NO HAY MANERA Boris Vian
Título original: Elles ne se pas rendent pas compte
Año de publicación: 1948
Editorial: Bruguera
Colección: Libro amigo nº 814
Traducción: Josep Elias
Edición: 1981
ISBN:
Precio: ---

Boris Vian, es el Gran Provocador, casi cincuenta años después de muerto es capaz de seguir provocando y reírse en las barbas de bienpensantes, de pensantescorrectos y de cabezas de familia católicos (y judíos, y musulmanes, y hasta animistas, taoistas e hinduístas)

Si siguiera vivo y se le ocurriera hoy en día publicar un libro como éste, (homófobo, machista y violento) sería encadenado a la picota y su testa serviría de diana a lechugas y coles podridas por atreverse a menear el sacrosanto tronco del árbol pensantecorrecto.

Como soy muy cabrón pienso ¿por qué? Los tiempos cambian y las modas del pensamiento van de un lado al otro, lo que hace cincuenta años era correcto (maricones, a la hoguera, y las mujeres con la pata quebrada y en casa) hoy día es una perversión del pensamiento, sin embargo, lo que hace cincuenta años era correcto (católicismo apostólico y romano) hoy día resulta reaccionario y demodé.

Pues ni lo uno ni lo otro, quien quiera ejercer de sarasa a tiempo completo y sin remilgos que lo haga sin complejos, el católico practicante y fervoroso que predique con el ejemplo, lo que no es de recibo es que ni al uno ni al otro se les coarte en su derecho a actuar y expresarse como prefieran, pero en el extremo opuesto, no se les debe consentir la burla ni el desprecio hacia aquello que amenaza (más bien creen que amenaza) su forma de vida.

A poco que se haya seguido la trayectoria de Boris Vian estará claro que su pensamiento en general no iba por la homofóbia, el machismo y la violencia, pero se inventó un alter ego llamado Vernon Sullivan que podía ser todo eso y más. Sullivan era el azote de los bienpensantes, de los pensantescorrectos y de los cabezas de familia católicos (y judíos, y musulmanes, y hasta lo animistas, taoistas e hinduístas) Los personajes de Sullivan tienen las ideas claras: mucha diversión, mucho sexo, mucho alcohol, mucha violencia, mucho dinero, pero cuidado con las drogas. Drogas no, por favor.

De ahí parte CON LAS MUJERES NO HAY MANERA: un apolíneo hijo de papa (otro detalle importante, todos los protagonistas de Sullivan son gente guapa) descubre que una de sus mejores amigas ha caído en una red de sarasas y bolleras traficantes de droga (que gente más mala, joer, tienen todos los vicios) y dispuesto a sacarla de semejante lumpen va de acá para allá repartiendo mamporros, recibiendo otros pocos y redimiendo a lesbianas a golpe de verga, que claro, en realidad es lo que a ellas les va.

Sullivan - Vian no se para en prendas y arremete contra todo sin complejos, el tráfico de drogas, los clubes de ambiente y la corrupción política en un Washington que en realidad nunca conoció. Todo por el puro afán de provocar. En su tiempo, la gente de bien que veía en sus novelas estampas vivas de la corrupción a todos los niveles (gentuza asquerosa que se daba al pecado nefando y al fornicio desaforado en general) hoy día, a los buerrolliteros para los que cualquier forma de vida alternativa es reivindicable (excepto, claro, si se trata de una forma de vida familiarmente católica, que entonces es sospechosa de reaccionaria)

Este libro es, además, uno de los de estilo más depurado, como siempre directo y conciso, no se pierde en episodios desaforados, como QUE SE MUERAN LOS FEOS, ni se hace confuso en ocasiones como LA ESPUMA DE LOS DIAS, todo ocurre a la carrera pero con claridad, como en ESCUPIRÉ SOBRE VUESTRA TUMBA.

Un buen Vian, en definitiva, gamberro e irreverente.

© Francisco José Súñer Iglesias, (600 palabras) Créditos