Burocracia celestial
PROBLEMAS DE ESPACIO
por José Carlos Canalda

De: Gabriel Arcángel, jefe del negociado de Ingresos Celestiales.


Para: Miguel Arcángel, jefe del negociado de Juicios y Clasificaciones.

Estimado hermano y colega:

Me dirijo a ti, en mi condición de responsable de los Ingresos Celestiales, para expresarte mi preocupación por los graves trastornos provocados por los retrasos existentes en tu sección de Juicios y Clasificaciones, retrasos que están creando una preocupante congestión en mi negociado. Soy consciente de que algo tan importante como es el juicio a las almas de los fallecidos no puede ser tomado en modo alguno a la ligera, y entiendo también que tus subordinados hacen todo cuanto pueden en el desempeño de su labor; pero espero que comprendas que la situación a la que me enfrento está comenzando a ser francamente insostenible, razón por la que solicito tu ayuda.

En estos momentos el tiempo que media entre un ingreso y el preceptivo juicio oscila en torno a los cincuenta años terrestres, lo que origina un lógico y justificado malestar entre las almas que están pendientes de juicio al ver cómo pasa el tiempo sin que sean juzgados y clasificados. Como consecuencia de estos retrasos el centro de acogida se encuentra totalmente desbordado, al vernos obligados a albergar en el mismo a un número de almas muy superior a aquél para el que fuera diseñado.

Esta falta material de espacio nos ha forzado a adoptar toda una serie de medidas no sólo impopulares sino también francamente heterodoxas, las cuales desearíamos poder suprimir en un plazo de tiempo lo más breve posible por razones evidentes, cosa que ahora nos es de todo punto imposible hacer.

¿Sabías que estamos devolviendo, siempre que esto es posible, las almas a sus antiguos cuerpos creando de esta manera una auténtica epidemia de resucitados? ¿Sabías que cuando esto no puede ser realizado se rechaza al alma sin más de forma que en estos momentos hay más fantasmas que nunca en la Tierra? Fantasmas de verdad, auténticas almas en pena que vagan desesperadas por todos los rincones a la espera de ser finalmente aceptados. Como cabe suponer, amén de los trastornos causados por la mala imagen que estamos dando a los perjudicados, por si fuera poco está transcendiendo al mundo de los vivos toda una serie de informaciones sobre este lado que podría llegar a sernos sumamente perjudicial en un futuro inmediato.

Nuestra situación ha llegado a ser tan desesperada, que algunos de mis colaboradores más inmediatos hay llegado a proponer que recurramos a la técnica de las reencarnaciones como modo de poder solucionar el problema; por supuesto que esto no sería viable por razones varias empezando por el propio Jefe, que jamás aceptaría una componenda de este tipo, y siguiendo por nuestro colega Rafael que, en su calidad de responsable del negociado de Nuevas Generaciones jamás llegaría a admitir lo que él interpretaría como una competencia desleal... Pero mis subordinados lo dicen muy en serio y, aunque les haya prohibido terminantemente hacerlo, temo que en un momento dado pudieran llegar a hacerlo por iniciativa propia. ¿Te imaginas el escándalo? Eso de la reencarnación estará muy bien para nuestros colegas budistas, pero nosotros que siempre nos hemos sentido orgullosos de nuestro lema Un alma para cada cuerpo y un cuerpo para cada alma, seríamos el hazmerreír de todos los círculos celestiales.

Por esta razón, y en el deseo de que comprendas lo desesperado de nuestra situación, te expreso cual es la situación actual a la espera de que, con un poco de buena voluntad por ambas partes, el problema pueda llegar a ser solucionado.

Tuyo afectísimo.

Gabriel Arcángel


De: Miguel Arcángel, jefe del negociado de Juicios y Clasificaciones.


Para: Gabriel Arcángel, jefe del negociado de Ingresos Celestiales.

Hermano en el Señor:

He leído con preocupación tu carta y he de decirte que comparto plenamente tus temores a la par que lamento la situación tan deplorable en la que te encuentras sumido; pero a pesar de todos mis deseos de poder ayudarte, lamento comunicarte que, ni soy el responsable de la misma, ni por desgracia está en mis manos la posibilidad de resolverla.

Supongo que no ignorarás que la plantilla de mi negociado se encuentra congelada desde hace varios siglos, y todo ello a pesar de que el volumen de trabajo se nos ha multiplicado extraordinariamente en todo este período de tiempo. Y es que no sólo la población del planeta (y por ende todos los cristianos sujetos a nuestra jurisdicción) ha aumentado enormemente, sino que por si fuera poco los innumerables conflictos armados que asolan el planeta nos provocan también un desmesurado incremento de trabajo no sólo por su volumen, sino porque además nos fuerzan a recurrir a juicios enormemente complicados que sólo en la mera instrucción consumen cantidades ingentes de tiempo... Y eso teniendo suerte, ya que si los leguleyos de Lucifer se ponen a incordiar como tienen por costumbre, con recursos y demás subterfugios legales nos podríamos ir tranquilamente a varias décadas por cada juicio.

Como comprenderás, en estas condiciones poco es lo que se puede hacer. Mis subordinados, te lo digo con total sinceridad, hacen todo lo que pueden, pero nos encontramos total y absolutamente desbordados sin que quienes pudieran solucionarlo se preocupen lo más mínimo por ello. He perdido la cuenta de todas las veces que he solicitado más personal para mi sección, y tampoco he conseguido que se hiciera el menor caso a mis reiteradas solicitudes de que, cuanto menos, disminuyera siquiera temporalmente el flujo de defunciones con objeto de podernos poner un poco al día. ¿Sabías que todavía nos dura el atasco de la II Guerra Mundial? Y no te quiero decir nada de todas las que ha habido después, aunque por fortuna muchos de los fallecidos no son cristianos y por lo tanto no nos crean ningún problema. Los budistas y las otras religiones orientales lo tienen solucionado con el asunto de las reencarnaciones, pero los musulmanes que también tienen su trabajo extra por culpa de los fanáticos que les han salido por todos los lados, hace ya tiempo que acometieron las ampliaciones necesarias de modo que hoy en día no tienen el menor problema.

Sin embargo nosotros continuamos trabajando en unas condiciones deplorables y, lo que es todavía peor, sin la menor perspectiva de que vayan a mejorar en un futuro inmediato. Claro está que, como al Jefe lo único que le preocupa son sus partidas con sus amigotes, pues así nos va. Él pasándoselo bien con Alá, Manitú y Zeus y nosotros sin saber qué hacer con todo lo que nos ha caído encima.

En resumen, querido Gabriel; mucho me temo que tendremos que seguir sufriendo las consecuencias de tan nefasta gestión sin que tengamos otra posibilidad que la de capear el temporal como buenamente podamos. No sería mala idea esa que apuntas de pasarnos con armas y bagajes a las técnicas de la reencarnación; el escándalo estaría garantizado, y al menos llamaríamos la atención sobre nuestros respectivos problemas. En todo caso, te comunico que siempre estaré a tu lado y siempre podrás contar con mi colaboración más sincera.

Un abrazo.

Miguel Arcángel


De: Rafael Arcángel, jefe del negociado de Nuevas Generaciones y Creación de Almas.


Para: Gabriel Arcángel, jefe del negociado de Ingresos Celestiales.

Querido hermano:

Acuso recibo de tu carta, que he leído con atención, y te aseguro que lamento enormemente los graves problemas que en ella me comentas; por desgracia, a pesar de mis deseos de ayudarte me veo imposibilitado de atender lo que me solicitas.

Tienes toda la razón al afirmar que un descenso en el índice de natalidad repercutiría positivamente en la marcha de tu negociado, pero lamentablemente este tema excede por completo a mis competencias ya que, como bien sabes, Él no consiente ni la menor alusión a cualquier tipo de control de los nacimientos en todo el orbe católico.

Mi negociado se limita, pues, a crear tantas nuevas almas como lo exigen las necesidades de los nacimientos, por lo que salvo una pequeñísima reserva que conservamos para circunstancias excepcionales nos vemos obligados a ceñirnos escrupulosamente al ritmo de nacimiento de nuevos cuerpos en la Tierra, sobre el cual tenemos rigurosamente prohibido intervenir. De esta forma nos resulta imposible alterar por nuestra cuenta la producción de almas, ya que tanto un exceso como un déficit de almas podrían acarrear consecuencias indeseables que serían responsabilidad nuestra.

Mi consejo es, pues, que te dirijas personalmente a Él y le expongas el problema, ya que es el único que cuenta con la posibilidad de actuar en el sentido que apuntas.

Con mis fraternales saludos.

Rafael Arcángel


De: Mahoma, mensajero de Alá.


Para: Gabriel, arcángel de los cristianos.

Respetado colega:

En relación con la carta en la que me solicitas ayuda, lamento tener que comunicarte que ésta no es posible por el momento dado que no disponemos en la actualidad de ningún espacio sobrante que pudiéramos cederos siquiera temporalmente.

Lamentaría mucho que interpretaras esta negativa como un rechazo debido a la tradicional hostilidad existente entre nuestras dos religiones; nada más lejos de la realidad, máxime cuando yo mismo soy el primero en deplorar estos absurdos prejuicios que a todos nos perjudican por igual. La única razón por la que me es imposible ayudarte es porque tampoco a nosotros nos sobra el más mínimo espacio.

Es cierto, como tú apuntas, que recientemente hemos acometido unas importantes obras de ampliación de nuestro recinto, pero si lo hicimos fue precisamente porque éstas resultaban ya completamente imprescindibles, de forma que hemos absorbido en su totalidad el espacio ganado. Has de tener en cuenta que las distintas ramas de mi religión no mantienen por desgracia relaciones cordiales, lo que nos obliga a mantenerlas completamente separadas con el consiguiente derroche de espacio que esto supone. Por esta misma razón no resultaría conveniente en absoluto mezclar almas cristianas con almas musulmanes, única posibilidad real de absorber parte de vuestros excedentes.

Lamentando, pues, no poderte ser de más ayuda, te envío mis más cordiales saludos en la confianza de que siempre tendré en ti un amigo.

Atentamente.

Mahoma


Hermano en la sabiduría.

En respuesta a tu requerimiento, te comunico la imposibilidad material de acceder a tu solicitud, lo cual hubiera hecho muy gustoso de haber contado con algo de espacio libre en nuestro cielo.

Sin embargo, esto no ocurre. Como tú bien sabes nuestra religión no es proselitista y además la práctica secular de la reencarnación hace que el número de almas existentes en cada momento esté muy estabilizado, sin más modificaciones que las producidas por el mero crecimiento vegetativo. Dado lo escaso del incremento nunca nos ha sido necesario abordar obras importantes de ampliación, por lo que siempre hemos andado muy ajustados de espacio. Por si fuera poco el excedente estratégico que siempre hemos mantenido está siendo absorbido por el fuerte incremento de población que ha tenido lugar en China, lo que nos va a crear serios problemas en un futuro inmediato.

Siento infinito no poder serte de mayor utilidad, pero sí desearía hacerte una sugerencia: ¿No podríais olvidaros los cristianos de ese absurdo rechazo a algo tan lógico y racional como es la reencarnación? Si practicaseis la reencarnación tal como lo hacemos nosotros, no sólo desaparecería vuestro problema de sobresaturación sino que también daríais a todas las almas la posibilidad de evolucionar hasta el bien supremo a lo largo de varias reencarnaciones, pudiendo suprimir asimismo algo tan aberrante como es vuestro infierno. Nada más lejos de mi intención que entrometerme en vuestros asuntos internos, pero si deseas mi consejo éste es que nos imitéis dejándoos de prejuicios inútiles.

Atentamente.

Buda


Hermes, mensajero de los dioses, al arcángel Gabriel.

En reunión plenaria convocada para estudiar la solicitud de ayuda remitida por el cielo de los cristianos, el Consejo Olímpico, tras tener en cuenta que:

CONSIDERANDO que la religión olímpica, como extinta que está desde hace muchas generaciones, cuenta con un número cerrado de almas respecto al cual fue ajustado hace tiempo el espacio entonces disponible.

CONSIDERANDO que a consecuencia del acuerdo del Panteón los recintos de varias religiones desaparecidas fueron unificados en uno solo, compartiéndolo desde entonces con todas las antiguas creencias aparecidas en la cuenca del Mediterráneo y en Oriente Medio.

CONSIDERANDO que la religión olímpica ha mostrado de forma palpable su solidaridad con otras creencias, lo que la ha llevado a ser arrinconada en un mínimo espacio del conjunto de los cielos en beneficio de otras religiones más modernas, entre ellas la cristiana.

CONSIDERANDO que la religión olímpica fue enormemente perjudicada por el cristianismo, por culpa del cual y de su fanático proselitismo fue llevada a la desaparición en la Tierra.

CONSIDERANDO que no tiene mucho sentido ayudar a quienes mostraron hacia la religión olímpica una hostilidad total y absoluta, sin que exista ningún motivo que permita suponer que esta hostilidad haya desaparecido o tan siquiera disminuido, este Consejo Olímpico ha decidido.

RESOLVER por unanimidad la no aceptación de esta solicitud, instando asimismo al demandante a que en el futuro se abstenga de plantear peticiones similares por no resultar éstas procedentes. Comuníquese al interesado.

Por el Consejo Olímpico:

Hermes


De: Gabriel Arcángel.


Para: Dios.

Por la presente le comunico mi decisión de dimitir irrevocablemente como responsable del negociado de Ingresos Celestiales, al no serme posible asumir esta responsabilidad debido a la falta de medios con la que me veo obligado a afrontar un problema del que no soy culpable y al cual no me es posible resolver en estas condiciones con un mínimo de dignidad.

Quedo a su disposición para ser destinado al lugar que estime más oportuno.

Gabriel Arcángel

© José Carlos Canalda,
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