LOS DUELISTAS
LOS DUELISTAS Inglaterra, 1977
Título original: The Duellists
Dirección: Ridley Scott
Guión: Gerald Vaughan-Hughes
Producción: David Puttnam
Música: Howard Blake
Fotografía: Frank Tidy
Duración: 90 min.
IMDb:
Reparto: Keith Carradine (D´Hubert); Harvey Keitel (Feraud); Albert Finney (Fouche); Edward Fox (Colonel); Cristina Raines (Adele); Robert Stephens (General Treillard); Tom Conti (Dr. Jacquin); John McEnery (Chevalier); Diana Quick (Laura); Alun Armstrong (Lacourbe)

Relegada a un segundo plano por ALIEN o BLADE RUNNER, LOS DUELISTAS, la primera película de Ridley Scott, deja entrever cuales serán las claves y las obsesiones de Scott en esta su primera época como director de cine.

Me autocito:

[...] dos oficiales napoleónicos se ven envueltos en un asunto que les llevará, a lo largo de dos décadas, a batirse incansablemente en duelo y a promocionar en sus carreras militares para evitar que las diferencias de rango sean un obstáculo a la solución de sus querellas. [...] del teniente D´Hubert, enviado por el general de su división a detener al teniente Feraud. Éste, pendenciero y poco dado a la diplomacia, se había enredado en un turbio asunto con un civil al que abatió en un duelo. El general, disgustado por la negativa notoriedad que ese episodio suponía, decidió apartar de la circulación a Feraud, [...] D´Hubert, que sin reparar en el talante exaltado de Feraud le siguió hasta el salón de una dama, lugar en el que le conminó a acompañarle, dejándole en una posición bastante poco digna ante el resto de los presentes, cuestión que Feraud no estaba dispuesto a olvidar, [...] A partir de ahí se suceden uno tras otro los enfrentamientos entre ambos oficiales, sucesivamente promocionados a capitanes, coroneles y generales, pero lo asombroso del caso no es tanto la persistencia en los duelos como en la negativa de ambos a revelar a familiares, amigos, compañeros y superiores la verdadera causa del pleito. D´Hubert, [...] hubiera olvidado rápidamente el lance, [...] pero la persistencia cerril de Feraud le hacía volver una y otra vez al campo del honor, en algo que se acabó por convertir en una leyenda entre el ejército napoleónico.

Por lo pronto comparte con ALIEN la inspiración. Ambas influenciadas por obras de Joseph Conrad, LOS DUELISTAS es la adaptación casi literal de un relato homónimo del autor anglo-polaco. Según dicen las malas lenguas el problema como escritor de Conrad era que prácticamente siempre contaba la misma historia, fuertemente traumatizado por una experiencia en el mar. Aunque ALIEN se puede encuadrar dentro de las obsesiones conradianas (aislamiento y tragedia) comparte con LOS DUELISTAS la lucha a muerte, y en solitario, con un enemigo de características superiores, o al menos con las ideas muy claras respecto al destino de sus víctimas, tanto, que se puede decir que no piensa en otra cosa más que en acabar con el esforzado protagonista, llámese D´Hubert o Ripley, que se empeñarán en una lucha que no es la suya pero de la que depende su vida.

Sin embargo D´Hubert no está tan desvalido como Ripley, es al menos tan hábil como su enemigo, y aunque no le mueve la misma obsesión descerebrada que a Feraud, es lo bastante limitado como para permitirse aceptar una y otra vez los desafíos de éste, cuestionándolos, pero nunca rechazándolos.

Curiosamente, BLADE RUNNER es la historia contada desde el otro lado, desde el punto de vista de la bestia exterminadora que debe perseguir y aniquilar, la bestia amoral y sin ética, que no ve en sus víctimas más que cosas a las que quitar de en medio, sin más explicaciones. Naturalmente, como Deckard el protagonista humano de la película, es el bueno, es finalmente redimido y comprende en toda su extensión la conmovedora naturaleza humana de las cosas que ha ido eliminando entre tanto.

Se podría hablar de una Trilogía de las Bestias de Scott, en primer lugar las Bestias enfrentadas entre si, a continuación todos contra la Bestia, por último, la Bestia contra todos.

Quizá lo más característico de LOS DUELISTAS es su fuerte carga esteticista, la ambientación está muy cuidada, aunque en ningún momento, tampoco es necesario y el presupuesto no daba para más, hay un gran despliegue de los ejércitos napoleónicos, la sensación de que Algo Grande Ocurre, siempre está presente, no referido a la pendencia entre D´Hubert y Feraud, sino a las convulsiones que recorrían la Europa de la época. Especialmente interesantes son los duelos. En ningún caso Scott hurta nada a la cámara, son secuencias precisas y contenidas (todo lo contenida que puede ser una lucha a muerte), en las que los enfrentamientos se muestran con nitidez, sin planos confusos ni precipitados.

El de D´Hubert posiblemente sea el mejor papel de toda la carrera, constante pero discreta, de Keith Carradine. Lo construye con la misma sobriedad efectista que imprime Scott a la película, como hace Harvey Keitel con su Feraud, del que no queda duda alguna de su odio por D´Hubert.

En definitiva, una pequeña joya cinematográfica.

© Francisco José Súñer Iglesias, (761 palabras) Créditos