300
300 EE. UU., 2007
Título original: 300
Dirección: Zack Snyder
Guión: Zack Snyder, Frank Miller
Producción: Mark Canton
Música: Tyler Bates
Fotografía: Larry Fong
Duración: 117 min.
IMDb:
Reparto: Gerard Butler (Leonidas); Lena Headey (Gorgo); Dominic West (Theron); David Wenham (Dilios); Vincent Regan (Capitán); Michael Fassbender (Estelios); Tom Wisdom (Astinos); Andrew Pleavin (Daxos); Andrew Tiernan (Efialtes); Rodrigo Santoro (Jerjes); Giovani Cimmino (Pleistarchos)

Como los cucos de Frank Miller y Zack Snyder ya se habían hinchado a declarar que 300 no era una reconstrucción histórica ni por el forro, y que a ellos lo único que les interesaba era el corta-pincha-mata-mutila-decapita y todo ese discursito cansino del afán de superación, el heroísmo, el sacrificio y esto lo otro y lo de más allá, fui a ver la película pensando sólo en un espectáculo espectacular, descerebrado y sangriento.

Bajo estas premisas, yo me lo pasé bien la mayor parte del tiempo, la verdad.

Ciertamente, 300 es espectacular y sangrienta, muy sangrienta, no llega a los excesos del gore, pero no es apta para espíritus sensibles. Además, como no conozco el cómic no tengo ni idea de si la adaptación ha sido buena, mala, regular o mediopensionista, lo que en cierto modo no deja de ser una ventaja porque no fui a ver la adaptación de, sino el remake de.

Efectivamente, Miller quedó en su tiempo tan impresionado por EL LEÓN DE ESPARTA (o LOS 300 ESPARTANOS, como prefieran) que ya de mayorcito y en plenas facultades como dibujante y narrador se decidió a crear 300. Así que desde mi punto de vista 300 es directa heredera de EL LEÓN..., y comparando ambas películas no tengo más remedio que quedarme con la obra clásica. Y es que 300, de efectista roza el ridículo en demasiadas ocasiones, y no hablo de la torpeza que demuestran muchos extras de EL LEÓN..., sino el ridículo del discurso exagerado y la palabra dicha a destiempo.

Por lo pronto se trata de un híbrido extraño entre GLADIATOR y EL SEÑOR DE LOS ANILLOS. Los campos de trigo de Tierra de Barros han hecho mucho daño en la estética del peplum, si no hay escena onírica en un trigal no hay nada que rascar, y en 300 todo lo que sale y entra de Esparta es atravesando un campo de trigo. Pero lo peor no es eso, es que además en 300 sale el primo feo de Gollum (ya es decir) los mismos extras (y casi con el mismo maquillaje) que hicieron de orcos, trolls, y criaturas más o menos extrañas en EL SEÑOR DE LOS ANILLOS, y los persas tienen una extraña fijación con los anillos, aros y aretes en general.

La escenografía es imponente. En ese sentido, las tormentas dan mucho más juego que un apacible día de verano, pero todo el día de tormenta cansa, y se quiera o no llega un momento en el que resulta hasta grotesco y contradictorio (¿no se dice en un momento determinado que los espartanos no pueden ir a las Termópilas porque empiezan los festivales de agosto?) menudas tormentas de verano que hay en Grecia. Como para ir de vacaciones. Pero vale, todo sea por dar ambientillo a la cosa, pero se hace muy cansino. Además, en tiempo de cosecha o siegan el trigo (ya en sazón) prontito o alguno de esos tormentones acabará por dejarles sin pan para el año siguiente.

Tanto como las tormentas, son cansinos son los espartanos. Supongo que en el duro entrenamiento que sufrían habría seminarios específicos para potenciar la chulería. Vale que todos eran perfectos conocedores del arte del pincha y corta, pero un poco de modestia, por favor, los espartanos de EL LEÓN... eran tan buenos guerreros como estos pero se lo tomaban con más serenidad, no ejercían de modelos profesionales, estar todo el día posando es muy cansado, y sorprende que los de 300, después de tanta posturita, sean capaces de liarse a mamporros con los persas sin sufrir de grandes calambres. La costumbre, supongo.

Al respecto, en la comparativa entre el Leónidas de 300 y el de EL LEÓN... sale sin duda ganador el Leónidas de EL LEÓN..., tan estadista como guerrero siente verdadera preocupación por lo que le rodea, por Esparta, Grecia, los griegos, sus soldados y su familia, el Leónidas de 300 es un chulopiscinas más dado a la pose y a la palabrería hueca que a otra cosa. La misión suicida en las Termópilas es sólo la ocasión para pasar a la historia como el más grande rey y el más grande guerreo que conoció y conocerá la Humanidad. A este Leónidas le importa todo un rábano a excepción de su propia gloria, y eso se demuestra en la displicendia con la que trata a los aliados griegos que se unen a ellos, por no hablar de que en la única escena en la que estos entran en combate (y no precisamente contra cualquier campesino arrancado de las orillas del Eufrates, sino contra los mismísimos Inmortales) se los trata de patanes y camorristas. Para traca final, cuando los espartanos se quedan solos a batirse el cobre (el bronce más bien) contra los persas todo el que se larga lo hace con el estigma de cobarde traidor.

El malo, osssea, Jerjesss, tampoco es que salga demasiado bien parado en la comparativa. El Jerjes de EL LEÓN... era un malo de los de toda la vida, frío, calculador, rodeado de incompetentes y mangoneable por la vampiresa de turno, hasta lucia perillita y todo. El Jerjesss de 300 es... rarito. Un bigardo de dos metros lleno de ajorcas, cadenitas y bisutería varia que da más dentera que miedo. De hecho Leónidas se ríe de él (ya sabemos como es Leónidas) e incluso se resiste a sus insinuaciones (es un Jerjesss que le hace a pelo y a pluma) y no termina de cuajar, demasiado amaneramiento de cabalgata del día del Orgullo Gay y poca majestad.

Donde si que no hay color (rojo) a favor de 300 es en los combates. La planificación y coreografía es perfecta (o casi) y los planos espectaculares, aunque el escenario (una estrecha cornisa) no da pie a cargas arrolladoras, sólo una, de infantería y poco más, ni carros, ni caballería al galope, y los pocos que se atreven van de uno en uno para que se les pueda masacrar bien masacrados, para paliarlo lanzan a rinocerontes y elefantes (EL SEÑOR DE LOS ANILLOS presente de nuevo) a una muerte segura a manos de los implacables espartanos. El defecto principal que comparte 300 con prácticamente todas las películas de hostias es que los persas, muy ordenados y respetuosos con los turnos, se empeñan en atacar de a uno a los esforzados defensores del desfiladero. Así les va.

Para no agotar más y como resumen último se podría decir que es recomendable para quienes gusten de las películas descerebradas y sangrientas y nada recomendable para quien no guste de esas delicatessen.

© Francisco José Súñer Iglesias, (1.095 palabras) Créditos

Notas

¡Ja! ¿De verdad pensabas que iba a dejar sin comentar el absoluto despropósito que es 300 desde el punto de vista histórico? Que Frank Miller diga que los documentales son para las viejas no impide que la patochada que es esta película sea de un calibre difícilmente mensurable. Como detalle curioso baste decir que el hoplita griego, el soldado en el que se basaba la formación de la falange (con la que tanto se les llena la boca en toda la película) era infantería pesada, es decir, iba todo lo acorazado que permitía la tecnología de la época: el casco (del que Miller no prescinde, pero es que mola un huevo) el escudo (ídem del anterior) pero además una gruesa coraza a base de cuero y planchas de bronce, grebas y cualquier cosa que le protegiera del espadazo del enemigo. Como mucho, y para demostrar lo cojonudo que era (o para cumplir alguna promesa) el hoplita podía luchar desnudo. Pero ni era buena idea ni demasiado habitual. Por si esto fuera poco, la falange era una formación cerrada, si uno de los integrantes de la línea rompía la formación para hacerse el macho dejaba un hueco y debilitaba la línea, por no hablar de que el sólito contra unos enemigos, al menos tan hábiles con él en lo de dar estocadas, no tenía mucho futuro, así que todos juntos y demostraciones testoterónicas, las justas.

Por supuesto, el entorno geopolítico de la época se parecía como un huevo a una castaña a lo que se inventa Miller. Para tener una idea decente de que pasó realmente este largo (pero entretenido) ensayo de Denes Martos es de gran ayuda.

Si eso de leer no te va y sigues queriendo tener una idea más aproximada a lo que pasó realmente lo mejor es que veas LOS 300 ESPARTANOS (o EL LEÓN DE ESPARTA) También tiene sus cosas pero al menos no tiende al delirio esteticista.