EL SIMPLE ARTE DE MATAR
EL SIMPLE ARTE DE MATAR Raymond Chandler
Título original: The Simple Art of Murder
Año de publicación: 1950
Editorial: Bruguera
Colección: Libro Amigo nº 700
Traducción: Floreal Mazia, Jaume Prat
Edición: 1980
Páginas: 215
ISBN:
Precio: Descatalogado

La novela negra y la ciencia-ficción han compartido la misma cuna; las revistas pulp norteamericanas de los años 20, 30, 40 y 50. Tanto es así que autores clásicos, como Fredric Brown o Jack Vance, cultivaron ambos géneros sin mayores problemas. La novela negra adquirió respetabilidad literaria cuando en los años 50 fue descubierta por la intelectualidad francesa del momento. Resultaba muy fácil analizarla en clave política y social, descubrir en ella las profundas contradicciones del sistema capitalista y la degradación de la sociedad, incluso resultaba fácil transportar sus claves a cualquier escenario del mundo (como en cierto modo se hizo al idealizar la yakuza japonesa) para seguir elucubrando sobre lo mismo. Todo esto, apoyado en unas cuantas películas de factura más que notable que hacían el género bastante accesible para el gran público.

En realidad la novela negra (Chandler todavía no sabía que acabaría llamándose así, simplemente lo llama relato policial o relato de detectives) no dejaba de ser pura literatura escapista, las publicaciones que la acunaban no estaban pensadas para un público deseoso de grandes alardes literarios, y si de aventuras sórdidas con un punto de exotismo que les transportaran a otros mundos, otros ámbitos, incluso dejar ver, aunque fuera de forma idealizada y estilizada, la violencia y la brutalidad con la que se comportaban los hampones del callejón de al lado.

Chandler era muy consciente de eso, y en los dos ensayos que abren y cierran este libro lo expone muy claramente: [... ] un tipo de literatura que aún en sus momentos más amanerados y artificiales hizo que casi toda la ficción de la época tuviera el sabor de una taza de consomé tibio en un grupo de solteronas reunidas a tomar té. En EL SIMPLE ARTE DE MATAR, hace un análisis detallado de lo que fue y supuso el género en sus orígenes antes de ser secuestrado y elevado a unos altares a los que nunca aspiró.

Un apunte interesante es que la calidad literaria de estas revistas se mantenía estrictamente limitada a un nivel decididamente bajo. Ángel Torres Quesada, conocido autor español de ciencia-ficción, comenta exactamente lo mismo de sus años escribiendo novelas de a duro para Bruguera, época en la que le llegaron a rechazar algunas por se excesivamente buenas Obviamente los editores conocían muy bien al segmento de público al que iban dirigidas estas obras, Si releo mis propios relatos, dice Chandler resultaría absurdo que no tuviese el deseo de haberlos hecho mejores. Pero si hubieran sido mejores, no los hubiera publicado..

Completan el volumen tres relatos. LAS PERLAS SON UNA MOLESTIA es un casi humorístico relato en el que se cuentan las peripecias de un investigador ocasional en busca de un collar de perlas robado. El estilo directo y descarnado, no por ello es menos colorista, y las peripecias del protagonista tan chispeantes como los diálogos que la pueblan, Todo un ejemplo de relato detectivesco. Notable también la capacidad de ingerir bourbon de los personajes que lo pueblan.

EL DENUNCIANTE es una aventura de Philip Marlowe, paradigma del detective privado. Contratado como guardaespaldas ocasional de un jugador profesional, no consigue proteger a su cliente que es asesinado y robado. Por supuesto, el asunto no es resulta ser tan sencillo como parece en un principio y se ve envuelto en una densa trama de políticos corruptos, mafiosos sin escrúpulos, vampiresas pelirrojas y matones sádicos del que sale, como es norma de la casa, airoso y con ese aire de suficiencia melancólica que tan bien supo hacer suyo Humphrey Bogart.

Por último, EL REY AMARILLO cuenta como, tras ser expulsado de un hotel a causa de su comportamiento más que impropio, un trompetista de renombre es asesinado en casa de una buscona profesional, y de nuevo un investigador circunstancial (Steve Gracey, un Marlowe mucho más joven y menos cínico) investiga el caso que como es natural le llevará muy lejos de donde apuntan las primeras evidencias.

En resumen, un libro más que interesante en el que Chandler aporta su visión sobre el género y en el que se ofrecen tres significativas muestras de su narrativa y personajes. Lamentablemente es casi imposible encontrar este volumen (sorprendentemente, la única referencia que he encontrado ha sido en una librería en línea brasileña) aunque existe una edición crítica relativamente reciente del ensayo EL SIMPLE ARTE DE MATAR por la Universidad de León.

© Francisco José Súñer Iglesias, (725 palabras) Créditos