MUERTE EN LA FENICE
MUERTE EN LA FENICE Donna Leon
Título original: Death at La Fenice
Año de publicación: 1993
Editorial: Planeta DeAgostini
Colección: Novela Negra Actual
Traducción: Ana Mª De La fuente
Edición: 2006
Páginas: 302
ISBN:
Precio: 7,99 EUR

Siempre he preferido la serie negra al relato puramente policiaco. En la primera la investigación no deja de ser un vehículo para idealizar al héroe solitario, al individuo impertubable, al cínico de vuelta de todo, al tipo duro capaz de manejarse con igual habilidad en los tugurios más infectos como en los salones de la alta sociedad, de tratar con el mismo gesto displicente al delincuente común, al recepcionista de hotel, al mafioso exuberante y a la rubia provocadora.

El relato policiaco se aleja de estos estereotipos y presenta protagonistas que van de lo gris cemento a la brillantez estrafalaria. Realmente ellos no importan, llámense Plinio, Hércules Poirot, o Colombo, pese a su marcada personalidad no dejan de ser el vehículo del que se sirve el autor para desentrañar los misterios del crimen y llevar a buen puerto (o no) la investigación.

MUERTE EN LA FENICE pertenece a la segunda categoría, la de relato policiaco, el protagonista es el comisario Guido Brunetti, un funcionario felizmente casado, bien considerado, responsable y sistemático, que incluso permite que su superior se lleve toda la gloria mientras no interfiera demasiado en sus investigaciones. El caso que investiga Brunetti es la muerte del afamado director de orquesta Helmut Wellauer durante el primer intermedio de una representación de La Traviata en La Fenice de Venecia. Los posibles sospechosos son multitud, desde la todavía joven esposa del director (la diferencia de edad es considerable) pasando por músicos, representantes y cantantes, han sufrido en sus carnes el fuerte carácter de Wellauer, que además medio escondía un pasado tintado de nazismo y no ocultaba su homofobia. Los ingredientes perfectos para buscar y rebuscar al asesino entre unos y otros.

En la novela negra no suele inducirse al lector a jugar a su vez a detective. La narración es normalmente descarnada y violenta, es más un desfile de episodios ásperos y gentes embrutecidas que un muestrario de inteligencia y habilidad. En la novela policiaca casi se pide al lector que participe con el detective (profesional o circunstancial) en la resolución del caso. Las pistas se analizan, los sospechosos son interrogados, y finalmente las piezas encajadas y el misterio resuelto. Esto tiene un problema muy serio, en más ocasiones de las deseadas el autor se saca de la manga indicios y pruebas que dan un vuelco espectacular a lo que parecía claro desde el principio, dejando al lector tan sorprendido como, si el artificio ha sido demasiado evidente, contrariado.

Afortunadamente MUERTE EN LA FENICE no es una de esas novelas tramposas. Donna Leon es honesta y prácticamente mediada la novela es posible deducir quien ha sido el responsable de la muerte de Wellauer sin miedo a un final giro inesperado. Sin embargo, aunque se adivine el responsable, los motivos no son en absoluto evidentes, y las piezas irán encajando poco a poco hasta la explicación final.

No es un libro especialmente absorbente ni brillante, pero si perfectamente construido. Donna Leon no sigue un doble juego deductivo (lo que enseña y lo que realmente sabe) y eso es muy de agradecer en una novela agradable que se puede leer sin sobresaltos.

© Francisco José Súñer Iglesias, (519 palabras) Créditos