ABRIL ROJO
ABRIL ROJO Santiago Roncagliolo
Título original: ---
Año de publicación: 2006
Editorial: Alfaguara
Colección: Hispánica
Traducción: ---
Edición: 2006
Páginas: 328
ISBN:
Precio: 19,50 EUR
Comentarios de: Manuel Nicolás Cuadrado

Sinopsis

Siempre quise escribir un thriller, es decir, un policial sangriento con asesinos en serie y crímenes monstruosos. Y encontré los elementos necesarios en la historia de mi país: una zona de guerra, una celebración de la muerte como la Semana Santa, una ciudad poblada de fantasmas. ¿Se puede pedir más?

El investigador de los asesinatos es el fiscal distrital adjunto Félix Chacaltana Saldívar. A él le gusta que lo llamen así, con su título y todo. El fiscal Chacaltana nunca ha hecho nada malo, nunca ha hecho nada bueno, nunca ha hecho nada que no estuviese claramente estipulado en los reglamentos de su institución. Pero ahora va a conocer el horror. Y el horror no se ha leído el código civil.

Siempre quise escribir una novela sobre lo que ocurre cuando la muerte se convierte en la única forma de vida. Y aquí está.

Desde el mito de Orfeo, pasando por LA DIVINA COMEDIA, y llegando a EL CORAZÓN DE LAS TINIEBLAS, siempre me ha interesado el descenso a los infiernos.

Es un tema recurrente tanto en la narrativa clásica como en la actual, tal vez, porque creo que todos hemos bajado alguna vez al mismo, en algún momento de nuestra vida.

Por supuesto, hay graduaciones. Hay infiernos e infiernillos. Cada cual que lo defina como quiera. El mío particular no pienso contárselo, principalmente porque es mío, de mi propiedad y de mi responsabilidad. Es probable que comparado con otros infiernos el mío sea cotidiano, burgués y ridículo, pero es el mío. Y por desgracia seguro que vendrán otros. No los deseo y no se los deseo a nadie, pero la puta parca los reparte como le viene en gana.

Como ya les digo, por eso me interesa cualquier narración que hable del descenso al infierno, sea real o novelada, como en este caso de ABRIL ROJO.

Cada viaje al tártaro tiene un marco y se desarrolla en un contexto. En este caso el marco es Perú, más concretamente la ciudad de Ayacucho durante el período de Semana Santa y el contexto es la actualidad, en la cual Sendero Luminoso exhala sus últimos estertores y la sociedad peruana se prepara para seguir viviendo (o sobreviviendo) en democracia.

Nuestro viajero, Ulises u Odiseo no es más que don Félix Chacaltana Saldívar, fiscal distrital adjunto. Realmente, nuestro peregrino no tiene ninguna intención de viajar a ninguna parte. Se encuentra perfectamente sumergido en sus rutinas legales de legajos, demandas y denuncias. Aunque mantiene una enfermiza relación con su madre fallecida, ha huido de la capital de Lima para esconderse en Ayacucho de un fracaso matrimonial y otro personal. Su personalidad podría definirse como de mediana edad, bajo burgués, indolente y cobarde. Lo único que le hace moverse es el sistema procesal. Y lo justo.

Sin embargo, un extraño asesinato le obliga a emprender el viaje sin retorno al infierno. Un hombre ha aparecido horriblemente quemado y mutilado.

Al intentar el apoyo de la policía en sus pesquisas, este ve constantemente denegadas sus demandas, así que decide, muy a su pesar, investigar por su cuenta.

Esto le lleva a emprender un viaje que le llevará por un Perú desencajado, cutre, desnutrido, pícaro, surrealista, desconcertado y a pesar de todo, vivo. Nuestro fiscal va cayendo en la cuenta, a medida que avanzan sus averiguaciones, de la realidad de su país. Un país que sigue viviendo con el fantasma de sendero luminoso a sus espaldas, la guerra sucia, los pucherazos electorales y la muerte. Esa omnipresente muerte que paradójicamente da sentido a su propia vida en un paso de semana santa que mezcla catolicismo, escapismo de la realidad y culto a la pacha mama.

Si por un lado nuestro peregrino se va dando cuenta de la realidad social de su entorno, por otro se ve cada vez más inmerso en el infierno de sus pesquisas. Aparecen más cadáveres mutilados y don Félix descubre que nada es lo que parece y que a nadie le importa una higa el conocer la verdad.

El callejón sin salida se va haciendo cada vez más angosto y la propia resolución del caso no le llevará más que a su propio infierno, ese que durante tanto tiempo ha ignorado y del que no puede escapar.

A nivel argumental, esta novela es fluida y nutrida. Se alimenta además de un humor muy negro y despiadado. Los personajes son en su mayoría patéticos, desesperados y agotados. Pero lo que más me ha llamado la atención es que el autor no tiene ninguna piedad con su propio protagonista, que es capaz de hacer lo mejor y lo peor e incapaz de escapar a su propio destino. Como los héroes mitológicos griegos.

Tal vez, el retrato que hace el autor del Perú actual sea exagerado y un poco interesado. No lo sé. A lo mejor nuestros compañeros peruanos del Sitio pueden opinar mejor que yo.

La cuestión es que esta novela es muy recomendable en cualquier caso, aunque su resultado sea desconsolador y amargo.

© Manuel Nicolás Cuadrado, (829 palabras) Créditos