MARCOVALDO
MARCOVALDO Italo Calvino
Título original: Marcovaldo ovvero le stagioni in città
Año de publicación: 1963
Editorial: Ediciones Destino
Colección: Destinolibro, nº 84
Traducción: Juan Ramón Masoliver
Edición: febrero 1991
Páginas: 178
ISBN:
Precio: 4,62 EUR

Aunque es muy posterior (1963) a la Edad Dorada del neorrealismo italiano, MARCOVALDO parece beber de sus mismas fuentes, e inspirarse en los mismos personajes que Visconti o De Sica retrataron en sus películas, tanto es así que ésta colección de relatos da la impresión de estar en blanco y negro, tal es la fuerza con la que se rememoran películas como ARROZ AMARGO o EL LADRÓN DE BICICLETAS.

Marcovaldo es un obrero sin cualificar, su sueldo apenas le llega para mantener a su nutrida prole y si bien es un hombre sencillo y quizá un poco ingenuo, no por eso deja de se un urbanita nato. Más aún lo son sus hijos, ninguno de ellos ha visto en su niñez más que aceras y asfalto, y todo lo que sea el contacto con el campo (EL AIRE SANO) es un descubrimiento que va más allá de lo maravilloso. En otras ocasiones (UN VIAJE CON LAS VACAS) los pequeños de Marcovaldo descubren que el campo ni es tan saludable ni tan relajante como dicen, ellos son niños de ciudad, y como tales se comportan cuando pueden aprovechar las ventajas de una campaña comercial (HUMO, VIENTO Y POMPAS DE JABÓN) o de sacar un poco de dinero gracias a un sorprendente tratamiento médico (LA CURA DE LAS AVISPAS)

El propio Marcovaldo tiene una íntima relación con la ciudad, sin ella no sería él, y en sus múltiples viajes por ella vive situaciones fascinantes como la caída de la nieve (LA CIUDAD PERDIDA EN LA NIEVE) el palpitar nocturno de las calles (DE UNAS VACACIONES EN BANCO) el reconocimiento de la ciudad como algo propio y amigable... durante unos breves minutos (LA CIUDAD ENTERA PARA ÉL) o los asombrosos juegos de luces y sombras que es posible admirar a cualquier hora (LUNA Y GNAC)

Pero son las miserias de Marcovaldo y familia las que marcan la mayor parte de los relatos, la recolección (SETAS EN LA CIUDAD, EL BOSQUE DE LA AUTOPISTA) la caza (EL CONEJO VENENOSO, EL PICHON MUNICIPAL) la pesca (DONDE MÁS AZUL ES EL CIELO) son actividades a las que se afana la familia, encabezados por el propio Marcovaldo, para complementar la frugal dieta a la que se ven obligados. Otras ocasiones son episodios chuscos (LA FIAMBRERA, MARCOVALDO EN EL SUPERMERCADO, LOS HIJOS DE PAPA NOEL) donde Marcovaldo y los suyos rozan con la punta de los dedos todo aquello de lo que carecen, los que a caballo entre el humor y la tragedia marcan la personalidad de nuestro obrero sin cualificar.

En los veinte relatos del libro se suceden las estaciones del año (Las estaciones en la ciudad, es su subtítulo) mostrando paisajes urbanos, que de la mano de Marcovaldo adquieren otro aspecto, quizá no tan gris como podría hacer suponer su situación económica y familiar. Marcovaldo es al fin, un hombre confiado, quizá no tanto en que cambie la situación, pero si en que las cosas no le pueden ir peor, de modo que todo lo ve con un optimismo inconsciente e ingenuo. Todo lo que lleva a cabo termina en desastre, pero eso no le para, sigue adelante, progresa incluso (de un semisotano la familia pasa a habitar una buhardilla, no más grande, pero al menos más luminosa) y, finalizado el libro, es difícil no haberse encariñado por éste hombre y su familia.

© Francisco José Súñer Iglesias, (557 palabras) Créditos