SEÑORES DEL OLIMPO
SEÑORES DEL OLIMPO Javier Negrete
Título original: ---
Año de publicación: 2006
Editorial: Minotauro
Colección: ---
Traducción: ---
Edición: 2006
ISBN:
Precio: 19,50 EUR
Comentarios de: Manuel Nicolás Cuadrado

Sinopsis

El clima está cambiando y son muchos los que lo achacan a la impiedad de los hombres, protegidos de Zeus. Pero el rey de los dioses, se enfrenta a sus propios problemas. Los gigantes amenazan con marchar desde el lejano Norte sobre las tierras de los humanos. Éstos, cada vez más numerosos, ponen en peligro la existencia de sátiros, centauros y otras razas antiguas a las que hostigan en sus bosques ancestrales. Por si las intrigas y rencillas entre los mismos dioses fueran pocas, una criatura llamada Tifón, que asegura ser hijo de Cronos, amenaza con convertirse en el nuevo señor del Olimpo. Javier Negrete se ha adentrado en el fecundo terreno de la mitología griega y engarza los mitos para crear una novela que es la suma de multitud de registros, desde la narración de aventuras al relato de un viaje a un mundo nebuloso y arcaico en el que los hombres coexistían con los dioses y se veían arrastrados por sus intrigas, sus odios y sus devaneos amorosos.

El contexto

Creo que corría el año 1981 u 82 cuando mis amigos y yo, por aquel entonces adolescentes ardientes donde los halla, nos abalanzamos al cine a ver una de romanos. La película se llamaba FURIA DE TITANES y no iba de romanos sino de griegos. Más concretamente sobre el mito de Perseo. Después, en la feria del libro de Madrid, mis padres me compraron la novelización de dicha película.

Desde entonces hasta la fecha, la mitología ha sido una de mis aficiones más obsesivo compulsivas. Literalmente he devorado (cual Saturno o Cronos, zampándose a sus hijos) todo lo que ha caído en mis manos sobre el tema. Desde la novela de Mary Renault sobre Teseo, pasando por la versión de la guerra de Troya de Colleen McCullough, hasta LOS MITOS GRIEGOS del ínclito Robert Graves. Algunas me han gustado más y otras menos. Lo que nunca me he podido tragar por completo son las versiones originales de los mitos: Hesíodo, Polibio y Homero. Lo siento, soy así de cateto. Además: ¿quién me iba a decir que la mayoría de mis amados mitos están escritos en verso? Pero insisto en que el trasfondo de las historias sobre mitología me fascina y me seguirá fascinando. Por eso, aviso de que no soy objetivo al valorar algo que anhelo de continuo.

La novela

El período mítico que escoge don Javier Negrete para sus SEÑORES DEL OLIMPO es el conocido como gigantomaquia. Por describirlo de alguna manera, se trata de las aventuras y desventuras del panteón griego ante la conjura del monstruo Tifón y los gigantes. Por contarlo de algún modo, los dioses griegos son superhéroes (o más bien al contrario, los superhéroes son la adaptación moderna de los dioses griegos), pero muy parecidos en debilidades y fortalezas a los humanos. Comen, beben, duermen, se emborrachan, son adictos a sustancias (en este caso a la ambrosía), fornican, traicionan, aman, luchan, se confunden, aciertan... pero con superpoderes, que siempre mola mazo.

Poco más quiero contarles sobre su argumento, ya que, esta vez sí, considero una lástima destripárselo. Hay que leerlo para creerlo.

De una forma sencilla y concisa, don Javier describe a los dioses tal cual, sin ganas de hacer ni comparativas históricas, ni actualizaciones económicas y ni interpretaciones del mito sobre la realidad. Son los dioses del Olimpo. Y son la leche en bote.

Es cierto que don Javier se permite algunas libertades. ¿Pero es que no se las permitió Homero? No sé ustedes. Yo se las perdono.

En definitiva: totalmente recomendable. Para leer del tirón. Para reseñar a sus amigos. Para regalar a sus hijos y que estos lo hagan con los suyos. Y para que los jóvenes de hoy se lo lean entre macrobotellón y macrobotellón. Yo desde luego, lo hubiera querido leer en mis tiempos, entre botellón de barrio y botijón de verbena.

Gracias, don Javier, por tu SEÑORES DEL OLIMPO. Que Tique te siga siendo propicia.

El premio

En honor a la verdad, tengo que decir que me he leído los tres premios minotauro y los tres me han gustado. El primero es una aproximación a los mitos cántabros, astures y galaicos. El segundo, a los mitos angélicos y demonológicos. Y este tercero, al mito griego. Sin desmerecer a ninguno de los anteriores, mi prefe como lector y hasta la fecha, es este de don Javier. Pero ya les avisé antes de que no soy objetivo al valorar, pues me ha tocado la fibra mitológica sensible.

En cuanto al premio en sí, no puedo decir nada. Estuve en el segundo evento de la entrega, persiguiendo a las camareras para que me dieran de comer y beber, sin mucho éxito. Eso sí. Me regalaron un lote de cafés muy ricos cuyo nombre comercial no pienso mencionar.

Desconozco el funcionamiento interno de dichos premios. Para informarse mejor, pregunten al ínclito Alfonso Merelo, alias AMS, que conoce el cotarro.

Por mi parte solo sé que a don Javier le cayeron 18.000 euros de vellón. Por lo que a este humilde lector respecta, bien ganados están. Que la cornucopia te siga siendo propicia, aún a pesar de las Grayas de hacienda. Y de paso, ya que estamos, que me sean propicias a mí también, que falta me hace.

No se pierdan: El viaje de Proxenón y Alcides a la Cólquide y la visita de Atenea al Tártaro. Estupendos pasajes.

Sin embargo y con lo prolijo en detalles que es don Javier de las relaciones sexuales entre dioses, no menciona que Tifón y Equidna (Delphine) fueron novios y que tuvieron como retoños a Cerbero, La Esfinge, Ortro, Quimera, Hidra, El águila de Prometeo, El león de Nemea, El dragón de la Cólquide y la Cerda de Cromio. Y no me extraña, a ver como se las apañaba don Javier en describir la erótica unión de un volcán con patas y una dragona de cabeza de mujer y cuerpo de serpiente.

© Manuel Nicolás Cuadrado, (982 palabras) Créditos