EL ZORRO, COMIENZA LA LEYENDA
EL ZORRO, COMIENZA LA LEYENDA Isabel Allende
Título original: ---
Año de publicación: 2005
Editorial: Plaza & Janés
Colección: ---
Traducción: ---
Edición: 2005
ISBN:
Precio: 21 EUR, 199 MXN, 35 ARS,
Comentarios de: Sergio Mondragón López

Ésta es la historia de Diego de la Vega y de cómo se convirtió en el legendario Zorro. Por fin puedo revelar su identidad, que por tantos años mantuvimos en secreto...

Así inicia la última novela de la escritora chilena Isabel Allende EL ZORRO, COMIENZA LA LEYENDA, donde da vida al mítico personaje desde su nacimiento hasta que llega a consolidarse en su mítico alter ego.

La novela corre en un estilo muy fluido, su lectura es fácil de digerir, nada pesada, al estilo muy propio de Isabel Allende, (recuerdese LA CASA DE LOS ESPÍRITUS, EVA LUNA, etc. ) atrapando al lector y no soltándolo hasta el final.

Recordemos un poco de historia sobre este personaje:

Una de las series televisivas que me gustaban cuando era niño (en la década de los 60`s) era precisamente El Zorro, donde el personaje era un perfecto galán de Hollywood, todo astucia y galanura; imprimía cierto toque humorístico junto con el soldado García, personaje gordo de pies planos y sonrisa bobalicona. En realidad era un Zorro muy acartonado, un estereotipo gringo. Tiempo después, a finales de la década de los 90`s filman LA MASCARA DEL ZORRO, donde cuentan la historia de un Zorro en decadencia (Anthony Hopkins) y su sucesor, (Antonio Banderas) con su secuela del 2005 LA LEYENDA DEL ZORRO. La sinopsis de esta segunda parte es previsible: La historia comienza 10 años después, Alejandro (Banderas) y Elena (Catherine Zeta-Jones) se han casado y tienen un hijo de diez años, Joaquín, y sigue una buena dosis de aventuras. En estas dos cintas retoman muy poco la antigua historia de televisión, más bien es una nueva historia, donde se ve el nacimiento de un nuevo Zorro.

Curiosamente en el 2005, Isabel Allende saca a la luz su novela, donde toma elementos de la antigua serie televisiva y muy poco de las películas, para mostrar el surgimiento del héroe, hecho muy loable, ya que no existía nada al respecto, se sabia a grandes pinceladas algo de sus orígenes, pero la escritora con la maestría que la caracteriza, da forma a un Diego de la Vega desde su nacimiento, que se produce por el amor de el capitán español Alejandro de la Vega hacia Toypurnia, india de una tribu californiana.

La historia comienza en el año de 1790, con el padre Mendoza, encargado de una misión de la Alta California, la cual es asediada por indios de diferentes tribus locales, tales como los chumash o los shoshone. El capitán Alejandro de la Vega es enviado a resguardar la misión que es atacada por un grupo de guerreros comandados por Toypurnia (hija de lobo); al ser los indios derrotados, la india de alma rebelde, mal herida, queda en calidad de prisionera, mientras se decide cual será su destino, la esposa del Gobernador de Alta California, Doña Eulalia de Callís, mujer de temperamento rudo y a la vez de carácter justo, se compromete a hacer de ella una dama, y cambian su nombre a uno mas católico: Regina. Pero el amor, ¡Oh el amor! florece en el corazón del capitán Alejandro de la Vega y se casa con Regina (ya civilizada) sin importarle lo que dijese su familia y la sociedad; de ese amor nace Diego de la Vega, futuro Zorro, mitad indio, mitad español que desde niño muestra un espíritu aventurero, apasionado, intrépido y juguetón.

Lo demás, el libro cuenta sus peripecias primeramente en México, luego en Barcelona, España, sitio donde es enviado por su padre, para terminar en su regreso a la Alta California, ya más centrado en sus ideas y convicciones y diestro en el manejo de la espada.

Los paisajes literarios que muestra la escritora tanto de la Alta California (México) como de España y su vagabundear son tratados como retratos fieles de aquellos tiempos indómitos y fascinantes. Así pues, este libro es una buena opción para pasar un buen rato en su lectura y recorrer aquel mundo ya ido, pero siempre bello de recordar.

© Sergio Mondragón López, (664 palabras) Créditos